A escasos dos meses de aquellas muertes, es lógico pensar que los problemas del clan Aragón recién comienzan. Con una cartera repleta de enemigos, deberán enfrentar cada obstáculo con el único objetivo de salir victoriosos, para ello, tendrán que ha...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
No me chinguen, me costó creerlo pero parece que ésta señora no se atrevería a mentirme, Evaluna mi hermana ¿En qué puto momento? Bueno, sí sé en qué momento, pero... carajo, todo está tan mal de un momento a otro.
— ¿José Manuel? ¿Qué pasa? — mi rodilla va a desaparecer, pero en serio, no puedo no intentar hacer algo — ¿Por qué te vas a anestesiar otra vez?
— Tengo un problema familiar.
— ¿Vas a ir a la fiesta?
— No, tenemos que ir al norte.
— ¿Quieres ir al norte, a ese norte al que no debemos ir?
— Sí, Eva está allá, al parecer Julián Santoy el gediátrico, nos honra con su presencia, entonces, tengo que ir por ella, solo nosotros podremos cruzar.
— ¿Vas a arriesgar tu vida por Evaluna Santoy?
— Ese es el detalle hermano, no es una Santoy — suspiré antes de verlo —, es una Aragón.
— ¿Qué estás diciendo?
— Evaluna es mi hermana.
— Chema ¿Neta le crees a esa señora? Te dijo eso porque quiere que la ayudes.
— Tiene sentido, tiene sentido, no sé cómo chingados tiene sentido pero lo tiene ¿Me vas a ayudar o no?
— ¿Cuándo te he dicho que no? Aunque no creo que sea bueno que vayas a un enfrentamiento así.
— ¿Así cómo?
— Así, con éste cuerpo.
— Oh, ya, voy a buscar si no tengo otro en el puto armario... no me hagas enojar Polo, por favor, que tengo la cabeza revuelta de por sí — me levanté, la rodilla me dolía, no debería estar siendo tan brusco pero ya tendré mi oportunidad de tratarla mejor.
— No vas a ir así, te quedas, iremos nosotros y lo resolveremos.
— Tengo que ir.
— No te preocupes, de todas formas te vas a llevar la gloria tú solito, así que no hagas drama, mejor vístete y ve a esa fiesta, quieres ir y lo sabes.
— Puedo hacerlo, puedo ir con ustedes y cuando recupere a Eva, iremos a la fiesta.
— Suelta la muleta, si puedes dar tres pasos, no insistiré — dejé la muleta sobre la pared, di un paso pero al segundo, terminé en el suelo.
— Puta madre — farfullé.
— Está dicho, no vas a ir a ningún puto lado, nosotros nos encargaremos, vístete para ir a la fiesta, ahora.
— Polo, chingado ¿Quién manda aquí?
— Ahorita, yo — me quitó la jeringa, farfullé, pero la realidad es que no puedo levantarme, no tengo fuerza en la pierna.