Capítulo 14

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14. Disculpas

Después de unos veinte minutos veo al castaño claro aparcar frente a la gran casa a la que siempre había esperado venir en mi adolescencia.

Afuera solo se encontraban unos cuantos chicos que parecían ya pasados de copas y otros que al igual que nosotros recién llegaban. Vuelvo a la realidad cuando veo la puerta abrirse y a Gwil de pie en la acera esperando a que baje, le doy una pequeña sonrisa y le agradezco mientras bajo del auto.

Sujetándolo del guante comenzamos el camino hacia la casa escuchamos cada vez más cerca el sonido de la música volviéndose más fuerte. Nos adentramos a la casa y a diferencia de esta fiesta las luces no son de colores y tienen un brillo tenue, pero que aún así te permite ver con claridad por donde vas. Aferró el regalo a mi cuerpo mientras Gwil nos conduce hacia una parte de la casa y al volver la mirada hacia el frente me encuentro con el festejado quién camina hacia nosotros con una cereza en la mano.

— ¡Llegaron!

La amplia sonrisa del rubio me contagia y le devuelvo el gesto mientras seguía acercándose a nosotros.

— Pensé que no vendrían cuando ví que ya había pasado la hora en la que los cité — los ojos del chico me miran de arriba a abajo y su rostro se ilumina — Dios, __________, te vez preciosa.

Siento mis mejillas arder mientras la sonrisa en mis labios se hace aún más grande.

— Gracias Evan — miro de reojo a Gwil y este hace una mueca pero después vuelve a sonreír cuando vuelvo la vista hacia el frente.

— Pero vengan, ¿Quieren una cerveza? También tenemos refrescos _________

— ¿Como sabes que no bebo? — preguntó con el ceño ligeramente fruncido y el chico se encoge de hombros.

— ¿Qué clase de persona seria si no supiera los gustos de mi crush?

Mis ojos se abren ligeramente y el silencio nos invade a los tres, aun con el bullicio de gente y la música a un volumen moderado. Mis ojos bajan hacia mis manos encontrándome el regalo entre estas, vuelvo a mirar a Evan y extendiendo el regalo hacia el digo.

— Feliz cumpleaños — el chico vuelve a sonreír mientras toma el presente.

— Oh linda, no te hubieras molestado — siento como sus dedos rozan los míos al tomar el regalo y apartó con lentitud mi mano ante aquel gesto.

Mis ojos dan con los suyos y yo soy la primera en desviar la mirada. El chico nos conduce hacia una pequeña sala donde podamos tomar asiento y así lo hacemos, converso con Gwil durante unos minutos y después veo a este levantarse.

— Iré por algo de beber, ¿Quieres algo?

— Un refresco estará bien, por favor — el ojiazul asiente y me pide que lo espere en mi lugar antes de desaparecer de mi vista.

Dirijo la mirada hacia las personas que pasan por el lugar y después las centro en mis manos sobre mi regazo, tiro un poco de la falda de mi vestido que se ha subido un poco dejando ver más de lo necesario y las palabras de Gwil regresan a mi mente.

— __________

Levantó la mirada al no reconocer aquella voz y mis ojos se abren de par en par al hacer contacto visual con el chico de pie frente a mí.

— R-richie — la voz me sale temblorosa y veo al chico limitarse a mirarme.

Me pongo de pie con dificultad y espero a que diga algo más, pero al ver que no lo hace decido hablar yo.

— Años sin verte, ¿Cómo estás?

— Estoy bien, ¿Y tú? — le respondo igual y el silencio vuelve a nosotros.

— Siento mucho lo que te hice Richie, no era mi intención lastimarte.

Una pequeña sonrisa se dibuja en el rostro del castaño y niega repetidas veces.

— Discúlpame a mí ________, de quién fue culpa que saliera herido fue solamente de mi, tú me dejaste claro las cosas, yo sabía que mi primo Evan te gustaba y aún así seguí queriéndote — una pequeña risa sale de sus labios ante sus palabras y yo continúo mirándolo atenta — Pero, ¿Sabes? Uno no elige a quien amar, y eso lo comprendí hasta hace poco, eramos muy jóvenes para comprenderlo.

Me muero los labios en un intento por reprimir el llanto y asiento concordando con el chico de ojos marrones.

— ¿Todo bien entre nosotros? — mi tono sale más bajo de lo que espero y dudo entre sí me ha escuchado o no.

Las manos del chico sujetan las mías y da unas ligeras caricias.

— Todo está bien ahora, ¿Amigos?

Una risita me sale de los labios y asiento frenéticamente aún luchando por contener las lágrimas.

— Amigos — afirmó con una amplia sonrisa a lo que el chico me atrae a él en un gran abrazo que tanto había deseado en estos últimos nueve años.

Nos separamos unos segundos después y el chico se disculpa diciendo que debe ir afuera para recibir a su cita. Lo veo alejarse de mí y unos minutos después Gwil regresa con una cerveza en una mano y un refresco en la otra. Me entrega a mí el refresco y toma asiento a mi lado.

— ¿La estás pasando bien?

Lo escuchó pregúntame en un tono tranquilo y dirijo la mirada hacia el, le doy una pequeña sonrisa y asiento con lentitud.

— De maravilla.

Cita De Juegos [Ben Hardy Y Tú] I & II COMPLETA ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora