Hace 11 años...
Mis piernas temblaban al escuchar unos pasos que se acercaban entre la oscuridad. Oscuridad que mis ojos vendados aumentaban. El fuerte olor de sus feromonas, similar al de la tierra mojada, me recordaba el peligro inminente por el que atravesaba. Ese hombre me había aterrado durante de días. Aunque no parecía querer matarme o torturarme. Ma sabiendo estaba esperando a que mi padre viniera a rescatarme.
–Buenos días. – saludo con una voz ronca – ¿Cómo durmió?
Le pregunto al hombre a su lado.
–De nuevo no lo hizo, señor Erick.
Respondió con algo de temor. Sin duda ese tal "Erick" es muy peligroso. Para mi sorpresa retira las vendas de mis ojos con brusquedad. Frente a mi, unos brillantes ojos azules que amenazan con cegarme, se concentran en mi ojos.
–Te pareces mucho a tu padre, y eso me molesta mucho.
Dice pasando un cuchillo por mi mandíbula. Aunque el ruido de la puerta lo interrumpe.
–¡Papi!
Exclamaron al unísono dos chicos de mi edad corriendo hacia el hombre. A sus espaldas un pequeño omega los trata de alcanzar. Siéndole imposible por sus cortas piernas.
–¿Qué hacen aquí?
Pregunta con nerviosismo.
–Mamá nos dijo que estabas aquí.
Respondió uno con rapidez. Aunque poco caso le hice. Mi mirada se concentro en el omega que no paraba de mirarme con curiosidad. Sus ojos, iguales a los de su padre, me embrujaban y al contrario de los del mayor, me tranquilizaban.
–¿Quién es?
Susurra ladeando su cabeza.
–El es un amigo sin importancia.
Responde girando el rostro del omega hacia él. Aunque el mismo no tardo en mirarme nuevamente. Escapando de agarre de su padre se acerca a mi.
–¿Cómo te llamas?
Pregunta con una voz dulce.
–Aleksander, ¿y tú?
Devuelvo la pregunta con nervios.
–Étienne.
Responde para quedarse callado por no saber que decir. A causa de esto su mejillas se ponen rosadas por la vergüenza. Sacandome una sonrisa de oreja a oreja. Sin duda ese chico era la viva imagen del refrán "la luz al final del túnel "
–Étienne, vamos. No puedes estar aquí.
Dijo el alfa levantandolo y alejandolo. Esa hermosa luz había desaparecido junto al omega que mientras era llevado no volteo la mirada de mis ojos.
–¡Adiós Alek!
Exclamó moviendo su pequeña manita.
–Ahora en lo que nos quedamos.
Volteo para verme con seriedad. Con su cuchillo no paraba de amenazarme causando un gran terror. Este día era diferente a los otros, era obvio que su paciencia se estaba acabando y el que mi padre no apareciera la aumentaba.
–Supongo que tendré que conformarme con matarte.
Dijo cortando mi pecho.
–¡AAAAH!
Exclame. Era un dolor insoportable.
–No llores mocoso, no fue tan profunda.
Ordenó algo frustrado, mientras movia el cuchillo cerca de mi párpado.
–¡No te atrevas a hacerle daño!
Exclamó Caesar golpeando la puerta, causando que el alfa perdiera el control y me cortara. Para mi suerte, reacciono rápido y no corto mi ojo, solo mi ceja. Detrás del beta de tan solo doce años mi padre veía con odio la escena.
–Por fin se digno a venir a buscar a su hijo.
Hablo primero.
–Erick Duval Marcov, estas haciendo esto para vengar a tu familiares no es así. Eres el último Marcov que queda.
Dijo apuntandolo con su arma.
–Tienes razón Garry, estoy haciendo esto por mi familia. A la cual destruiste por miedo de que te quitaramos tu poder aquí.
Informa levantando su cuchillo hacia su enemigo. En cuanto el Lermontov se dispone a disparar el contrario arquea su espalada y saca su arma. Al unísono dispara y lanza su cuchillo golpeando a mi padre en el pecho y brazo.
ESTÁS LEYENDO
Peligro Ruso
Romance¿Que hacer si te enamoras de un omega en un país extranjero? Para Aleksander Garryovich Lermontov, la respuesta era más que clara. Pero... ¿es la respuesta correcta. +18 Publicada: lunes, 12 de febrero de 2024 •Esta historia contiene partes que much...
