A escasos dos meses de aquellas muertes, es lógico pensar que los problemas del clan Aragón recién comienzan. Con una cartera repleta de enemigos, deberán enfrentar cada obstáculo con el único objetivo de salir victoriosos, para ello, tendrán que ha...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Desperté muy alterado, caramba, este tipo de sueños pueden ser muy reveladores. Abrí los ojos y sí, en efecto, todo era un poco más nítido, podía ver formas con mayor definición, incluso los rostros eran más identificables para mí.
—Oye, cálmate.
—Qué cálmate ni que nada —mi hermano me puso la mano en el pecho.
—Estuviste inconsciente tres días.
—Estoy como nuevo —dije. El médico apareció y después de colocarme unas decentes gafas todo fue mucho más claro, oh, vaya, Polo sigue igual de apuesto. Me reí.
—¿Estás bien?
—No ¿Está Camila aquí?
—No, está en su consultorio, se fue hace como tres horas —mi hermano me tomó de hombro—, estás raro, bueno, así naciste, pero más raro de lo normal.
—Tuve un sueño revelador mientras dormía —me levanté, aún no estoy tan acostumbrado a los lentes—, dame tus llaves.
—¿Qué?
—Las llaves del auto, ahora, Luis, no tengo tiempo.
—Son las siete de la noche ¿A dónde quieres ir?
—Lo sabrás pronto, necesito ver a Cam ahora —me dio las llaves, salí caminando de forma torpe del consultorio, pregunté por el consultorio de las doctoras, en cuanto lo encontré, reconocí el ambiente, abrí la puerta, Cam estaba sentada en su escritorio, leyendo.
—Hola, guapo, estás aquí —se acercó contenta, me abrazó y cuando iba a besarme la detuve.
—Cam, no puedo.
—¿Estás bien? Acabas de despertar ¿Por qué te han dejado venir así?
—Cam, no puedo.
—No me asustes, de qué hablas.
—Creí que podría, pero no puedo, no eres tú, pero tampoco soy yo, simplemente creo que no somos, lo siento.
—¿Me estás terminando?
—No puedo estar sin Nadia, ni siquiera estoy seguro del por qué acepté que se fuera unos días, siento que no soy yo cuando estoy contigo, no quiero no ser yo, Cam, perdóname.
—Oye, estás confundido, acabas de despertar, solo tómalo con calma.
—No puedo tomar nada con calma, mi vida no es calma, Cam, no necesito calmarme, soy caos, soy destrucción, soy parte de una red de corrupción, muerte y dolor, eso soy, no puedo cambiarlo, perdóname.
—Yordan.
—Lo intenté, Cam, lo sabes, lo intenté, pero no puedo seguir negando lo que soy, gracias por todo y… perdóname —retrocedí suavemente hasta salir, mierda ¿Qué hago ahora?