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Jonathan

Me sorprende que ella entrelace sus dedos con los míos, esperaba un simple agarre pero no fue así, y no me molesta en absoluto, todo lo contrario, me agrada bastante. Pero trato de no perder la seriedad de este momento. Todo lo que está pasando ahora mismo precisa de mi mayor concentración y determinación, lo que sea que pase a continuación marcará un cambio de rumbo tanto para Ariana como para mí. Tengo que calcular mis movimientos y ser sincero con ella, ser sincero de verdad.

Ella me mira asustada, no me había dado cuenta lo grandes que son sus ojos. Se siente vulnerable y preocupada y probablemente también se sienta confundida, o al menos eso es lo que me da a entender. Pero a pesar de demostrar estos sentimientos, ella sigue aferrada a mi mano, sigue sosteniéndome sin dar un paso atrás.

—¡Ariana volvé al auto! —grita Camila bajando del vehículo.

—Ustedes vuelvan a casa. Yo voy a irme más rato —responde con tenacidad.

—¿Qué? ¿De que estás hablando? ¡Nos tenemos que ir!

—¡No Camila! —grita repentinamente en respuesta y el desconcierto llega al rostro de su amiga. Realmente está decidida a hacer esto y eso me sorprende.

—¿Estás segura? —pregunta resignada.

—Si. Lo estoy —responde pero mirándome a mi, directo a los ojos—. Váyanse.

—¡Jonathan! —grita repentinamente y me giro para verla—. Si en dos horas no vuelve a casa, voy a llamar a la policía.

—Va a volver antes que eso —respondo con calma.

Cami y Cristian se miran algo confundidos, luego le dedican una mirada de resignación a Ariana, y finalmente vuelven al auto para irse.

Ella y yo nos miramos. Puedo notar incomodidad pero también mucha curiosidad, lo cual me parece muy extraño, nunca nadie quiso saber tanto de mi, nadie quiso conocerme, nadie quiso conocer esta parte de mi vida. La última chica que se enteró de lo que hacia desapareció de mi vista. Solo espero lograr intimidar tanto a Ariana como pueda, de esa manera se dará cuenta que tiene que alejarse de mi. Quizás no sea el plan más inteligente del mundo, pero es el único que tengo ahora.

Se que corro un gran riesgo haciendo esto pero no veo otra formar de lograr mi objetivo: protegerla.

—Tranquila —le digo y aprieto su mano.

—Lo estoy —contesta y devuelve el apretón tan fuerte como puede—. De verdad estoy tranquila.

—Ok, vamos.

La llevo de mi mano hasta que llegamos al frente de la casa se Rocky que se encontraba a apenas metros de donde nos encontrábamos.

—Este es mi lugar de trabajo —la veo analizar el enorme galpón que está pegado a la casa de Rocky.

—¿Sos mecánico? —pregunta inocente y contengo las ganas de reírme un poco.

—No exactamente. Vení conmigo.

La llevo de nuevo, esta vez vamos detrás del galpón. Donde hay una bifurcación escondida que da hacia la calle lateral.

Cuando confirmo que Fidél está dormido pongo mi llave en el pequeño portón y nos metemos despacio. Se que por aquí hay una ventana que da hacia dentro del galpón. Una vez que la encuentro, nos dirigimos allí.

—Mirá —le digo y ella comienza a dirigir su mirada hacia adentro.

—¿Quiénes son? ¿Qué hacen? —pregunta curiosa.

Dentro del FuegoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora