CAPÍTULO 25. Complot directivo

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-¡No puedes salir aún de la cabaña! ¡No ha terminado el simulacro! ¡Vuelve a tu posición chica!- exclamó Mike el veterano viendo como esta se acercaba hacia él a gran velocidad.

-¡Eres un energúmeno! ¡Tú y todos vosotros! ¡Todos, sin excepción! ¡Veteranos y novatos!- hizo una pausa para calmarse y proseguir el discurso dirigiéndose hacia las masas.- ¿No os dais cuenta de lo que está sucediendo aquí?. Nos están manipulando a su antojo y no hacemos nada al respecto. Todo lo contrario, os regocijáis y lo celebráis como si de una fiesta se tratase.  ¿Pero, qué os pasa? ¿Estáis ciegos?.

-Emma, tranquila. Sólo es un simulacro. Termínalo y habrás acabado la prueba- comentó Lucy tras de sí mientras colocaba su mano en la cabeza dándole pequeñas caricias.

-¿Y después? Qué será. ¿La quinta, sexta prueba?. Me niego a continuar con esto. No podéis obligarnos sino queremos, esto es ilegal.

-Vuelve a tu posición, Stevenson. No lo repito más.

-¿Vas a hacerme algo sino acato tus órdenes, Mike?.

-Está bien. Tú lo has querido. No quería llegar a esto pero no me queda otra opción. Quedas expulsada del Campamento Homeland.

-¿Enserio? ¿Tú y cuántos más vais a expulsarme?- dijo entre risas.- No tienes potestad en este sitio, chico.

-En realidad, sí que la tengo.

En ese momento, Mike extrajo de su bolsillo del pantalón una pequeña carta doblada. Se trataba de un decreto firmado por la mismísima Subdirectora Meredith Parker.

-Por cuestiones de urgencia de la Directiva; yo, Mike Hemingdale, quedo a cargo de todos los nuevos alumnos del campamento temporalmente; hasta que todo quede solucionado.

-¿Qué? ¿Será una broma, no?. Jamás un alumno podría tener tanto poder sobre una institución como esta.

-Largo de aquí.

Un grupo de jóvenes fuertes y robustos veteranos agarraron a Emma por sus delgados brazos arrastrándola por el suelo hasta alejarla del lugar.

• • •

Algo estaba sucediendo en Kendratán. No era lógico lo que ocurría. Cuatro cartas misteriosas con una advertencia, la Directora Rochesstter desaparecida y para colmo, un alumno se hace dueño y señor del campamento. ¿Qué está sucediendo?.

Estaba de regreso en casa, con su hermano y su familia, pero no por ello perdería el tiempo y mucho menos se rendiría. Llegaría hasta el final de aquella situación hasta lograr encontrar la respuesta a todas sus dudas. Para ello, comenzó investigando y buscando información sobre la Directora.

Durante horas frente a su ordenador, tecleó todo tipo de cosas con las que pudiese tener relación. Llamó a la comisaría de policía de su región en un par de ocasiones. Nada, no había ni rastro de ella. Es como si alguien hubiese borrado todo su contenido de la faz de la tierra para no ser descubierta.

Pero, de entre todas las páginas webs, encontró una que llamó su especial atención. Un titular de noticias de un antiguo periódico en que se apreciaba en mayúsculas: "Fitzgerald regresa a prisión bajo pena de muerte por segundo intento de golpe de Estado".

Aquello extrañó en exceso a Emma. Desde que tenía uso de razón, jamás había oído hablar de un golpe de Estado, al menos desde hacía más de cincuenta atrás. Y la noticia, tan sólo tenía veinte años de antigüedad.

Al principio pensó que se trataba de un simple bulo o incluso una broma para entretener al público. Pero leyendo con detenimiento la noticia, había algo que no cuadraba.

"En su sentencia, el señor Fitzgerald juró no tener ningún tipo de relación con aquellas cartas de tarot".

Emma observó que además, había una pequeña imagen que alguien tomó el día del juicio de aquel hombre. Así que no dudó en ampliar la fotografía y encontrarse con una sorpresa. Sobre la mesa del letrado defensor, estaban las Cartas Magistrales. Todas ellas, las cuatro. Exactamente las mismas que ella tenía ocultas en un pequeño cajón de su armario.

Aquella, fue su primera gran pista. No había buscado la información correctamente. Así que introdujo la palabra Fitzgerald en su buscador y de repente una gran cantidad de páginas se abrieron con miles de noticias relacionadas con aquel caso: "Fitzgerald, asesino" "Fitzgerald nuevo totalitario" "¿Posible dictador?".

Tras mucho investigar, llegó al fin a la respuesta deseada. Aquel hombre se trataba de un antiguo miembro del Ministerio de Gobierno de Kendratán. Al parecer, intentó por todos los medios conseguir un ascenso en puestos de política sin éxito, provocando así varios intentos de golpe de Estado. Fue encarcelado en numerosas ocasiones y había llegado a recibir el título de "Enemigo y usurpador de la paz".

De todos modos, para Emma todo aquello seguía sin tener sentido. ¿Cómo era posible acceder tan fácilmente a aquella información estando fuera de Kendratán? Cualquiera podría leerlo. Pero, aún peor. ¿Por qué tenía Fitzgerald aquellas cartas? ¿Será que él fue quien las colocó estratégicamente para que ella pudiese descubrirlas? ¿Y aquellos mensajes en el dorso? ¿Acaso había escapado de prisión, un asesino?.

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