-¿Porqué haces esto? ¿Porqué no puedes dejarme en paz?-. Pregunté frustrada y sintiendo las lágrimas inundar mis ojos.
-Porque sigues siendo mía y de nadie más-. Dijo en un tono sombrío que conocía perfectamente bien.
Trague nerviosa de ver la forma...
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Maratón 2/2
Max
-¿Max a donde me llevas?-. Preguntó Madison con algo de desesperación.
No pude evitar soltar una risita ante la desesperación de mi chica que sentía al tenerla con los ojos tapados, pero la verdad es que deseaba que todo saliera completamente perfecto para la noche de su cumpleaños, así que decidí taparle los ojos con un pedazo de venda de seda que mi madre me había hecho el favor de conseguir para la ocasión y se lo agradecí mucho, al principio cuando salimos de casa y le dije a Madison que tenia que taparle los ojos para que no supiera a donde íbamos estaba algo renuente para aceptar que no viera a donde íbamos, pero tras insistirle mucho durante el camino acepto ya que me veía realmente entusiasmado por el momento, me hizo caso y ella sola se coloco la venda.
-Listo ¡Feliz cumpleaños!-. Exprese quitándole la venda de los ojos.
Me hice a un lado para ver la expresión de mi chica y estaba jodidamente impresionada por lo que sus ojos estaban mirando, volvió a mi sin poder creer lo que sus ojos acaba de ver, sus manos cubrieron por unos segundos sus labios y luego se acerco a mi para poder abrazarme y besarme, joder amaba sus labios, eran los más sexy que pude haber besado en la puta vida. Recargamos nuestras frente y nuevamente un ultimo beso.
-¡Max, no lo puedo creer! Este es uno de los restaurante más caros e importantes de Washington ¿pero como...?-. Seguía completamente impresionada.
Verla feliz era el motivo más grande que podría tener para seguir esforzándome para que ella se diera cuenta que estaba dispuesto a hacer todo lo posible para que esto funcionara y que yo estaba feliz de volver a tenerla a mi lado.
-Deja de preocuparte por el dinero, esta noche es para disfrutar tu vida y de que estas nuevamente en mi vida, amor-.
Madison sonrio como nunca creí verla sonreír, estaba seguro de que sus mejillas dolerían después de tantas sonrisas que me estaba dando, volvimos a besarnos para después tomarnos de las manos y adentrarnos al restaurante donde el Hostess nos recibió con amabilidad, le dije que estaba reservación a mi nombre y que ya había personas esperándonos en una mesa, el joven nos guío a nuestra mesa donde estaba mi hermana junto con su esposo, Barry y mi madre, quienes tenían una platica muy amena hasta que sintieron nuestra presencia.
-¡Madison! que gusto volver a verte-. Saludo mi hermana, como siempre de forma eufórica.
Judith se levanto de su silla para acercarse a Madison y abrazarse mutuamente y darse besos en las mejillas, el esposo de mi hermana, él cual era el segundo, pues su primer esposo se había divorciado de mi hermana ya que como yo comprendería se había enfrascado la cien por ciento en su trabajo y eso a su ex esposo no le había gustado, él había querido que m hermana se dedicara a otra pero que no fuera ser detective ni nada de esas cosas ya que como este oficio a veces podíamos salir heridos muchas veces ya sea por el chaleco antibalas o por disparamos en donde no había protección, mi hermana había sufrido dos atentados en los que había salido muy lastimada y eso preocupaba a mi mamá, pero mi hermana y yo éramos completamente tercos y nos dedicábamos hacer justicia y hacer lo que indicaba la ley, pero lo bueno del segundo esposo de Judith, Barr, era oficial así que sabía perfectamente de que se trataba este trabajo y se veían jodidamente felices y eso que apenas tenían un año de casados ¡Ahora todo es miel sobre hojuelas! todavía les faltaba mucho por pasar, si lo sabría yo. Madison no conocía a Barry ya que el había llegado luego de que nos habíamos divorciado y yo solo lo vi en el cumpleaños de mi madre que se festejamos en Nueva York.