Madison
No podía dejar de pasar mis dedos por mis labios o más bien no dejaba de pensar en aquel desconocido de labios tan perfectos y sensuales, desde ese viernes no dejaba de pensar en ese momento tan sensual que había vivido en ese club era algo que jamás creí que podría vivir. Seguía recordando aquellos labios, su mandíbula masculina con una ligera línea en la barbilla de seguro era un hombre muy guapo y sexy sino hubiera sido por ese antifaz podría haber conocido a mi caballero enmascarado y tal vez hacer algo más que platicar de nosotros y conocernos, no entendía porque me sentía tan deseosa por algo o más bien por alguien y sobre todo porque esa persona solo había logrado verle los ojos azules que tenia e incluso puedo decir que volví a a usar el dildo que me había dado Maggie par quitarme esas ganas que tenia por ese hombre ¡Que me estaba pasando! no tenia la menor idea pero yo deseaba algo más que tener una pequeña aventura con un juguete sexual, me quitaba la ganas pero no era suficiente, deseaba mas que un plástico en entre mis piernas. Había pasado ya un mes desde que había ido a ese club nocturno con Nate y Maggie y deseaba ir pero claramente no sola no quería verme desesperada, además de que había estado ocupada en la escuela por lo exámenes bimestrales así que tiempo de ir a ese lugar no tenía, pero a pesar de estar ocupada con la escuela y el no dejar de pensar en aquel enmascarado me dio la inspiración suficiente para escribir mi libro y cada vez se ponía intenso en la parte erótica y eso a mi editora le había encantado porque dijo que n o pudo dejar de leer los borradores y que los mandaría hacer las copias y saldrían para la vente y eso me emocionaba mucho, estaba tan feliz de esa inspiración.
Tome un poco de aire y mire hacia al cielo, hacia un día tan lindo y tan fresco ya que estabamos a inicios de otoño y próximamente sería Halloween, si pudiera saltarme acción de gracias por noche de brujas sería lo más hermoso del mundo. Derek estaba emocionado ya que se iba a disfrazar del hombre-araña que era su superhéroe favorito mientras que Dakota le había elegido un lindo vestido de campanita se vería tan linda y hermosa con su traje verde como la hada de Peter-Pan. Maggie había mencionado que para noche de briks haría una fiesta de disfraces en su casa junto con Thomas, al parecer se estaban llevando muy bien ellos dos, pero para mi amiga una relación no estaban en sus planes, por ahora se estaba divirtiendo con él.
-Aquí tienes Madi-.
Mire a mi lado derecho y ahí estaba Nate quien tenia en sus manos dos vasos de café, sonreí agradeciéndole el detalles, acerque mi nariz a la boquilla del vaso para oler el delicioso aroma de la canela con un toque de vainilla, era mi sabor favorito, tenia una debilidad por la canela, tanto que muchas de mis cosas como mi shampoo o mi detergente de ropa olía a canela y bueno a veces a los postres o comidas le ponía sola una pizca de canela, como dije tengo una debilidad por la canela. Nate tomo asiento a un lado de mi en la banca dandole un sorbo a su café.
-Muchas gracias por el café Nate-. Le sonreí.
-No tienes nada que agradecer-.
Durante el mes que había transcurrido me había vuelto cercana a Nate y es que era un hombre tan encantador, caballeroso, atento y que no sé, puedo decir que me agradaba tenerlo a mi lado y creo que él se sentía de la misma forma que yo ya que me invitaba a tomar un café, comer, ir a la biblioteca para buscar libros para mis nuevos libros, él fue muy lindo conmigo en ayudarme con algunos detalles para mi libro, realmente era un hombre tan agradable tanto que Derek le pidió que le ayudara con unos lanzamientos de beisbol ya que su padre no podía ayudarle por el trabajo y eso me hizo molestar por que Max a veces era más importante su trabajo que sus hijos e incluso yo, yo era un segundo termino. Pero Nate fue tan amable en ayudarle a Derek que los ojos de mi ojo brillaron cuando pudo hacer una bola curva estaba tan feliz mi hijo que no dude en grabar ese momento tan lindo y ya estaba listo para su partido que sería el fin de semana.
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A MediaNoche |+18|
Romans-¿Porqué haces esto? ¿Porqué no puedes dejarme en paz?-. Pregunté frustrada y sintiendo las lágrimas inundar mis ojos. -Porque sigues siendo mía y de nadie más-. Dijo en un tono sombrío que conocía perfectamente bien. Trague nerviosa de ver la forma...
