Ariana
Descubrir algo nuevo en mí es siempre una aventura. Me encuentro a mi misma sintiéndome rara, incompleta, media vacía, como si de forma repentina algo importante me faltara y me faltó toda la vida y nunca tuve la inteligencia suficiente como para darme cuenta de que era. Pero, aunque suena raro, esto no genera nada negativo en mi, no me siento triste por ese vacío, lo abrazo, le doy la bienvenida, como si fuera un mal necesario que estuve esperando hace tiempo.
Estoy lavando los tomates y las lechugas pero a la vez es como si no lo hiciera. Estoy acá pero no estoy. Mi cuerpo está en casa de mis tíos pero mi mente divaga por la entrada de la escuela esta tarde, pasea por los arboles secos, por las paredes rayadas y de pronto se detiene en Jonathan. Y vuelvo a ver sus ojos oscuros agradeciéndome, vuelvo a repetir la suavidad de sus palabras brotando de sus labios agrietados... vuelvo a él... y de repente me pregunto ¿Por qué? ¿Por qué vuelvo a él?
"No seas tonta Ariana" me digo a mi misma. Es simplemente un chico atribulado a quien le hiciste un favor, nada más. No tiene porqué significar algo... porque no tiene que significar nada... ¿no?
—¡Hey te estoy hablando! —veo de pronto a mi madre chasqueando nuevamente los dedos frente a mi— ¿Me querés decir porqué estás tan colgada últimamente?
—Nada. No es nada —respondo intentando volver a lo que estaba haciendo.
—No me gusta que haga eso. Parecés retrasada, no quiero volver a verte así.
—Perdón ma —dice mi boca tratando de aguantar las verdaderas palabras que incluirían recalcarle que no use irrespetuosamente la palabra "retrasada" como un insulto y que me deje en paz ya que lo único que vengo escuchando de ella desde que llegó con tres horas de retraso son solamente reclamos estúpidos.
[...]
En la mesa se encuentra casi toda la familia. Mis tíos, mis dos primos: Rocío de 9 años y Matías de 6, a quien acompañé esta tarde en su primer día de primaria.
—Carlos te pasaste. Esta carne está muy tierna —exclama mi padre elogiando a su hermano por el asado.
Es increíble verlo así de agradecido, cuando se trata de comida, la disfruta al máximo, y ese es un disfrute que no noto en todo el mundo. Todos necesitamos comer, pero el come por amor, casi como un pintor admirando una obra de arte vanguardista.
—La conseguí en descuento donde el Cholo. Ese sabe que yo sé de carne y es mi amigo asique no le quedó otra —responde mi tío Carlos.
Ahora que los veo a los dos me doy cuenta de que tienen el mismo color de ojos. Es un verde aqua hermoso que contrasta con la palidez de sus avejentados rostros. ¿Por qué no pude simplemente heredar ese color de ojos? Ni siquiera mis ojos son bellos. Creo que tengo una especie de maldición física o algo así.
—Isabel ¿Cómo están las cosas en el banco?—pregunta mi tía Carla.
Quien también, a pesar de estar avanzada en edad, es una mujer sumamente hermosa. Mi tío Carlos dice que nunca mereció una mujer tan linda... ¿Alguna vez un hombre dirá algo así de mi? ¿Causaré algún día suspiros en alguien? ¿Será que quizás ahora mismo halla alguien que piense en mí simplemente?
Y si, así se llaman, Carla y Carlos, es casi un designio divino. Como si su romance hubiera estado escrito. La coincidencia de nombres entre cruzando los hilos del destino,
—Bien. La directiva estuvo evaluando el desempeño de nuestro sector y se mostraron muy complacidos con nuestra labor —responde mi madre de la forma más robóticamente posible, como es su costumbre.
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Dentro del Fuego
RomanceAño 2002. Argentina sigue sufriendo las consecuencias de la crisis económica. Ariana es una joven de familia y amigos, es amable y cariñosa y se encuentra cursando su último año escolar, pero nadie sabe (ni siquiera ella misma) que esconde un secret...
