CAPÍTULO 7. Primeras clases y primeras impresiones

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Tras finalizar la Asamblea, Meredith guió a sus nuevos alumnos hacia la entrada principal.

- Antes de despedirme de vosotros, repasaremos un poco cómo funciona el campamento. Para empezar, este queda dividido en 4 Secciones principales: la primera de todas es Aéreo, destinado al elemento aire. Esta cuenta con numerosas instalaciones: áreas de descanso, recreativos y juegos, pabellones con más de 45 aulas donde se impartirán la teoría, un enorme estadio donde se llevará a cabo la parte práctica del entrenamiento y por último, dormitorios con cuatro literas además de un aseo compartido por habitación. Todo esto, se repite por igual en cada Sección.

Los jóvenes comenzaron a distraerse. Llevaban horas escuchando el mismo timbre de voz. Ellos tan sólo querían salir por ahí fuera e investigar.

- También esta la Sección Terra Nova, para el poder tierra. Sección Aquarium para agua y, para los aficionados del fuego, la Sección Karjal. Os dejaremos todo el día de hoy para que les echéis un vistazo. Pero para finalizar, las normas del campamento.

Fue evidente el resoplar unísono de todos. ¿No se iba a callar?.

-Regla número 1: cada Sección cuenta con un Vigilante que se ocupará personalmente de que las normas se vean cumplidas, los alumnos sigan correctamente el horario establecido y por supuesto, que no exista ningún problema entre los alumnos. En mi caso, yo también soy la Vigilante de Aéreo.

-"Pues si que tiene cargos esta mujer en la escuela"- pensó Emma.

-Regla número 2: el horario, como bien he dicho, debe ser cumplido. El toque de llamada será a las 8:00h de la mañana, momento en el que todos los alumnos desayunarán y asistirán a las clases. La teoría se impartirá por las mañanas mientras que la práctica por las tardes. Entre clases tendrá lugar el almuerzo y un breve descanso. Y por último, el cierre del campamento será a las 12:00h de la noche. Nadie entra ni sale a partir de esa hora, ¿me explico?.

Puede que no fuese de lo más cortés, pero en aquel momento todos se marcharon. Meredith, quedándose con la palabra en la boca dijo:

- Os quiero ver este lunes temprano en las clases. ¿Me habéis prestado atención? Espero que sí porqu... bueno, que más da. Disfrutad.

Emma decidió darse un pequeño paseo antes de regresar a casa, así podría echarle un vistazo a su Sección. Pero en el camino, tropezó con una pequeña piedra y a punto de caer al suelo de boca, alguien agarró su brazo sujetándola.

-¡Uy! ¡Por qué poco!. Ten cuidado que ibas a estrenarte a lo grande como novata-comentó una cálida voz masculina.

Emma se giró para poder ver a su salvador. Alto, piel oscura, gafas y una enorme sonrisa blanca.

-¡Qué tal!. Me llamo Curtis. Encantado.

-Menos mal, me iba a comer el suelo. Gracias majo. Y yo, me llamo Emma.

El chico comenzó a reír a carcajadas.

- Me caes bien maja. ¿Cuál es tu elemento?.

-Agua. Lo sé, es un poder super molón- contestó con un cierto tono de sarcasmo.

-En realidad si que lo es, no deberías menospreciarlo. El mío, fuego.

-¿Otro de fuego? ¿Está de moda?. Todavía no conozco a nadie que no tenga ese elemento.

-Pues la verdad, que yo tampoco. Por eso, te propongo una estupenda visita turística por la zona. Así conoceremos a la gente.

Mientras caminaban, pudieron ponerse al día entre ambos. Curtis tenía 19 años, el mayor de tres hermanos, amante del fútbol y las fiestas, entusiasta de los Aclaryels y en especial de su poder. Admitió no ser un gran estudiante, pero tenía bastante conocimiento acerca de este "mundillo" y todo lo que comprendía. Esto podría venirle bien a Emma para entender lo que estaba viviendo.

-Mira, ya hemos llegado a mi Sección. Bienvenida a Karjal, donde están los que molan.

-¿Supones que los demás no?

