Capítulo 21

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21. Después de la tormenta...


El viernes fue peor de lo que pensé, las miradas de la gente sobre mi eran lo peor de todo y yo no me podía sentir más avergonzada.

Camino por la cafetería en busca de una mesa y al divisar a mi amiga de cabellera rizada no dudó en ir a tomar asiento frente a ella.

— ¿Vaya semana, eh?

— Odio sentir las miradas de todos sobre mi.

La mirada de la chica va del libro hacia mí y cierra este mientras veo una divertida sonrisa querer salir.

— ¿Lo dices enserio? ¡Has golpeado a Clare Smith! Y además dos de tus conquistas se han peleado. Y todo eso en el mismo lugar y a la misma hora.

— Vaya, pues para ser alguien que no sale de fiesta ni a eventos te mantienes informada.

— Bueno, me han dicho — de encoge de hombros restándole importancia y yo niego con frustración.

— Hola.

Ambas dirigimos la mirada hacia donde proviene esa voz y la culpa no me puede pesar más al ver el rostro de Evan con un gran morado en un ojo y unas pequeñas cortadas por todo su rostro.

— Yo... Los dejo alta que hablen — vuelvo la mirada hacia Julie y veo como de cuelga la mochila y nos hace un gesto de despedida para comenzar a alejarse de nosotros.

Evan toma asiento donde anteriormente se encontraba la morena.

— Siento mucho lo que pasó Evan — la voz me sale en un susurro y el chico me da un intento de sonrisa — yo iba a desapartarlos pero...

Las palabras me salen con rapidez y me quedo callada cuando siento las manos el chico tomar las mías sobre la mesa.

— Ey, no pasa nada. No es como si nunca hubiese querido darle un buen golpe a Jones — el rubio suelta una risita y yo forzó una pequeña sonrisa — pero ya, enserio, todo está bien.

Asiento ligeramente y trago saliva.

— Te prometo que no se volverá a repetir — aprieto ligeramente sus manos y el chico mira de estas a mis ojos mientras me da una linda sonrisa con un brillo en los ojos.

Y aunque Evan dijo que todo estaba bien entre nosotros y que no era mi culpa yo sabía muy bien que lo había sido, siempre era así.

[...]

El fin de semana ya había llegado y yo me encontraba en casa encerrada en mi habitación.

Después de aquella noche en la que llegue a la casa con una mejilla más roja que un tomate y el cabello hecho un desastre mi padre me había castigado y ahora ya no podría salir por un largo tiempo a fiestas y con los chicos.

Ante el aburrimiento y la ansiedad de no poder salir decido bajar a la cocina a prepararme un sándwich. Bajo las escaleras sin prisa alguna y camino igual hacia la cocina, una vez ahí comienzo a sacar las cosas para prepararme los emparedados y cuando estoy guardando las cosas escuchó la puerta principal abrirse.

Miro el reloj sobre una de las paredes y vuelvo la mirada hacia el pasillo.

— Hoy llegaste pronto — hablo en un tono alto y frunzo el ceño al no escuchar respuesta alguna.

Espero unos segundos más y entonces escuchó pasos provenientes del pasillo. Los latidos de mi corazón se aceleran y cuando estoy por entrar en pánico veo el cuerpo de mi hermana entrar a la cocina, mi boca se entreabre y me llevo una mano al pecho.

— Hola — la saludo en un tono bajo.

— Hola — me responde igual mientras una sonrisa melancólica adorna sus labios.

El silencio vuelve a nosotras y siento un nudo formarse en mi garganta mientras veo los ojos cristalinos de mi hermana.

— ¿Q-qué haces aquí? — sacudo un poco mi cabeza y comienzo a balbucear cosas sin sentido — d-digo, ¿No se suponía que estabas en Estados Unidos?

Mi hermana asiente un par de veces mientras un suspiro abandona sus labios y levanta y deja caer sus manos a sus costados.

— Así era, pero no podía estar tranquila al haberme ido peleada con mi hermana — las lágrimas abandonan sus ojos y no hace nada por detenerlas.

Asiento ligeramente mientras una risa sin gracia sale de mis labios.

— T-tu, tenías razón Vanne. Me rompió el corazón — dirijo mi vista nublada hacia mi hermana y esta me mira con tristeza — lo siento mucho.

Veo como abre sus brazos en mi dirección y sin pensármelo dos veces camino a paso apresurado hacia ella y envuelvo su cuerpo con mis brazos. Dejó salir todo el llanto que había retenido en este tiempo y mi hermana me pega más a su cuerpo mientras siento como acaricia mi cabello con delicadeza.

— También yo hermanita, también yo.

Continúo llorando en los brazos de mi hermana y aquello me resulta tan reconfortante.

Porque a pesar de que fui la peor hermana del mundo al haber elegido a un chico por sobre mi familia ella ya estaba aquí, nos estábamos disculpando y en vez de echarmelo en cara me estaba consolando y diciendo que siempre estaría para ayudarme a recoger cada pedazo.

Porque así es mi hermana Vannesa, y eso es lo que la hace un gran persona.



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Este capítulo va para todas esas personitas que son como Vanne, por así decirlo para las Vannesas que tienen en su vida, creo que todos tenemos una o en mi caso la necesitamos.

Me alivia que esté capítulo ya lo haya tenido escrito o no habría actualizado en un buen rato, esta semana ha sido difícil para mí, y se qué tal vez piensen ¿A mi qué? Y tal vez estén en su derecho así que si no quieren leer más está nota lo entenderé.

Las actualizaciones tal vez se vuelvan un poco lentas estos días porque no me he sentido con humor e inspiración para escribir, mientras escribo esto me duele mucho la cabeza y los ojos me arden por haber estado llorando. Es muy difícil y doloroso sentirte impotente por no poder ayudar a alguien que quieres mucho, aunque ya has hecho todo lo que podías por el, te das cuenta de que aún así no es suficiente y que debes tomar la mejor decisión.

En fin, las quiero mucho linduras, espero que se encuentren bien y les mando un abrazo grande grande ❤️

Cita De Juegos [Ben Hardy Y Tú] I & II COMPLETA ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora