CAPÍTULO XXVII "ACOMPAÑANTE"

535 55 120
                                        

24 DE OCTUBRE

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

24 DE OCTUBRE

Ocho días inconsciente, muchos lo llamaban suerte, yo le llamaba milagro divino. Entraba a su habitación a leer algo para él, encontré muchos cuentos para niños antiguos, estoy segura que eran suyos por la manera en la que estaban acomodados y encontré uno que estaba curiosamente más desgastado "El principito".

Hoy me tocaba leerle uno de los capítulos finales, me preguntaba cuántos más tendría que leer para que despertara, esperaba que se hartara de mí y me dijera algo elocuente como siempre, pero no, se lo había reservado para después.

Cuando llegué hasta UCI mi prima me miraba indescifrable, me asusté, mi corazón saltó de mi caja torácica, pero valió la pena cuando volví a ver esos ojos de girasol abiertos, había despertado.

— Acaba de despertar — susurró mi prima, cerró la puerta una vez que estaba dentro y nos dejó a solas, abracé el libro, no sabía qué decirle y mis ojos comenzaron a traicionarme.

— Hola — susurré, después de unos segundos noté que miraba mi cuello, tenía el collar que me había regalado puesto.

— ¿Por qué estás golpeada?

— Le rompí la cara a tu ex ¿La vas a defender?

— No lo creo.

— Eso creí.

— ¿Por qué tienes los ojos hinchados? — susurró.

— El hombre que amo me ha hecho llorar por ocho días, antes puedo ver.

— ¿El hombre que amas?

— Sí, el hombre que amo.

— Tú quieres que me dé otro paro cardíaco, supongo.

— No, es lo que menos quiero que suceda — me acerqué un poco y a medida que lo hacía, me daban más ganas de llorar —, lo siento.

— ¿Por qué?

— Porque debí haberte correspondido desde que lo sentí, debí haberte dicho lo que sentía entonces, debí hacer muchas cosas, pero después de ver el collar, el anillo, tu arma, me dio mucho miedo, tenía mucho miedo.

— ¿Miedo? ¿De qué?

— De no poder decirte que te amo, tenía miedo de no poder decir que te amo y que lo siento, pero estaba asustada, estaba herida y me sentía culpable también porque debí creerte y no lo hice, porque debí confiar y no lo hice, estos ocho días han sido los peores de mi existencia, porque mientras no despertaras no iban a estar las cosas bien y estaba aterrada por ello — me miraba a medida que el collarín y los mismos golpes se lo permitían, era como si me leyera la mente.

— ¿Lo sabes no? — sabía de lo que estaba hablando, asentí.

— Todos lo saben.

— Esto era lo que quería evitar, no puedo dejar que me quieras así.

🌹・𝐂𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐏𝐥𝐨𝐦𝐨・🌹Donde viven las historias. Descúbrelo ahora