· Este embarazo no era como el primero, no era lo mismo ni de lejos. POCHE estaba más calmada, quizás más triste. Yo la tenía aún más consentida, pero ella no tenía aquellos cambios de humor tan bruscos, ni me desquiciaba. Era una versión suya más apagada, más tenue y distraída. A veces, cuando creía que yo no estaba, podía escucharla llorar en el baño, pero yo fingía que no lo había escuchado y que estaba bien, porque si yo tenía una sonrisa en el rostro, ella también la tendría. Los meses pasaron realmente lentos, no fue tampoco como en el embarazo de Adriana. La espera nos estaba matando, era más el sufrimiento antes del parto del que habría después. Si era ciego, habría que aceptarlo, no quedaba otra. Si no lo era, seria perfecto. Pero mientras tanto, nos
ahogábamos entre la esperanza y el pesimismo. Con la tripa de unos cinco meses que apretaba su jersey, caminábamos por Rodeo Drive mirando los escaparates. Por fin, después de tantos años, había aceptado que yo quería comprar esas cosas y que podíamos comprarlas. Yo conducia el carrito de Adriana, que miraba la calle con los ojos bien abiertos y la manita metida en la boca. Al ver un coche color rosa, ella estiró el dedo y se giró hacia mí.
CALLE: ¿Qué es eso? -Pregunté sin dejar de caminar con las manos en los maníllares del carro.
ADRIANA: Ote. -Me encantaba la forma que tenía de decir las palabras, porque ni siquiera formaba frases, y si la palabra era muy larga, sólo decía la terminación.
CALLE: Es tan graciosa. -Dije yo, observando cómo POCHE se daba la vuelta con una sonrisa.
POCHE: Se parece a ti. -Añadió a mi comentario.
Entramos en una tienda de bebés, y yo me quedé con Adriana, porque la que normalmente entendía de ropa era ella. Me agaché delante de la pequeña, colocándole mejor el cuello del vestido que POCHE le había puesto aquella tarde.
CALLE: ¿Qué tal lo estás pasando de compras con mamá? -Susurré dándole un besito en la nariz, y ella apretó mis mejillas algo torpe, abriendo la boca para soltar las risas más alegres y sonoras del mundo. -Eso es bien.
POCHE: Oiga, ¿tiene este modelo para un niño recién nacido? -Escuché la voz de POCHE a mi espalda, y me ergui acercándome a ella en la caja.
XXXXX: Lo siento, sólo la tenemos en rosa. - POCHE sostenia una camiseta pequeña en la que ponía 'I love my mom', algo grande, como para la edad de Adriana. Frunció el ceño mirando la camiseta.
POCHE: Pues entonces démela en rosa. Respondió ella algo cansada por la situación.
XXXXX: ¿Está segura? -Añadió la chica.
POCHE: ¿Segura de qué? -Aquella situación me estaba dejando realmente perpleja.
XXXXX: De si la quiere rosa. -POCHE no cerraba la boca ni un momento, parecía estar petrificada.
rosa. - sostenia una camiseta pequeña en la que ponía 'I love my mom', algo grande, como para la edad de Adriana. Frunció el ceño mirando la camiseta.
POCHE: ¿Se va a morir mi hijo si la lleva rosa? ¿Es que el rosa transmite el sida y me acabo de enterar? -La chica enmudeció, pero POCHE parecía realmente enfadada. -Hay más problemas que el color de una camiseta.
La dependienta se giró y de una pequeña cajita sacó la camiseta rosa, que Camila observó durante unos segundos, cogiéndola con las manos. Pagó sin más y salimos de la tienda. Antes de entrar en el coche, compré una bandeja de fresas bañadas en chocolate.
POCHE: Gracias, pero no tengo ganas. -Hizo una pequeña mueca poniéndose las dos manos en la tripa, soltando un leve suspiro.
CALLE: No quiero tener que hacer fresas con chocolate esta noche. -POCHE sonrié negando ante mi alegato, y miró a Adriana por el retrovisor, que tenía una de las fresas en la mano, y la cara manchada de chocolate.
POCHE: Es una pequeña versión de ti. _Me encogi de hombros mientras miraba al frente, girando el volante para partir hacia Malibú.
CALLE: Tiene sentido porque es mi hija, ¿no? -Sonreí mirándola rápido antes de seguir conduciendo.
Una de las mejores cosas al llegar a casa era ver a POCHE y a Adriana jugando juntas. Bueno, quien dice jugando, dice tocándole la tripa y mirando a su madre con los ojos bien abiertos
como si no se creyese aún que aquella barriga de su mamá hubiese crecido tanto. En cierto modo, que fuese pequeña era una ventaja, porque no iba a tener celos de su hermano. Era una niña de dos años, que casi no entendia qué significaba tener un hermanito.
