A escasos dos meses de aquellas muertes, es lógico pensar que los problemas del clan Aragón recién comienzan. Con una cartera repleta de enemigos, deberán enfrentar cada obstáculo con el único objetivo de salir victoriosos, para ello, tendrán que ha...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Había dejado pasar un par de días para que José Manuel no me viera así, pero no hubo mucho qué hacer cuando pidió verme de inmediato, tuve que ir al hospital, cuando me vio su rostro cambió totalmente, me miró preocupado, no había mejorado nada.
— ¿Qué pasó chaparrita?
— Todo bien mi cielo, ya sabes — lo iba a besar pero lo evitó —, ora, pues qué traes.
— No quiero que estés peleando Chofis.
— Era necesario.
— Mira cómo vienes, no quiero verte herida — susurraba, es raro escucharlo así, pero sigue estando muy delicado.
— Estoy bien papito lindo.
— No te creo.
— ¿Eres doctor? — sonrió mientras le miraba —, me mentiste.
— ¿Importa?
— Oye, pude presumir que tengo un médico como marido.
— Ya no somos esposos — le sujeté la mano y le mostré el anillo y el mío.
— Lo somos Chema, para siempre.
— Me amenazas.
— ¿Amenaza? — cuestioné.
— Me gustan ese tipo de amenazas — hizo un gesto de dolor.
— ¿Qué tienes cielo?
— Ya me cansé de estar aquí embarrado.
— No hagas berrinches.
— ¿Me quitas el collarín?
— Ni de chiste, te ayudaré a relajar un poco la espalda, déjame ayudarte — lo sujeté inclinándolo hacia mí, le froté la espalda, está muy cansado y dolorido.
— Ya me quiero ir a mi casa.
— De ninguna manera cachito de mi corazón.
— María.
— ¿Qué sucede?
— Tengo algo qué decirte, pero antes de decirte quiero que sepas que te amo con todo mi corazón y que quisiera que entendieras lo que voy a confesar — lo acomodé y miré sus hermosos ojos con preocupación.
— ¿Una mujer?
— No, no, te he sido fiel hasta con el pensamiento María, yo te amo, se trata del pasado, mi pasado con Gabriela — me senté, ay no ¿La amará de nuevo? ¿Me va a dejar?
— ¿Qué pasó?
— Me casé con Gaby cuando éramos jóvenes, vivimos juntos y escondidos, había pasado por mucho después del secuestro, me sentía vigilado todo el tiempo, así que elegimos Durango para vivir, estábamos cerca de los veinte cuando Gaby supo que tendríamos un bebé.