Por la cara de sorpresa de su madre, Emma pudo adivinar que algo malo estaba ocurriendo. Fuera lo que fuese, no sería algo bueno. De eso estaba segura.
-Chicos yo, ehm... esto...Margaret...- dijo Charlotte entrecortada sin apenas comprenderse lo que decía.
Rápidamente, Curtis le arrancó el teléfono de las manos para responder por su parte.
-¿Quién es usted y por quién pregunta?.
-Sigan las instrucciones al pie de la letra y nadie sufrirá ningún daño. Ni siquiera Cristine.
-¡¿Tenéis a Cristine?!.
Y la línea al otro lado de la llamada colgó. Curtis depositó el celular sobre la mesa y recogiendo sus pertenencias dijo:
-Señora Stevenson. Díganos qué le ha dicho y qué debemos hacer.
• • •
Dada la hora exacta de madrugada, los jóvenes salieron sigilosamente de la casa en plena oscuridad y se adentraron dentro de un callejón donde esperarían la llegada de un coche.
-¿Estáis seguros que este plan va a funcionar?.
-Confía en él Lucy, es un experto rebelde.
Y en el silencio de la noche se pudo escuchar el derrape de unas ruedas desgastadas y el tubo de escape de un viejo coche.
-Subid, vamos.
-Sullivan, por curiosidad. ¿De dónde has sacado este trasto?. Espero que no sea robado.
-Ahora tenemos cosas más importantes en las que fijarnos, Lucy.
-Osea, ¿que lo es?.
-A mi me preocuparía más ser descubierta con tanto ruido por unos mafiosos que no por la policía.
-Habla por ti entonces, Curtis.
-Bueno, ¿nos vamos ya, o qué?.
Sullivan apretó el acelerador y se marcharon hacia la dirección indicada. Una vez allí, apagaron las luces y el motor del coche para mayor discreción y decidieron que uno de ellos permanecería dentro de éste en caso de urgencia.
Era un dúplex, nada mal se lo montaban estos asesinos. No ocultaban sus inmensas fortunas de dinero, eso sin duda. Llamaron al timbre que tenían situado a la derecha del porterillo y las puertas se abrieron de par en par para su acceso.
La primera en entrar fue Lucy, mientras Curtis y Emma se quedaron rezagados. Lo primero que vieron nada más entrar fue un enorme y hermoso jardín que guiaba hasta la puerta principal de la entrada, la cuál estaba custodiada por dos guardaespaldas bien armados.
-Pasad, no le hagáis esperar más- dijo uno de los hombres corpulentos indicando la sala a la que debían acceder.
Entraron a un lujoso comedor lleno de hermosos y refinados decorados y cubertería, custodiada por una larga mesa de madera acabada en decorados dorados. Todo un derroche.
-Llegáis tarde. Exactamente, 5 minutos tarde.
Fitzgerald soltó el cubierto en el plato de delicioso asado, limpió su boca delicadamente con una servilleta de tela y se incorporó de la mesa ajustándose la chaqueta cómodamente. Era todo un caballero trajeado.
-Espero que hayáis traído lo acordado.
Y sí, se estaba refiriendo al cadáver de Margaret. Hasta aquel momento lo tenían por un ser frío y sin escrúpulos, pero un amago de tristeza en sus ojos parecía ver que él también tenía sentimientos.
-¿Cómo ha sabido donde vivía?-preguntó Emma cortante.
-Querida, yo lo sé todo. Creo que esta ni es forma de comenzar con una reunión tan delicada, pero en vista de la situación; sin más dilación y sin interrupciones, tengo un pequeño obsequio para vosotros por nuestro trato acordado.
La puerta del comedor se abrió, apareciendo los anteriores guardaespaldas arrastrando a Cristine por el suelo maniatada y con los ojos vendados.
-¡Cristine!- exclamó Curtis aliviado.
-No tan deprisa, chico. Tu amiga, por mi hija. ¿Dónde está el cuerpo de Margaret?.
-Señor, nosotros no tenemos a su hija. La entregamos a la policía- intervino Lucy.
Fitzgerald soltó una pequeña risa sarcástica mientras sacaba de su bolsillo una pistola apuntando directamente hacia la joven.
-Dónde está mi hija.
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Elementos
FantasySINOPSIS "Nunca subestimes el poder del agua" En el día de su décimo octavo cumpleaños, Emma Stevenson recibe un regalo de su abuela un tanto peculiar. Su apariencia externa es un libro; pero en realidad es mucho más que eso. A partir de él, cambia...