POCHE: CALLE te está sonando el móvil. -POCHE echó la cabeza hacia atrás en el sofá para mirarme, y rápidamente cogí el teléfono.
CALLE📞: ¿Sí? -Contesté subiendo las escaleras a mi despacho.
DANI📞:Hola CALLE. ¿Qué tal te va la vida? -La voz de Dani sonó al otro lado del teléfono.
CALLE📞: Bien, bien. ¿Cuándo se mudan ustedes? -Pregunté mirando por la ventana del despacho, desde la que se veía perfectamente las luces de los barcos que surcaban el pacifico.
DANI📞: La semana que viene, si todo va bien.
CALLE📞: Genial, genial. -Dije suspirando, apoyando la mano en la mesa.
DANI📞: ¿Qué te pasa? Estás muy sosa últimamente. -Rodé los ojos. -En fin, haremos una fiesta de bienvenida.
CALLE📞: No creo que POCHE y yo vayamos. Respondí instantáneamente.
DANI📞: ¿Cómo qué no? Tú no eres mi hermana CALLE, la que siempre hace bromas.
CALLE📞: Ya. -Dije sin más.
semana que viene, si todo va bien.
DANI📞: Venga ya, tienes que venir. No seas muermo joder, CALLE.
CALLE📞: No podemos, Dani.
DANI📞: ¡Venga! ¡Es nuestra casa! ¿Desde cuándo te has vuelto tan aburrida?
CALLE📞: ¿¡Sabes lo que es mantener una sonrisa cuando todo es una mierda, Dani!? -Grité a través del teléfono, fijando la vista en el suelo. - ¿Sabes lo que es que las únicas sonrisas que haya en mi casa sean tristes? ¿Sabes lo que es que mi mujer se desmorone a cada segundo y yo tenga que estar ahi diciéndole que todo va a salir bien cuando yo también estoy hecha una mierda? ¿Sabes lo que es saber que tu hijo lo más probable
es que sea ciego? Y yo me quiero morir, Dani. Porque tengo que tirar de este matrimonio yo sola, y me estoy desgastando. Me canso de animarla, me canso de darle esperanzas que no sé si son verdad, me canso de intentar sacarle sonrisas sabiendo que la mía es falsa. -Me giré, y justo POCHE estaba detrás de mí.
Colgué el teléfono rápidamente, había metido la pata hasta el fondo. Tenía los ojos vidriosos, casi a punto de llorar. -POCHE...
POCHE: Sólo venía a decirte que ha llegado
el sushi... Pero ya me voy, te dejo tranquila... -Se quitó con los dedos una lágrima que le caía por la mejilla y se giró para irse.
CALLE: POCHE, POCHE. _Me apresuré hacia ella, cogiéndola del brazo con suavidad. -No quería que sonase así, no quería decir eso...
POCHE: CALLE, sí que querías decir eso. -Sonrió un poco mirándome a los ojos, asintiendo. Si sus sonrisas normalmente eran tristes, esa lo era aún más. -Y siento que tengas que tirar de mí.
CALLE: POCHE, no te enfades, por favor. Quería decir eso, pero no de esa forma. -Estaba desesperada, no quería que se enfadase, no ahora, no quería que me dejase en mitad de todo esto.
POCHE: No estoy enfadada. -Sonreía aunque
sus ojos lloraban, y las lágrimas caían por sus mejillas. -Estoy triste por no haberte ayudado. Estoy triste porque no sé qué vamos a hacer de aqui a cuatro meses. Y creo que en vez de lamentarnos porque va a ser ciego, deberiamos aceptarlo de una vez. -La abracé, presionando mis labios contra la piel de su cuello en un intento de refugiarme en ella.-Podria ser peor, ¿sabes? Podría nacer siendo republicano, como Trump. -Solté una risa de verdad, real, aunque en realidad estuviese a llorando. Y esa fue la primera vez que POCHE hizo una broma de algo realmente serio.
HASTA AQUI SE TERMINA EL MARATÓN, YA A POCOS CAPITULOS QUE TERMINE LA NOVELA
LES QUIERO AGRADECER A MIS LECTORES QUE ESTAN APOYANDO A LA NOVELA, SALUDOS DESDE MEXICO.
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CASUALIDAD DE AMOR
FanfictionNOVELA DE AMOR QUE PASA POR MUCHAS COSAS, LA LUCHA QUE HACE QUE SU AMOR SEA MAS FUERTE.
