CAPÍTULO XXIII "MI OTRA PIEL"

450 53 56
                                        

No me chinguen, me costó creerlo pero parece que ésta señora no se atrevería a mentirme, Evaluna mi hermana ¿En qué puto momento? Bueno, sí sé en qué momento, pero

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

No me chinguen, me costó creerlo pero parece que ésta señora no se atrevería a mentirme, Evaluna mi hermana ¿En qué puto momento? Bueno, sí sé en qué momento, pero... carajo, todo está tan mal de un momento a otro.

— ¿José Manuel? ¿Qué pasa? — mi rodilla va a desaparecer, pero en serio, no puedo no intentar hacer algo — ¿Por qué te vas a anestesiar otra vez?

— Tengo un problema familiar.

— ¿Vas a ir a la fiesta?

— No, tenemos que ir al norte.

— ¿Quieres ir al norte, a ese norte al que no debemos ir?

— Sí, Eva está allá, al parecer Julián Santoy el gediátrico, nos honra con su presencia, entonces, tengo que ir por ella, solo nosotros podremos cruzar.

— ¿Vas a arriesgar tu vida por Evaluna Santoy?

— Ese es el detalle hermano, no es una Santoy — suspiré antes de verlo —, es una Aragón.

— ¿Qué estás diciendo?

— Evaluna es mi hermana.

— Chema ¿Neta le crees a esa señora? Te dijo eso porque quiere que la ayudes.

— Tiene sentido, tiene sentido, no sé cómo chingados tiene sentido pero lo tiene ¿Me vas a ayudar o no?

— ¿Cuándo te he dicho que no? Aunque no creo que sea bueno que vayas a un enfrentamiento así.

— ¿Así cómo?

— Así, con éste cuerpo.

— Oh, ya, voy a buscar si no tengo otro en el puto armario... no me hagas enojar Polo, por favor, que tengo la cabeza revuelta de por sí — me levanté, la rodilla me dolía, no debería estar siendo tan brusco pero ya tendré mi oportunidad de tratarla mejor.

— No vas a ir así, te quedas, iremos nosotros y lo resolveremos.

— Tengo que ir.

— No te preocupes, de todas formas te vas a llevar la gloria tú solito, así que no hagas drama, mejor vístete y ve a esa fiesta, quieres ir y lo sabes.

— Puedo hacerlo, puedo ir con ustedes y cuando recupere a Eva, iremos a la fiesta.

— Suelta la muleta, si puedes dar tres pasos, no insistiré — dejé la muleta sobre la pared, di un paso pero al segundo, terminé en el suelo.

— Puta madre — farfullé.

— Está dicho, no vas a ir a ningún puto lado, nosotros nos encargaremos, vístete para ir a la fiesta, ahora.

— Polo, chingado ¿Quién manda aquí?

— Ahorita, yo — me quitó la jeringa, farfullé, pero la realidad es que no puedo levantarme, no tengo fuerza en la pierna.

🌹・𝐂𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐏𝐥𝐨𝐦𝐨・🌹Donde viven las historias. Descúbrelo ahora