La tensión es palpable, y la respiración de Meera muy evidente. Eso y los latidos de su acelerado corazón. Algo muy grande está por suceder sin duda.
Federico avanza hasta estar frente a ella, sonríe y sin más le dice;
—¿Cómo estás, Jennifer Smith?
Meera evade su mirada, Nicolás pregunta de qué están hablando y me pongo de pie poniéndome junto a Ruggero.
—¿Qué está pasando?
—Tu familia por fin va a saber la verdad. —confiesa.— Y le va a doler tanto como disfrutó de hacer nuestra vida una miseria.
—¿De qué está hablando este joven, hija? —pregunta mamá. Meera comienza a llorar.
—¡No crean nada de lo que les digan! —se deja caer.— ¡Ellos mienten!
—Y mentimos tan bien que hasta pruebas tenemos. —señala Federico mirando a mis padres.— Mucho gusto, señores. Me alegra que hayan podido venir desde el más allá para conocer la realidad de su hija.
—¿Qué está diciendo este hombre, Meera?
—Digo que Meera Sevilla llegó a Londres hace muchos años contándonos una historia muy diferente a la que conocemos hoy. —explica moviendo sus manos.— Digo que hace muchos años, la conocí en un bar nocturno en donde se presentó como Jennifer Smith, una bailarina que intercambiaba sexo y trabajos privados a cambio de dinero.
—¡¿Qué está diciendo?!
Meera se deja caer en el sillón rendida, Nicolás se aleja de ella actuando como si le diera asco el tenerla cerca, mamá se deja caer en el sillón horrorizada y papá se cruza de brazos manteniéndose serio aunque sabemos que en el fondo se está muriendo.
No me gusta que expongan así a Meera, no me gusta que ahora todo el mundo la mire de esa manera, pero no hay nada que yo pueda hacer. No después de como se negó a pensar en mí al momento de hacer y decir lo que quiso.
Federico cuenta toda la historia sin guardarse nada en lo absoluto. Es tan directo y sin censura que Meera grita al menos tres veces que se calle pero a quien mandan a callar es a ella. La situación duele de todas las jodidas maneras.
—Y es así como puedo asegurarles que quien mantuvo una relación con ella fui yo, no mi amigo. —finaliza Federico dejando las fotografías impresas sobre la mesa.— Así que la historia de Meera asegurando que Ruggero buscó a Karol para acercarse a ella es falsa. Pudo haber estado enamorada de él hace mucho, pero nunca fue correspondida, de eso estoy más que seguro.
Ahora me quiero morir.
Me siento mareada y las náuseas no me van a dejar en paz. Quiero vomitar de lo difícil que me resulta la situación.
Me siento mareada y siento que me desmayo hasta que Ruggero me toma de la cintura ayudándome a sentarme en el sillón más cercano.
—¿Estás bien?
Niego conviertiéndome en un jodido mar de lágrimas. No estoy bien y no lo voy a estar porque soy una idiota.
—No sé lo que te llevó a pensar que Ruggero mentía. —me dice Federico.— Pero tienes que entender que nada es cierto. Él te buscó, e incluso después del accidente...
—Federico. —le corta Ruggero.— Ha sido suficiente, gracias.
—Entonces supongo que debería irme, me encantaría acompañarles pero la verdad es que, compartir mi tiempo y espacio con una mujer tan deplorable no está dentro de mis opciones.
Sin decir más se aleja caminando hacia la salida y hago el intento de seguirle pero Ruggero me detiene pidiendo que me tranquilice.
Pero es que yo necesito saber de qué accidente habla y por qué a Ruggero le afecta tanto.
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TÚ, YO Y LA HISTORIA QUE NUNCA SE CONTÓ.
FanficNo llores por lo que se ha ido, ama lo que aún tienes.