No obtuvo respuesta, aunque su risa le delató y resolvió sus dudas.

-¡Curtis!-gritaron a lo lejos.

Emma divisó con dificultad a un pequeño grupo personas a lo lejos, al parecer de 3 o 4 personas.

-¡Hey!. Allí están mis compañeros de habitación. Te los presentaré.

Conforme se aproximaban hacia ellos, se iba modificando la expresión de Emma. Para su sorpresa, conocía a todos, o al menos a la mayoría.

-Qué novata tan mona-soltó una de las chicas del grupo con un tono despectivo.

Se trataba de Alice Cooper, la joven que al parecer, todos temían.

-Emma; estos son Alice, Margaret y Sullivan.

Reconoció a todos menos a este último. Un joven moreno de melena con rastras y un aspecto bastante hippie.

-¡Qué pasa hermanaaaa!-  comentó Sullivan.

-Un placer, soy Margaret- interrumpió la otra chica.

Les devolvió el saludo con una sonrisa de lo más incómoda. ¿Quiénes eran estos?. Madre mía.

-¿Eres nuestra compañera de habitación?- preguntó Alice mientras hacía un escáner de cuerpo entero a Emma.

-En realidad, soy de agua. Nos acabamos de conocer él y yo.

Y sin venir a cuento, Alice clavó sus ojos sobre los de ella creando la mayor mirada asesina de la historia.

-Entonces, ¿te piras?. No pintas nada en esta Sección.

Intimidada por aquella respuesta, Emma se despidió entre balbuceos con un sencillo "adiós", pero al darse la vuelta para marcharse lo antes posible, se chocó contra la cabeza de un chico; tratándose del guapo chico rubio que compartía apellido con Margaret. Jake Strauss.

Si ya la situación hizo que estuviese nerviosa, mayor fue la vergüenza tras el doloroso golpe de ambos. Si ni siquiera pedir disculpas, se largó a paso ligero.

• • •

Todos estaban esperando fuera de las aulas, nerviosos por iniciar la novedosa experiencia. Iba a ser un día bastante ajetreado. Comenzar las clases, deshacer maletas e instalarse en sus nuevas habitaciones. Básicamente, iniciar una vida y rutina a la que no estaban habituados.

Una vez entraron cada uno en el aula correspondiente a su Sección, tomaron asiento y sacaron todos los libros depositándolos sobre sus pupitres.

-Buenos días alumnos de primer curso- dijo una voz masculina mientras entraba - soy el profesor McDenverly, soy Aclaryel de agua y profesor de esta escuela desde hace más de 15 años. Así que a partir de ahora, haced caso a este vejestorio de quien aprenderéis mucho. Aunque, antes de comenzar me gustaría proponeros un reto. Quiero que todos cerréis vuestros ojos y dejéis la mente totalmente en blanco.

Los alumnos sorprendidos, siguieron sus instrucciones.

-Muy bien. Ahora, imaginad que estáis en el mundo más diminuto existente: el mundo de los átomos. Pensad en dos átomos de hidrógeno. ¿Lo tenéis?. Pues de repente, aparece un gran átomo de oxígeno juntándose con los otros dos, entrometiéndose entre ambos. Acabáis de formar una molécula de H2O. Bien bien, quiero que multipliquéis esa molécula mentalmente por 2, por 3, por 9, por mil, cien mil, millares, sin parar. Hasta que: ¡Eureka!. Habéis creado vuestra primera gota de agua. Mirad la palma de vuestras manos.

Emma abrió los ojos, pero no dió crédito a lo que veía. La magia era real. Sus poderes, lo eran. La gota de agua estaba sobre su mano.

-¡Imaginad cuando seáis capaces de crear olas de agua con vuestro poder!. Aprenderéis mucho conmigo ya lo veréis.

-Esto es sudor, del estrés de tanto pensar en átomos de esos-soltó al fondo del aula una voz.

Todos rieron al unísono, siguiendo la gracia del joven que hizo el chiste. Pero con gran solemnidad y seriedad, el profesor fue hasta su mesa aproximándose hasta él.

-Míreme atentamente a los ojos jovencito. Nunca, subestimes el poder del agua.

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