CAPÍTULO 66. Decisión tomada

2.8K 285 3
                                        

-Acompáñame entonces, sígueme por aquí. Lorens- Fitzgerald señaló en dirección a uno de los guardaespaldas.- Él será a partir de ahora tu escolta personal. Te acompañará y te protegerá constantemente allá donde quiera que vayas. Además, él se ocupará de mostrarte toda esta gran mansión, tu hogar a partir de ahora, lugar donde convivirás con todos nosotros, los Strauss al completo. Será como tener un miembro más dentro de la familia.

Emma caminó detrás de cada paso de su escolta Lorens por toda la casa mientras éste le enseñaba las diferentes estancias que contenía. Por un momento, una pregunta fugaz pasó por su cabeza: ¿permanecería oculta en aquella casa de por vida?, ¿sería su rehén "especial"?, ¿o verdaderamente la convertiría en una más de los habitantes?. En cualquier caso, no estaba preparada para aquella nueva vida a la que se enfrentaba. Ni siquiera tuvo tiempo ni ocasión de despedirse de su familia ni de ningún amigo. Nadie sabia del paradero de Emma para poder ayudarla, aunque claro, ¿quién iba a rescatarla cuando había sido decisión suya por propia voluntad?. Debía adaptarse, no tenía más opción.

De entre todas las puertas que iba abriendo y cerrando Lorens por su camino, dio con una que resultó ser el cuarto donde dormiría la joven a partir de aquel instante.

La habitación parecía ser bastante amplia y grande, llena de todo lujo de detalles. Higiene y pulcra, brillante y radiante. Cálida y protectora. En ese momento comprendió, que la palabra de Fitzgerald iba muy enserio. La respetaría y trataría exactamente igual que si fuese una hija más. Aquello le causó gran alivio. Significaba entonces, que su familia estaría a salvo. Realmente podía confiar en él.

Pero, observó detenidamente que en el interior de aquel cuarto podía verse la sombra de una persona aguardando. Era Jake, como siempre, en el momento más inoportuno. Lorens dejó a ambos a solas, cerrando la puerta de la habitación.

-Qué haces aquí, Jake.

-Eso mismo debería preguntarte yo a tí. No deberías estar aquí. Aún estás a tiempo de escapar.

Emma miró confusa al rubio. ¿Lo decía de verdad?.

-Todavía no me queda claro de parte de quién estás. Creo que sólo de tí mismo, puesto que eres tan egoísta y egocéntrico...

-¿Por qué estás en el bando enemigo?. Responde con claridad.

-¿Y tú?- replicó en su contesta con otra pregunta.

-Por que yo soy un Strauss y no me queda otro remedio.

-¿Y es por eso que diste el chivatazo de nuestro escondite en Homeland?, ¿para delatar a tus supuestos amigos y compañeros?. Sabes qué, olvídalo. Ya no tiene sentido esto.

-Yo no soy un soplón, Emma. Nunca dije cuál era nuestro paradero, ni siquiera cuando nos mantuvisteis retenidos en aquella casa abandonada antes de entrenarnos clandestinamente en Kendratán.

-¿Quién fue sino?, mentiroso...- el odio profundo que sentía hacia Jake aumentaba por cada palabra que éste pronunciaba por su boca.

-Fui yo- interrumpió una dulce voz femenina desde la oscura esquina de la cama. Hasta ahora Emma no se había percatado de la presencia de la chica hasta ese momento. Se trataba de Olivia, la novia de Jake.

-¡¿Tú nos traicionaste?!- gritó alarmada.

-No la tomes con ella. No tuvo otra opción. Estaba bajo amenaza de muerte a manos de mi propio padre. Y créeme que eso, no permitiría que fuera a suceder. Nadie más moriría por mi culpa. No como mi hermana.

-Vaya, eso suena muy romántico- hizo un ademán de devolver con la boca.- Repulsivo.

-Lo que mi novio dice, es cierto- recalcó Olivia.- Él regresó para salvarme y no tuvimos más remedio que decir vuestro paradero.

-Él te abandonó cuando vino con nosotros a Homeland sin importarle nada.

-Yo fuí quien le insistió en que se marchase con vosotros para entrenarse contra su propio padre. Nosotros siempre estuvimos de vuestro lado, Emma. ¿No lo entiendes?. Al no ser un Aclaryel como vosotros dos, decidí esconderme de los soldados de Fitzgerald durante esas semanas mientras os preparabais en Kendratán, pero me descubrieron y no tuvimos más opciones.

-¿Lo entiendes ahora?- preguntó el joven directamente a ésta.- Por mucho que intente huir del enemigo, resulta que es de mi familia. Y no puedo escapar de él, nunca lo haré. Por el contrario, tú si has tenido la oportunidad de marcharte.

¿Había echo bien?, qué más da. Ya no había vuelta atrás. Emma se marchó de la habitación sin mediar palabra y sin volver la vista. La decisión estaba tomada y nada la iba a detener.

ElementosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora