Ariana
No puedo creer que estoy acá otra vez, no puedo creer que mi propio padre me trajo hasta acá, no puedo creer que esté a punto de enterarme de algo que supuestamente ya debería tener asimilado pero desconozco por completo, porque entiendo que a eso se refería cuando dijo: "este es el lugar donde ocurrió".
Camino con confusión mientras el monumental y vacío galpón totalmente devorado por la oscuridad abre su boca a mí como si fuera un monstruo gigante a punto de tragarme, un monstruo hambriento de mí, de mi carne. Papá se encuentra a unos metros de mí, quizás intentando dar el primer paso, se lo ve con miedo y completamente nervioso.
—Ya estuve acá —comento mirando hacia el interior del galpón donde apenas se puede divisar el pequeño cuarto—. Hace ocho meses, estuve acá.
—¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué hacías en un lugar como este?
—Estaba buscando a un amigo que se perdió, no vine sola, vine con Chechu, que es una amiga de Jonathan.
—¿A qué amigo estabas buscando? —interroga con curiosidad.
—Algo me pasó, vomité y me desmayé, Chechu dijo que grité... —no respondo su pregunta porque quiero que primero responda las mías.
—¿Vomitaste? ¿Te desmayaste? ¿Y no me dijiste nada? —ahora su curiosidad se transforma en enojo y eso provoca que me arda la sangre en la cabeza.
—¡Papá! —le grito con ira— ¡Vos me trajiste acá! Y yo sé que algo sucedió acá, algo pasó conmigo... —me tomo un segundo para respirar mientras las lagrimas se acumulan en mis ojos— El mes... el mes que perdí... esos días que se me borraron, tiene que ver con esto... ¿no?
El mira hacia abajo intentando controlar su respiración, no puedo sino imaginarme una lucha en su interior. Se lleva las manos a la cabeza y refriega con cierta fuerza.
—Papá... —ahora ya no lo grito, sino más bien le estoy suplicando— Por favor, necesito saber...
El toma un último respiro, luego me mira y comienza a cerrar los ojos con fuerza.
—1998, el hospital... no fue un virus hospitalario, tenías razón Ari, y nosotros... nosotros te mentimos hija, todo este tiempo te mentimos.
Su voz comienza a quebrarse pero intenta contenerse. Me apena profundamente verlo así, pero mi necesidad de saber la verdad, es más fuerte.
—Acababa de ser ascendido a Comisario, fue durante una redada a una banda criminal en el barrio Newbery, me llamaron para supervisar una investigación específica. A finales del 97 encontramos tres cadáveres, todos encontrados en esta zona y siempre con una conexión a este galpón. Eran dos chicas y un varón, los tres denotaban las mismas marcas, moretones y...—se corta una vez más al hablar, no parece poder seguir.
—Papá ¿Qué pasó después? —comienzo a impacientarme.
—Seguimos investigando y todo apuntaba a, una especie de... culto o secta, debido a algunos registros de inteligencia descubrimos que se hacen llamar "Ovidios", y llevan en Comodoro desde finales de los 70.
Comienzo a hacer cuentas mentales, y de pronto, los hilos se van encontrando, empiezo a ver la conexión, es mínima pero está ahí.
—Y estos... Ovidios... por esas casualidades ¿usan mascaras de animales?
El eleva su mirada hacia a mí con cierta decepción, pero no hacia mí, más bien hacia el mismo.
—Sí, tienen una jerarquía categorizada por distintos tipos de animales. Todos con un significado en particular.
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Dentro del Fuego
Storie d'amoreAño 2002. Argentina sigue sufriendo las consecuencias de la crisis económica. Ariana es una joven de familia y amigos, es amable y cariñosa y se encuentra cursando su último año escolar, pero nadie sabe (ni siquiera ella misma) que esconde un secret...
