Ariana
Estoy tirada en una especie de baldío enorme, todo es gris, arriba hay un cielo nublado cargado de densa lluvia a punto de salir. Al parecer, no puedo levantarme, es como si estuviera atada al suelo. Miro hacia un costado y veo una figura, parece ser una persona con un tapado negro largo y una capucha que cubre su rostro... está quieto, muy quieto, de pronto levanta su rostro y veo una horrible máscara de pájaro con un pico muy largo. Tiene los ojos saltones casi saliéndose de sus cuencas y le chorrea sangre de los mismos... ¿porqué está tan quieto? ¿Y porqué hay tanto silencio?... comienzo a asustarme, simplemente me daría más miedo si me estuviera acechando de a poco pero esta criatura está espeluznantemente quieta... por favor que se mueva... ¡Dios mío! ¡Hacé algo! ¡Matáme pero no te quedes tan quieto!
—¡Ariana! —grita Cami sacudiendo mi brazo— ¿Estás bien? —me doy cuenta que estoy en mi habitación... solo fue una pesadilla.
—Perdón, te desperté —digo intentando disminuir los latidos de mi corazón.
—¿Que es todo este escándalo? —pregunta mi mamá entrando por la puerta, su camisón rosado está arrugado por el intenso sueño interrumpido.
—Chicas ¿Puedo entrar? —pregunta mi padre desde afuera de la puerta.
—Si. Estamos en pijamas —contesta Cami.
Mi padre entra a la habitación, se arrodilla a mi lado y agarra mi cara sudorosa mostrando preocupación.
—Mi reina ¿Qué pasó?
—Nada pa, no sé, fue algo horrible... —comienzo a trabarme y de pronto quiero llorar pero hago fuerza para contener este estúpido impulso.
—¿Te sentís bien?
—Dios mío Rubén, estaba teniendo una pesadilla, tampoco se estaba muriendo.
—Pero gritaba muy fuerte.
—Estoy bien pa. Perdón por despertarlos —intento por todos los medios contener cualquier deseo de llorar.
—No pidas perdón amor. Cualquier cosa que necesites, me avisás ¿si?
—Si pa, gracias —le digo y él se va, pero mamá queda mirando en el umbral de la puerta con los brazos cruzados.
—Apuesto a que vieron una película de terror antes de dormirse.
—No ma.
—No señora, no vimos nada, se lo juro —agrega Cami con cada uno de sus pelos encima de su cara.
Mi madre nos mira entrecerrando un poco los ojos, sospechando, analizando, sacando conjeturas seguramente erróneas o altamente acertadas, no sé, pero lo que si sé es que en este momento la odio con toda mi alma.
Cami y yo nos miramos.
—Perdón amiga —digo haciéndole puchero.
—¡Basta de pedir perdón! ¿Qué carajo soñabas? Gritaste muy fuerte ¿no te duele la garganta?
—No... no me acuerdo. Vamos a dormir mejor.
—Ok. Tranquila, después de una pesadilla ya no se vuelve a soñar. Lo dice la ciencia.
—Ok. Gracias, aunque dudo mucho de esa teoría —me río mientras apagamos la luz. No pasan ni diez segundos cuando Camila vuelve a hablar.
—Ari... ¿no será que soñaste porque vimos "El proyecto de la Bruja de Blair"?
[...]
Ir a la escuela es siempre un calvario, pero cuando Cami viene a dormir todo se vuelve más liviano. Tenerla a mi lado mientras desayuno, mientras me lavo los dientes y mientras evito a mi madre es un verdadero alivio. Por lo menos es toda mía hasta que llegamos a la escuela y se pierde en los brazos de Cristian.
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Dentro del Fuego
RomanceAño 2002. Argentina sigue sufriendo las consecuencias de la crisis económica. Ariana es una joven de familia y amigos, es amable y cariñosa y se encuentra cursando su último año escolar, pero nadie sabe (ni siquiera ella misma) que esconde un secret...
