POCHE: ¿Te has puesto bien los manguitos, Adri? -Le decía POCHE a la pequeña, que corría por el borde de la piscina con su madre detrás.
ADRIANA: Mami, quiero bañarme en la piscina. -Señaló el agua dando pequeños saltitos, y Camila asintié con el ceño fruncido.
POCHE: Está bien. Vamos, tirate. -La alentó, y Adriana sonrió, saltando con los brazos abiertos en la piscina para niños.
Cómo había cambiado, ahora era una niña preciosa. Con el pelo castaño casi rubio, casi siempre recogido, y aquellos ojos verdes que sin duda eran una seña de identidad mía, pero su rostro era calcado al de POCHE. Al igual que cuando apenas era un bebé, Adriana desbordaba felicidad. Se reía con cualquier cosa y adoraba que le hiciese cosquillas. A la hora de dormir siempre me buscaba en el sofá, porque decía que yo estaba más calentita que POCHE. Luego estaba GERMAN, que era moreno
de ojos café, aunque los rasgos eran iguales que los míos. Tenía apenas 3 años, y lo que más le gustaba eran los coches pequeñitos, las pinturas y los dibujos animados.
CALLE: ¿Preparado para ir al agua, campeón? -El asintió limpiándose los ojos con las dos manitas, y los brazos apretados por esos manguitos de Piolín.
GERMAN: Ci. -Su brazo rodeó mi cuello, y miré a la piscina donde Adriana jugaba con POCHE.
CALLE: Mmh, ¿quieres lanzarte encima de mami? -Susurré en su oído y él sonrió de forma burlona, con la cabeza agachada, asintiendo.
Nos acercarnos al borde por detrás de POCHE, que estaba sentada mientras observaba a Adriana, que jugaba con una pelota rosa en el agua. Acomodé . GERMAN mejor en mis brazos, y la miré, estaba totalmente desprevenida.
CALLE: ¡Bomba va! -Grité antes de lanzar a Jaine a su lado en el agua, que salpicó agua hasta el borde de la piscina. POCHE se giró con la boca abierta mientras el pequeño comenzó a reírse, y yo me metí en la piscina, que apenas me llegaba por mitad del muslo.
GERMAN: ¡Mamá! ¡Fue mamá! -Me señaló huyendo de mí, y entrecerré los ojos abriendo los labios para mirarlo.
CALLE::Pero bueno, qué chivato eres. -GERMAN
se agarró al cuello de POCHE, que lo abrazó y me miró fingiendo estar enfadada sacándome la lengua.
o Los dos, rápidamente se pusieron las manitas
en los ojos, y eché un poco de champú en la cabeza de GERMAN. Comencé a frotarlos suavemente, haciendo espuma durante unos momentos.
GERMAN:¿Ya, mamá? -Preguntó GERMAN, y apreté los labios para no reírme.
CALLE:¡Un momento! -Murmuré, cogiendo la ducha y echándoles el agua por encima.
Aquello les encantaba, se ponian a chapotear, parecían pequeños perritos felices... Aunque bueno, la comparación no era muy acertada si estamos hablando de mis hijos. Los saqué de la ducha y dejé que se vistiesen solos bajo mi supervisión.
CALLE:GERMAN, ¿sabes ponerte los calzoncillos o no? -Dije de cuclillas delante de ellos, y POCHE ya habia terminado de ponerse su pijama amarillo.
GERMAN: Que ciiiiii- Respondió molesto por mi pregunta, como si fuese obvio que sí sabia. .
CALLE:Vamos, ahora la camiseta. -Se la di
en las manos, y el pequeño tenía más problemas con eso, asi que se la puse yo. - -Venga, los dos al salón que viene la pizza. -Di unas cuantas palmas. Yo me duché rápido, tan rápido, que cuando bajé al salón ya estaban comiendo pizza con POCHE.
POCHE: Mi amor, mira, te guardamos pizza. -Entrecerré los ojos y me senté a su lado, justo en frente de los niños que tenían toda la cara manchada de tomate.
CALLE: Un detalle por tu parte. -Pasé mi brazo por sus hombros y le quité el trozo que tenía en la mano, dándole tal bocado que casi me la terminé yo sola.
POCHE::Eres el demonio. -Sonó mi móvil y suspiré asintiendo.
CALLE::Sí que lo soy.
NARRA POCHE
Mientras CALLE hablaba por teléfono, los niños y yo cenábamos. GERMAN casi se caía encima del cartón de pizza del sueño, y Adriana decidió irse al sofá a ver los dibujos antes de irse a dormir. Yo, aprovechando que GERMAN estaba medio dormido, me senté con los dos en el sofá, tumbada con uno a cada lado.
