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Termino de guardar los sandwiches en forma de osito en la lonchera de Jared, Sofia me pasa la malteada y la dejo en su bolsillo antes de mirar por la puerta.

Jared entra por fin, saluda a Sofía y se sienta en su silla dispuesto a desayunar.

Evidentemente está más dormido que despierto pero ni modo, la escuela no puede esperar más. Desventajas de haber nacido.

—Buenos días.

Ruggero entra a la cocina, besa la frente de Jared y se sienta agradeciéndole a Sofía cuando ella pone el desayuno frente a él.

—¿No vas a desayunar con nosotros?

—No, me voy a dormir. —confieso.— Y no me hables, sigo enojada.

—Mi amor...

—Sigo enojada. —repito dejando un beso en la frente de mi hijo y en los labios del idiota de mi esposo.

Mi esposo...

Quiero matarlo por haberlo hecho de esa manera.

O sea, mínimo me pudo avisar que estamos casados. Y yo como una estúpida diciendo que estoy soltera.

Cuando no, cuando en realidad estoy casada legalmente por el idiota que me hizo un precioso hijo.

Casual.

Igual eso no quita que estoy feliz por estar casada con él, es solo que estoy molesta porque me debe seis regalos de aniversario. Y porque ya no recuerdo la fecha en la que me casé.

Y porque yo ya preparé mis seis regalos y no puedo dárselos mientras él no le dé los míos.

Todo aquí es equitativo.

Me acuesto a dormir y esta vez es hasta las diez de la mañana. Es que despertar a las cinco para ayudar a Jared a alistarse, preparar el desayuno y despedirlos no es muy de mi agrado.

Era más feliz cuando trabajaba y no jugando a quedarme en casa.

Es el medio día cuando el transporte escolar deja a mi hijo en casa. Y mientras él se cambia de ropa en su habitación, yo le escribo a Ruggero preguntando si va a venir a comer.

Y como su respuesta es que no, llamo a mi hijo a comer.

—¿Qué hiciste hoy, Sofi? Huele muy rico. —dice mi hijo y me río dejando su jugo frente a él.— ¡Mami es mi vasito de astronautas!

Asiento, él aplaude emocionado.

Sabía que debía guardar todo porque mi hijo extrañaría sus cosas de astronautas apenas su enojo con Ruggero pase.

—Siéntate a comer con nosotros. —le pido a Sofía.— Sabes que a Jared le gusta y no has comido todavía.

—Muchas gracias, señora.

—Karol, dime Karol. —repito por milésima vez y se ríe.

Sofía es mucho más que la empleada de esta casa. Es parte de la familia.

La nueva nana de Jared, su persona favorita después de sus padres y abuelos.

—Después de comer te vas a lavar las manos, juegas un rato y nos ponemos a hacer tarea, ¿Bueno?

Mi hijo asiente mientras bebe su jugo de uva. Sonrío conteniendo mi impulso de pellizcar su mejilla.

Es que es tan lindo.

Adoro a mi hijo, desprende ternura con cualquier cosa que haga. Cualquiera.

El timbre sonando llama nuestra atención, tomo mi teléfono revisando en las cámaras.

TÚ, YO Y LA HISTORIA QUE NUNCA SE CONTÓ.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora