MADELINE
El viento chocaba en mi cara y casi cortaba mi piel.
O solo era mayo burlándose de mí.
Los vecinos pasaban; algunos saludaban con esa sonrisa condescendiente que me revolvía las entrañas, y otros no se atrevían a mirarme.
Claro, era obvio.
Mi vientre estaba vacío.
La casa estaba vacía.
Sentí las pisadas de Jeffrey cerca; bajaba los escalones hacia el garaje. Se detuvo en seco.
No sabía por qué, pero su respiración se sentía demasiado ruidosa.
O solo era yo, buscando cualquier pretexto para hacer que se alejara.
Él lo sabía, sabía que me molestaba su respiración.
Pero volvió a fumar hace dos semanas. Y eso... eso jamás se lo iba a perdonar.
Sus pasos aparecieron nuevamente, pero esta vez haciéndose más lejanos.
No, no podía acercarse. No ahora.
No podía mirarlo sin pensar en lo que le había quitado.
Tomes las tijeras para cortar arbustos; porque eso haría, arreglaría ese arbusto torcido en el jardín. Ese que Jeffrey dijo que iba a cortar hace una semana y no lo ha hecho. También dijo que llamaría a un jardinero, tampoco lo hizo.
Cada paso que daba se sentía ligero, y eso me provocaba migraña y náuseas.
Me sentía ebria, y vaya que he estado sobria por mucho tiempo.
—Cariño, deja eso —habló Jeffrey al verme entrar en la cocina con las tijeras. No lo miré, no quise hacerko —. Llamaré a un jardinero.
No respondí.
No quería gritarle. Porque desde hacía tres días el directorio telefónico estaba abierto en la misma página y Jeffrey no lo toca ni cuando nos estorba para tomar el café.
El día pasó así.
Una hoja tircida me tomó media hora, una rama necia me tomó dos horas.
El olor a comida llegó hasta mi lugar.
Y yo no entendía por qué Jeffrey se esforzaba tanto en cocinar algo que ninguno de los dos ibamos a tocar.
—Nena, ven a cenar —lo escuché, casi como un eco.
Pero asentí, porque estábamos casados, porque habitabamos el mismo lugar. Porque él odiaba cocinar y aún así lo hizo.
La comida estaba insípida.
Se lo he dicho, no supe cómo ni en qué momento la oración se quedó flotando en el aire. Ni siquiera estaba segura de haberlo dicho, pero sé que lo hice porque las palabras me quemaron la garganta.
—Tal vez mañana mejore —respondió, con la mandíbula tensa y una sonrisa diminuta que me enfureció —. O tal vez mañana pido comida china, es mejor que esta mierda.
Intentó poner su mano en la mía, pero yo ya estaba metiendo a mi boca aquel trozo de carne insípida.
Bajó la mirada.
Noté la rojez en su nariz e inmediatamente aparté los ojos de él.
Cenamos en silencio.
No pasó nada más. Lavé los trastos y él se encerró en su estudio.
ESTÁS LEYENDO
𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘 ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆
Fanfiction¶|P - Los ochenta. Los Ángeles. El escenario perfecto para el heavy metal, los excesos y los recuerdos de medianoche hechos para dejar atrás. Madeline creyó que amar a Dave sería suficiente para persistir, pero Dave le enseñó que las promesas podían...
