Ariana
—¡No puedo creer lo estúpida que fui! —gimoteo casi gritando mientras golpeo el colchón de Camila— ¡Estúpida, estúpida, estúpida! —con cada "estúpida" golpeo más fuerte el colchón como acentuando mi furia.
—¿Te podés calmar? ¡Mis viejos están en la cocina te recuerdo! —dice Camila agarrando fuerte su Pikachu de peluche en un intento de salvarlo de mi cólera.
De pronto, siento un fuerte deseo de llorar y llorar hasta secarme. Me duele el pecho, mis piernas se sienten débiles, mi garganta se cierra. Mis lágrimas fluyen sin control alguno. Sé que es una estupidez, sé que no debería ser para tanto, sé que estoy sobredimensionando todo, pero sin embargo aquí me encuentro, lamentándome como si un ser querido se hubiera muerto.
—Lo arruiné Cami ¡Lo arruiné todo! —me refriego la cara con bronca sintiendo el ardor de la fricción en todo mi rostro empapado— ¿Cómo pude arruinar la mejor noche de mi vida?
—Boluda ¿podés parar de llorar? ¡Estás siendo muy extrema! ¡Ya te va a llamar!
—Estamos a martes y todavía no llama ni tampoco volvió a aparecer ¿Qué significa eso? —pregunto desafiándola a que me de una mejor respuesta.
—¡Nada! ¡No significa nada! ¡Solo es un día! Tenés que darle un poco de tiempo, le tiraste una bomba encima, solo le cuesta asimilarlo, nada más.
—¿Y si lo asimila mal? ¿Qué tal si se arrepiente? Tiene sentido, nadie querría comenzar una relación con una chica cuyo padre puede meterlo de por vida a la cárcel... —tomo un respiro intentando calmarme pero los recuerdos de esa noche vuelven a aparecer— ¡Dios! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué justo a mi?! ¡¿Por qué tiene que ser todo tan complicado?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?!
Me echo de lleno en el colchón y tapo mi cara con una almohada para ahogar un grito. Grito tan fuerte que casi puedo sentir mi garganta despedazándose. Una vez que termina el grito, dejo ir la presión de mi cuerpo y me estiro en el colchón. Mi cara es un menjunje de lágrimas, mocos y pelos. Mi cuerpo se siente tan débil que parezco invertebrada.
Miro a Cami quien me dirige una mirada de fastidio.
—¿Ya terminaste Andrea del Boca? —pregunta arqueando una ceja. Asiento con mi cabeza en confirmación— Bueno, Primero: Que no se te aparezca por un puto día no quiere decir que ya no quiere verte. Segundo: Te guste o no, es un criminal y tu papá es un policía, entendé que eso es difícil de aceptar, así que tenéle algo de paciencia. Y Tercero: Si tan mal te pone que no venga a verte ¡Andá a verlo vos!
—Ya pensé en eso. No creo que sea lo correcto. Quizás se sienta presionado y no quiero que piense que soy una de esas chicas que presionan, como vos que sos una enfermita mental.
—¡Esta enfermita mental tiene novio hace tres años y lo tendrá por la eternidad!
—Me siento mal Cami. No sé que hacer, nunca me había sentido tan triste.
—A ver, a ver —dice acomodándose a mi lado en la cama—. Yo tengo un método para hacerte sentir mejor.
—¿Ah sí? ¿Cual?
—Se llama "Positivo sobre Negativo".
La miro cómo investigando que es lo que trata de decirme.
—¿Te ponés a morder baterías?
—No, tarada. Siempre que peleamos con Cristian lo usamos como método para arreglarnos. Es muy simple, lo único que tenés que hacer es poner en balanza lo bueno y lo malo. Hay que hacer que lo positivo pese más que lo negativo. Ahora, retrocedé hasta el domingo por la noche y acordáte de lo hermoso de ese momento y contáme cada detalle ya que, dicho sea de paso, no fuiste detallista con lo que pasó.
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Dentro del Fuego
RomanceAño 2002. Argentina sigue sufriendo las consecuencias de la crisis económica. Ariana es una joven de familia y amigos, es amable y cariñosa y se encuentra cursando su último año escolar, pero nadie sabe (ni siquiera ella misma) que esconde un secret...
