LXVI

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—¿Cómo se encuentra? Alys me comentó lo que pasó.

—Quizá fue muy pronto para que mi Señora reclamara un nuevo dragón, Lord Simon, aún llora a su montura.

—Pediré que le lleven una infusión para el malestar.

—Preferiría prepararla yo, dado su estado, no quisiera que el bebé se malograra.

—Entiendo, entonces le diré a Alys que ella misma la elabore. ¿Usted comerá?

—No tengo hambre, las malas noticias de Rook's Rest, tampoco a mí me sentaron bien las malas noticias.

—Ambos bandos han sufrido grandes bajas, no se sabe qué pasará a continuación.

—Es buen momento para demostrar fuerza— se anunció Daemon.

—Príncipe, le suplico que marche de aquí, la princesa no quiere verle... y yo tampoco.

—Willem Blackwood subyugará a los Bracken y las quiero a mi lado cuando se presencien aquí.

—He dicho que no— sacó la daga con que hirió a su Señora un par de días atrás.

—Alistaré el castillo para recibir un gran ejército.

—Sólo vete y no te aparezcas hasta que ella decida verte— Mía anduvo a grandes zancadas junto a Simon, el príncipe Targaryen intentó entrar y topó con un mueble, forcejó un poco antes rendirse y gruñir por no lograr su cometido.

***

Visenya se retiró la capa roja y Hafsa la capa arena, la gente se puso de pie para recibirlas y pronto tomaron asiento. Se le veía roja e hinchada, lloraba y sudaba mientras cuidaba del rey, se turnaba con su dama de compañía, comía lo suficiente para que el bebé se apaciguara, no podía lidiar con todo al mismo tiempo, estaba sola en la corte y necesitaba fuerza ahora más que nunca. Dormitaba en la silla al lado de la cama o se recostaba a su lado, queriendo que despertara pronto, buscaba su mano para que tocara su vientre y así despertara, en busca de alguna señal del bebé. Su dama de compañía la ayudó a sentarse en la silla que días atrás ya usaba Aegon, tomó la pelotita para ponerla en su sitio, sirvió vino y unos aperitivos para hacerle llevadera la sesión antes de dar unos pasos atrás, pues sabía que era una bastarda que había mejorado su estatus al llegar a Desembarco del Rey, pero no dejaba de ser eso, una bastarda.

—Buenos días, majestad— Alicent asintió pensando que se referían a ella, pero su rostro se ofendió al ver tan acomodada a Visenya y una petoshí ahí.

—Quisiera terminar pronto, no me gustar dejar al rey tanto tiempo.

—La armadura de acero valyrio protegió a su majestad, sufrió graves quemaduras en gran parte del cuerpo y muchos huesos rotos. Me temo que hay más heridas internas, heridas que no podemos ver.

—Agradecemos su trabajo, gran maestre.

—La reina ha sido de gran ayuda.

—Sí, también— hizo una mueca.

—Debo admitir que no estoy seguro si va a despertar, he dedicado mi conocimiento en toda su extensión... el destino del rey, ahora yace con los dioses.

—Un rey no puede gobernar dormido, el reino notará su ausencia, prefiero que comenten nuestras hazañas a Rook's Rest— sonrió Visenya acariciando su vientre cada día más bello, luego se acomodó en su sitio poniéndose seria—. Pero debemos nombrar a un regente que tome su lugar hasta que se recupere o no lo haga.

—Una sabia estrategia, majestad— asintió Larys—. Una regencia le asegurará al pueblo la estabilidad de la corona.

—¿Tiene un candidato en mente, majestad? — secundó Tyland a su sobrina.

—Serví en el puesto por mi esposo, estoy lista para hacerlo otra vez— se levantó Alicent poniendo ambas manos sobre la mesa.

—Se desempeñó admirablemente en el tiempo de paz, alteza, pero las circunstancias han cambiado.

—Claro, lo había olvidado.

—Al rey no le hacenfalta herederos— señaló con la cabeza a Visenya—. La elección lógica, es su sucesor inmediato, el príncipe Aemond.

—Aemond es joven— espetó Alicent—, y su falta de moderación ya nos ha costado caro.

—Es la experiencia la que se espera en estos tiempos y la reina Alicent hábilmente cumplió con los deberes del reino, al menguar la salud de su esposo.

—La experiencia es invaluable, pero la reina viuda es mujer.

—No soy ajena a regir o a dirigir en este consejo, Aemond es un gran jinete de dragón. Su talento es útil en el campo, pero mi experiencia se requiere en aquí, en esta mesa.

—No buscamos ofenderla, alteza, pero... es un momento donde debemos mostrar fuerza...

—¿Lord Larys? — interrumpió a Tyland.

—Concuerdo, debe ser el príncipe Aemond, ¿cómo se verá si en respuesta al reclamo de Rhaenyra nosotros ponemos a una mujer? Pero... la mano debe hablar... Sir Criston.

—Aemond es el siguiente en la línea... hasta que el príncipe Jaehaerys... debe ser él.

—Está acordado, entonces— Visenya se puso de pie—. Jaehaerys es un niño muy pequeño y mi bebé aún no nace, por lo que Aemond es la mejor opción...

—Permítame— Hafsa le dio la mano para ayudarla a andar hasta el otro extremo de la mesa.

—Has lo que se espera de ti: nada— dijo casi con asco, luego vio a uno de los guardias y lo llamó con la mano—, que la lleven a sus aposentos y le den leche de amapola para quitarle esa cara de perro que tiene.

—Sí, majestad— la esposa del moribundo ni siquiera vio a su suegra, estaba concentrada viendo cómo su dama de compañía llevaba su plato y copa hasta su nuevo sitio antes de volver a tomar la misma posición. Aemond ya había tomado la esfera del rey y puesto en su sitio, sólo esperando a que su hermana terminara de instalarse.

—¿Cuál es nuestra posición en Riverlands?

—Los banderizos de la casa Tully están en caos, majestad, Daemon tiene pocas probabilidades de reunir a cualquier ejército, por ahora.

—Deberíamos escribirle al joven Oscar Tully, es cuestión de tiempo para que herede el título de su abuelo.

—Dígame, lord Strong, ¿cómo puedo confiar en un hombre que deja que la joya de Riverlands sea robada por el enemigo? — luego giró a Lannister—. Su tío se encontrará con Daemon, debe redoblar el paso y agregar a los Riverlands mientras están confundidos.

—Enviaré órdenes a lord Tywin.

—¿Qué más?

—Deberíamos prestar atención a los plebeyos aquí, en Desembarco del Rey, se están cansando del bloqueo de la Serpiente Marina.

—Cuando su majestad lo autorice, mi hermano y yo podríamos ir a derribarlo.

—Cierren las puertas, que nadie entre o salga sin nuestro consentimiento, mercaderes y demás. A sus tareas, nos reuniremos a la primera luz, y alguien baje a los malditos cazarratas.


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Mily

Hija del trono de hierroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora