—Princesa.
—¿Has visto al rey?
—En el comedor.
—¿Cómo lo nota?
—Igual de distraído, quizá no duerme desde esa noche.
—Bien, creo que ya ha sufrido bastante.
—No disculpo lo que hizo...— ella asintió, no necesitaba decir aquello, ni ella oírlo.
—¿Estás bien?
—¿Y tu sombra?
—Con su sombra— sonrió tonta.
—Estoy bien— se apoyó en la mesa para esconder su rostro y llorar, con esfuerzo, ella acercó su silla a la del príncipe para acariciar su cabello, no era momento para decir algo.
—Está bien.
***
—Sus estandartes fueron llevados del barco a la ciudad, llegaron a la puerta de la Fortaleza Roja antes de que los alejaran. Es una advertencia a los usurpadores de que tiene más fuerza de la que se le acredita... creí que esatría complacida.
—No creo poder ganar esta guerra.
—Creo que está cansada.
—Mi propio hijo cuestiona mis capacidades, cree que necesito a Daemon a mi lado...
—Él siempre ha hecho lo que le sirve a Daemon.
—Él era todo lo que siempre quise ser: despreocupado y peligroso... un hombre. Y yo era lo que él quería: querida por mi padre y heredera de mi padre.
—Dos mitades de un todo.
—Pero él nunca ha estado en paz. Él deseaba poseerme, pero que nadie lo poseyera, y que me virea tomar posesión de lo que siempre ha considerado suyo. Temo lo que hará ahora, temo que se ha puesto en mi contra.
—Tiene el hábito de desaparecer.
—Como sea, lo he perdido, y a Alyssa con él... Rhaenys, Meleys y Quenya han muerto. Tengo a Syrax y a poderosos dragones, pero usarlos sería poner a mi hermana en mi contra cuando...
—Cuando ella sólo quiere protegerlos luego de perder a Maegon, en él se unían todas las herencias que pudiera reclamar.
—Se llevó a Vermithor sin mi consentimiento, tengo dragones jóvenes y no podemos enfrentar a Vaghar solos; y no tengo un ejército.
—Tiene a la flota Velaryon y los hombres que pelean en ella.
—No es suficiente, si de algún modo logramos triunfar, ¿cómo regiré un reino si mi propio hijo duda de mí?
—Me tiene a mí.
—Y te lo agradezco, en verdad.
—Fue mi padre, aun era una niña. Él... tuvo su palcer conmigo y tras muchos meses así, se volvió evidente que su semilla había enraizado— se acariciaba la marca en el cuello y llevó las manos al vientre—. También hay una cicatriz aquí, ya no puedo tener hijos. Me abandonó a mi muerte, pero sobreviví.
—Lo lamento.
—Me juré nunca confiar en otro y ese juramento me fue útil. El mundo es frío y cruel, hay pocos en él que son inquebrantables. Usted, yo creo, que en verdad lo es. Usted me ha visto como merecedora, como una igual, incluso, y debido a eso, le serviré. Creo que está destinada a ser reina— Rhaenyra se aproxima a abrazarla agradeciendo la confianza para decir palabras tan profundas y personales, ella tenía razón, su primer encuentro ni siquiera fue en las mejores circunstancias, había espadas y dragones de por medio, peleando justo por esa fortaleza, el Gusano Blanco tardó en corresponder el abrazo, pronto la reina se removió buscándola, su piel al besar su cuello, la servidora se puso tensa antes de soltarse—. No se confunda, majestad.
—Creí que...
—Mi lealtad es con Alyssa— se alejó un paso a pesar de que Rhaenyra se acercó otro, se escuchó una exclamación de sorpresa por lo bajo, giró y ahí estaba Mía, quien se fue a las prisas.
—Mis guardias no dirán nada.
—Pero ella irá con su padre... en otro momento, yo no me hubiera negado, pero no cuando le hablo de cómo abusaron de mí.
***
Larys y Visenya veían todo desde el balcón, ella con su característica capa y velo, los guardias que quedaban del séquito de Aegon, irían al Muro, Hafsa les quitó la capa blanca para llevárselas a su Señora mientras esta asentía. Pronto las puertas se abrieron y vieron a todos aquellos que causaron disturbios, a los marcados por la reina y su dama para ser enviados a los calabozos para deleite de la embarazada, para ella era justicia, para Aemond era exagerado, cuando llegaron noticias de gran importancia, avistamientos de Bruma con un jinete. La Reina Roja se sorprendió ante aquello, debía enviar cartas a Aemma para saber si fue ella.
***
—¿Cómo te sientes?
—Ya es difícil dormir.
—¿Ha pateado?
—No, no desde ese día.
—¿Has hablado con nuestros hijos?
—Jaehaerys sigue molesto contigo— se encogió de hombros.
—Me disculparé cuando lo vea.
—Ellos vendrán al parto— sonrió melancólica. Daemon puso una mano sobre su vientre y el bebé se movió ante el tacto firme de su padre.
—Lord Tully contestó su convocatoria, trajo a los señores de los ríos, mi rey.
—Te ayudo.
—Gracias— acarició la piel del rey con la yema de los dedos.
—Mis condolencias por la muerte de tu abuelo, la corona te felicita por tu ascenso como dirigente de tu casa y señor supremo de RIverlands. Algo glorioso, bien hecho.
—No hice nada.
—Sin embargo, estás aquí, eso es lo importante.
—Me descartó sin dudarlo.
—Me eras insignificante entonces, pero ahora, tendrá mi gran ejército. Tienes una decisión que tomar, supongo que te será claro cuál es la correcta.
—Debe perdonarme, majestad, soy nuevo en este tipo de asuntos, como amablemente lo ha mencionado, pero... me parece que usted ha hecho un lío aquí, fomentando barbaridades en nombre de la reina.
—¿De qué lado estás? — Alyssa soltó una carcajada al ponerse de pie.
—Riverlands está unido por juramentos, la casa Tully hizo un juramento al rey Viserys. Reconocemos la autoridad de la heredera, la reina Rhaenyra y la suya, como rey consorte.
—Vayamos con tus vasallos y convoquemos a la guerra— anduvo hacia las escaleras.
—Eso podría ser difícil, mi rey.
—Bueno, se me dijo que obedecerían una vez que la casa Tully declarara su lealtad.
—Podría ser el caso, pero aún está por verse si obedecerán mi autoridad, con mi poca experiencia. Hay otro problema, todos lo odian.
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Hija del trono de hierro
Fanfiction*Basado en House of the Dragon* Alyssa Targaryen, hija mayor del rey Viserys I y su primera esposa, Alys Lannister, pero para ella, no hay más madre que Aemma Arryn, la madre de su hermana Rhaenyra. No era la sombra de su hermana, sino la princesa...
