Las trompetas sonaron, se lanzaron vitores y un banquete se dio para recibir al heredero. La Corte de los Leones rebozó de alegría cuando el hijo pródigo volvió, estaba perdido al negarse en seguir los pasos de su padre, mas ahora era imperativo. No debía correrse la voz de un león renacido hasta que marchara a la batalla junto a sus hermanos y primos. Se le dio espacio a la pareja para asearse e instalarse, en realidad no llevaban mucho. Joanna seguía con las órdenes cuidando que todo estuviera pulcro y sin ninguna arruga, aunque su nieto estaba tan cansado que no le importaría realmente en qué condiciones le entregaran la Roca.
—¿Qué tal el viaje?
—Aún no se sienten los estragos de la guerra.
—No ha de tardar de correrse la voz...
—No lo permitiremos— la Matriarca cortó la discusión de Maegon y Elle—. La princesa Visenya dio una orden y la debemos acatar.
Todos los reunidos se mostraban incómodos ante aquello, pues la Matriarca estaba a la cabeza, Maegon y Helaena a su derecha como sucesores, Kevan y Elle a su izquierda, debiendo aceptar su nuevo estatus, despojados del título que en ningún momento fue de él. En general, las cosas eran de un modo y debían suceder así. En momentos así, extrañaba a su muy amado hermano Tywin, también tener la terquedad de Jason y la templanza de Tyland para mediar las discusiones del mayor y de Alyssa. Los cuatro ausentes, solo uno muerto.
—Mi hermana es la voz de la Leona Targaryen hasta que ella se recupere.
—¿Cómo va con lo del embarazo?
—Ya está a punto, creemos en la próxima luna, o dos, porque no tenemos las fechas exactas.
—¿Y cómo van las cosas con Aemond y Daemon? Sin importar quién sea el padre.
Helaena volteó a ver a Maegon, pues eran habladurías y nada confirmado.
—Aemond la va a torturar si resulta que no es su hijo.
—Esas cosas se saben.
—Entonces hay que levantarnos pronto para protegerla.
—Mía no la ha dejado ni a sol ni sombra.
—Los dioses nos amparen.
—Sindarin no ha vuelto.
—Aún hay huevos de Quenya y Sindarin sin eclosionar.
—Pero ya todos sus hijos tienen el suyo.
—Aemma no.
—Ya tiene uno en la mira.
—Vayan a descansar— tajó Joanna de nuevo.
Nadie objetó ni dijo nada más, terminada la comida, todos se apresuraron a ponerse de pie para salir pronto. Maegon y Helaena fueron conducidos por uno de los sirvientes hasta su ala exclusiva. Helaena se vio otro baño, sentía que no se relajaba a pesar de las horas de descanso y la incontable comida que le pusieron a la mesa. Maegon sonrió a su pequeño, a diferencia de sus padres, Maelor no parecía querer despertar pronto.
—¿Cuándo nos vamos?
—Primero debes descansar.
—Necesito sentir que hago algo.
—Recuerda que te creen muerta.
—A ti también.
—Tu dragón puede venir, si viene a tu encuentro, no puedes subir a lomos para continuar la guerra.
—Fuegosueño sabe que algo no anda bien.
—No creo que Sindarin ni Vaghar le permitan venir.
—¿Cómo tomará Alicent saber que todos sus hijos se le fueron en contra?
—La heredera de Viserys no debió ser mi hermano.
—Le corresponde a mi madre.
—¿No has pensado en la posibilidad de que de verdad puedes morir en el campo de batalla?
—Mi madre será regente de la Roca hasta que Jaehaerys y Jaehaera cumplan la mayoría de edad.
—¿Y yo?
—¿Disculpa?
—¿Este bebé podrá sobrevivir sin un padre? — a Maegon se le cayó la manta ante la revelación—. Bueno, dices que Aemma y los gemelos tienen una crisis de identidad— el príncipe la jaló por la cintura para atraer sus labios con los propios, ella lloró de felicidad al saberse así de completa, satisfecha, que él la apoyaba y, de nuevo, no la dejaría sola ante algo tan grande como un nuevo integrante de la familia.
—Hely...
Se puso de rodillas y besó su vientre aún plano.
—Helaena...
—Maegon.
En Roca Casterly se profesaba la Fe de los Siete, pero Joanna se aferraba a su parte Valyria, pues había quien oficiara su enlace por ambas partes. Helaena se sentía amada, con respeto, fantástica incluso en el lecho. Joanna estuvo ahí junto a Maelor para presenciar aquello, también debía controlar que no se filtrara esa información precisa. Helaena le comunicó a su suegra la buena nueva, la Dama de Oro iluminó su rostro y mandó dar una moneda de oro a cada lord que los apoyaba, así como traer el león que en su tiempo había escogido Jason en su tiempo para su heredero, este ya había tenido los herederos propios, así que mantendría a la manada unida.
—Muchas gracias, abuela.
—Es lo menos que podemos hacer por usted.
—Han cuidado de mi título y de mis tierras.
—Hemos conquistado más.
—En su día se perdió lo que Viserra y Maegor hicieron bien, no podemos permitir que le suceda lo mismo a la herencia de Alyssa y Daemon.
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Hija del trono de hierro
Fiksi Penggemar*Basado en House of the Dragon* Alyssa Targaryen, hija mayor del rey Viserys I y su primera esposa, Alys Lannister, pero para ella, no hay más madre que Aemma Arryn, la madre de su hermana Rhaenyra. No era la sombra de su hermana, sino la princesa...
