Jonathan
Es imposible que esta estructura tan inmensa se mantenga estable bajo todo este edificio ¿No se tendrían que venir abajo todos los cimientos? ¿Cómo hicieron para mantener la estabilidad de algo así de grande pero bajo tierra? ¿No quiere decir eso que esto lleva construido más años de los que creemos? Es que no tiene sentido lo que estoy viendo, es un laberinto de lo más inverosímil y lúgubre.
¿Y porqué estoy pensando en las condiciones edilicias del lugar cuando eso es lo menos extraño que está sucediendo?
Voy a dar lo mejor de mí para describir lo que estoy viendo.
Es un complejo enorme, lleno de escaleras que compartimentan de forma disparatada un habitáculo con otra. Es una construcción sumamente anómala. A veces es plana y a veces tienen escaleras hacia arriba y hacia abajo pero no hay un piso arriba ni planta baja. ¡Es lo más extraño que vi en mi vida! Hay muy pocas luces comunes. Y abundan las luces rojas, hay rojo por doquier, tanto rojo que creo que me duelen los ojos ¿Quién carajo construyó este lugar? ¿En qué estaban pensando cuando hacían los planos de esto?
—Ok... —Ariana rompe el silencio pero no suena para nada convencida— Tenemos que dividirnos.
—¿Qué? ¿Dividirnos por qué? —pregunta Cristian aterrado. Su pánico desmedido ya me está cansando.
—Ari tiene razón —acota Camila—. Así cubrimos más territorio y vamos a terminar antes con esta pesadilla.
—¿Qué es lo que buscamos necesariamente? —pregunto acercándome un poco ya cansado de esta horrible máscara.
—Prioridad: mi madre. Y si encuentran gente con máscara de pájaro acérquense y pregúntenles cosas ¿A qué se dedican? ¿Qué hacen? ¿Por qué todos llevan máscaras diferentes? —se sienten las ansias en el tono quebrado de su voz pero también creo que quiere irse cuanto antes de este lugar, tanto o más que nosotros.
Ella está buscando la verdad a pesar de estar muerta de miedo. Y yo admiro eso, admiro su valentía.
—Ok. Separémonos entonces —confirma Cami quien ya comienza a alejarse del grupo.
—Bueno. Nos separamos pero bajo protesta —se va Cristian.
Solo Ariana y yo quedamos. Aún sigue siendo ella, a pesar de la careta que nos separa.
—Cuidáte mucho ¿si? —intento calmarla, sé que lo necesita.
—Vos también, nos vemos en un rato.
—Ariana. Si algo te pasa, lo que sea... gritá, gritá fuerte ¿ok? Yo voy a ir a donde estés.
—Ok —se nota que quiere decir algo más, lo sé y sé que se está aguantando. Quiero que lo diga o que lo haga, solo un toque de manos y listo, no necesito más que eso.
Pero no lo recibo. Eso que quiero no lo obtengo. Ella ya se fue.
Comienzo a recorrer esta extraña pesadilla. Todo parece salido de la atormentada mente de Lynch. Veo gente pasar cómo si estuviéramos en una especie de instituto, pero un instituto muy retorcido.
Todos usan ropa negra y capucha. Todos tienen máscaras de diferentes animales, cada vez más variados. Todavía no me quiero acercar a nadie, siento recelo, no lo voy a negar. Esto es demasiado raro, pero lo que más me atormenta es que no tenemos ni la menor idea de que es lo que hacen estas personas.
Me encuentro con un pasillo que en vez de tener luz roja, tiene luz azul. Esto me llama la atención, supongo que es diferente por una razón específica. Cuándo me adentro aún más, veo una especie de pequeña columna que en su cúspide contiene un libro abierto de par en par. Me acerco a este para intentar leerlo. Creí que no iba a poder leer con la luz azul y la poca visibilidad de la máscara pero sorprendentemente sí puedo hacerlo.
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Dentro del Fuego
RomanceAño 2002. Argentina sigue sufriendo las consecuencias de la crisis económica. Ariana es una joven de familia y amigos, es amable y cariñosa y se encuentra cursando su último año escolar, pero nadie sabe (ni siquiera ella misma) que esconde un secret...
