La distinguida Altagracia Sandoval es perseguida por la policía de México por haber asesinado a 5 hombres a sangre fría.
Luego de ver como su hija se casaba con el hombre que ella amaba, decide huir y se lanza al mar esperando acabar así con su vid...
– Pretendo hablar con Vidal para pedirle cooperación en esto. Vamos a ir a juicio y quiero que mientras eso suceda tu puedas quedarte en un lugar más cómodo.
– ¿Arraigo domiciliario?
– Si, es todo lo que podemos conseguir por ahora.
– ¿Cuándo hablarás con Vidal?
– Hoy mismo, te dejo en tu celda y luego hablo con él y vuelvo para contarte que me dice.
– Está bien. Confío en ti Roldán– lo mira– Necesito salir de aquí cuanto antes y recuperar mi vida.
– Lo sé, Altagracia. Haré todo lo que esté en mis manos para lograrlo.
Luego de esa conversación, el policía vuelve a llevar a la doña a su celda mientras el nuevo abogado de la rubia se encargaba de pedir los beneficios necesarios para ella.
Sube a la azotea con Vidal y comienzan a conversar sobre su caso.
– Vidal, necesito que me ayudes con esto. La señora Sandoval no es una mujer de este mundo, no pueden tenerla aquí encerrada en ese estado.
– ¿Y qué quieres que yo haga Roldán?
– Quiero que me ayudes a retrasar su traslado a la cárcel. Queremos un juicio justo y arraigo domiciliario para ella.
– Roldán, esto les va a salir muy caro. No es fácil darle tantos beneficios a una persona que está acusada de tantos crímenes.
– ¿Cuánto pides?
– 5 millones.
– ¿Qué?
– 5 millones o nada.
– A ver ¿No te parece que estás forzando las cosas Vidal? 5 millones de pesos es demasiado.
– Es lo justo para retrasar su traslado al reclusorio. Además, la doña está en todos los medios y todo el mundo la anda checando hasta con lupa ¿Quién le manda a volverse tan famosa?
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– 6 millones Vidal– dice finalmente– en efectivo y tú palabra. Altagracia no pone un pie en la cárcel hasta que me concedan el arresto domiciliario.
– Es un trato– ríe– Tienes mi palabra.
– Ok, déjame ir a hablar con ella ahora y te pongo al día con todo.
– Ve, pero cuidado con exponerme demás.
Roldán lo mira y luego sale del lugar para poder visitar nuevamente a la doña. Altagracia se encontraba en su celda inquieta ante la espera de su abogado. Apenas lo ve entrar se pone de pie para recibirlo.
– Está casi listo para evitar tu traslado al penal mientras esperamos el juicio. Le pediré al juez la autorización para darte arresto domiciliario.