CALLE📞: No, no. Escucha, ¿qué quieres que haga? No se van a vender esas acciones por mucho que tú quieras. -CALLE paseaba por el pasillo y se pasaba la mano por la cara. GERMAN buscaba algo de refugio en mí, y Adriana comenzaba a quedarse dormida en mi pecho.
Puede que ahora Brasil esté mal, vale, te lo reconozco, pero no deja de ser un país emergente. -Acaricié el pelo de Adriana suavemente, dándole un beso en la frente. -Pero a ver, ¿quién coño manda aquí, tú o yo?
POCHE: CALLE... -Susurré al escuchar la forma en que había hablado.
CALLE📞: Pues ya está. Y no me llames más para esta tontería. -Colgó de mala gana y dejó el móvil encima de la mesa del salón, caminando con las manos en la cintura hasta donde estábamos nosotros. Entonces se paró y nos observó durante unos segundos, hasta que se le formó una sonrisa en el rostro. -Os quiero. -Musitó CALLE en voz baja, sentándose en el sofá. GERMAN se removió, abrió un poco los ojos, y al verla a ella estiró sus bracitos para que lo arropase. Lo cogió en brazos y lo puso en su pecho, justo cuando era un bebé. Asi los tranquilizaba a los dos, a Adriana y a GERMAN. Adriana estaba abrazada a mi, y viendo la tele también se habia quedado dormida. Estaban completamente agotados, sin duda, aquella maratén de parque acuático los había dejado totalmente fundidos.
CALLE:Y parece que fue ayer cuando nacieron, ¿eh? -Susurró acariciándole la nuca a GERMAN, y sonrei. Recuerdo esos dias como si fuesen ayer, y también el dolor que sentí, y lo que sufrimos con GERMAN, pero ahora todo valia la pena. Los acostamos, pero ninguno se despertó de camino a la cama, ni siquiera daban ruido. No sé cómo lo haciamos siquiera, pero al final de todo, CALLE era la que conseguia que hicieran todo lo que queriamos. Tenia trucos para todo, para que se fuesen a dormir, para que se lavasen los dientes, o para que se duchasen. Por ejemplo, les decía que al día siguiente habría un regalo, y cuanto antes se durmiesen antes llegaria el día. Así que ellos se dormían entusiasmados, aunque al final el regalo eran dos simples pelotas de plástico para jugar en el jardín. También hacía que comiese verdura, les decia que si comían mucha verdura y pescado, habría una gran tarta de chocolate de postre, aunque al ñnal siempre era helado, pero bueno, ellos se conformaban. Y pensar que en algún momento CALLE dudó de lo gran madre que iba a ser...
CALLE:Estoy agotada. -Dijo tumbada en la cama, bostezando y pasándose las manos por la cara. Caminé a gatas por la cama hasta llegar a ponerme encima de ella, dándole pequeños besos en los labios que terminaban con una sonrisa.
POCHE:Eres adorable. -Murmuré dándole un beso más lento, sintiendo sus manos acariciar mi espalda bajo la camiseta. -Y te quiero. No sé qué haría sin ti.
CALLE: Pues estarias tirándote a la loca de tu ex... -Dijo haciendo que yo soltase una carcajada, poniéndole la mano en la boca.
POCHE: ¡Cállate! Estaría contigo. -CALLE frunció el ceño al escucharme, porque mi pregunta y lo que acababa de decir no tenia nada de sentido. -Di que me quieres. -Le quité la mano de la boca y se quedó en silencio. Entonces apreté sus mejillas con los dedos. -¡CALLE!
CALLE: Te quiero. Te quiero más que a mis trajes. -Sonrió ladeando la cabeza en la cama.
POCHE: Aww, CALLE... -Hice un puchero y la besé de nuevo, mordiéndole el labio inferior para tirar de él lentamente, y hundí un poco la lengua en su boca, sacándole una sonrisa. Al separarnos, pasó el pelo tras mi oreja, y dejó su mano en mi mejilla, haciendo que me acercase a él.
CALLE:Siempre te digo cosas antes de dormir, pero... -Soltó una pequeña risa, negando simplemente. -Gracias por estar conmigo. Gracias por todo. -Se quedó en silencio un momento, sosteniendo una pequeña sonrisa mientras me miraba directamente a los ojos. -Te quiero.
FIN.
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CASUALIDAD DE AMOR
FanfictionNOVELA DE AMOR QUE PASA POR MUCHAS COSAS, LA LUCHA QUE HACE QUE SU AMOR SEA MAS FUERTE.
