CAPÍTULO XII

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-¿Ya no vas a vomitar más a la señorita Dupont?- Susana se burló de mí nuevamente. Me reí. No tenía nada más que hacer de eso. Me había avergonzado a mi misma frente a todos, eso no era ningún secreto.

-Espero que no.

Ayer Paula me obligó a reposar a estar en cama, me suministró los medicamentos y mi padre me hizo una sopa que fue la cereza del pastel y me hizo estar muchísimo mejor. Aún no me encontraba con Kamille y esperaba no hacerlo, me moría de la pena. Aunque en el fondo tiene un poco de culpa. No me hubiese enfermado si ella me hubiese llevado a mi casa... Si yo hubiese aceptado. Pero eso es agua pasada.

Me encontré con una de las escritoras en cuanto entré, me sonrió con amabilidad.

-Espero te encuentres mejor. Yo también hice el ridículo frente a mi jefe una vez.

-Gracias por tus deseos y espero tu jefe ya no lo recuerde.

-Fue muy amable, no creo que te pase lo mismo a ti, pero suerte- me reí. El temor que Kamille les imponía era increíble, y creía que innecesario.

-¿qué tal te ha ido en los resultados? ¿Cómo te sientes aquí?

-bien, no quiero irme. Estar aquí es un sueño, haré lo posible por mejorar.

-Esperemos que si, yo confío en que si- le tomé la mano con cariño y sonreí. Sabía que debía hacer algo para salvar nuestras cabezas, eso y no dejar que mi jefa se regocijara en su victoria.

-Las amistades fuera del horario de trabajo. Gonzales, Smith, permiso- Kamille pasó por nuestro lado sin mirarme. Bufé y le sonreí a la chica para caminar detrás de Kamille.

Su cabello se movía en cada paso y yo no tenía ni ganas de adelantarla. Los efectos de la enfermedad me hicieron incluso alucinar con la mujer que ahora se sentaba a mi lado. Me hicieron soñar con un beso y eso me alarmó en la misma medida en que me encantó. ¿Yo queriendo besar a Kamille? De ser mi último deseo a una loca utopía.

Me apoyé en el brazo mientras la escuchaba hablar, sin en realidad, prestarle atención por primera vez. No me interesaba lo que dijera. Tenía que sacarme de la cabeza ese pensamiento estúpido.

-Gonzales- la miré alarmada.

"Esto es un error"

-Gonzales, ¿tengo su atención o no?- levanté la mirada y la enfoqué de nuevo, asintiendo.

-Lo siento, dígame.

-Tenemos una reunión en la tarde, con el señor Dupont-ahora solo hablaba con Susana y conmigo. "El señor Dupont", ¿acaso no era su tío?- Las espero- Recogió los documentos y se fue la oficina. Estaba tan concentrada en mis utopías que hasta el momento note que su energía era diferente. La forma en la que salió fue diferente a como entró. Su seguridad no se notaba tanto. Poco se percibía, de hecho. Aunque no era tan fuerte, y eso era extraño.

-¿Te sientes bien? ¿No me vas a vomitar?- me reí y negué con la cabeza quedándome en silencio.

En el almuerzo, busqué a Adrien con la mirada en alguna de las mesas pero no estaba. Me extrañó porque quedamos en almorzar juntos, Quien sí estaba aquí era la chica con la que hablé en la mañana, Smith. Emma Smith. Suspiré y caminé hacia su mesa. Mañana se entregaban los escritos de la semana y en la tarde los resultados, si quería salvarme y salvarlos tenia que hacerlo hoy mismo.

Las situaciones extremas necesitaban decisiones extremas.

-Hola- levantó la cabeza hacia mi y sonrió.

-Hola, ¿todo bien?

-Si, si. Quería venir a saludar- la chica asintió y me quedé callada. Esto no era lo mío, definitivamente- ¿Se nota mucho que estoy mintiendo?- asintió riendo y giré los ojos- estamos en problemas, esta bien. Pero lo contaré solo si decides que queda entre tú y yo- levantó la mano y suspiré. Ni siquiera la conocía, pero se veía confiable, esperaba no equivocarme- Ustedes son talentosos, pero aun no demuestran su potencial, se que necesitan tiempo, pero Kamille no cree lo mismo, si ustedes no suben su nivel de hoy a mañana los echara, lo advirtió. Y quiero ayudar.

DE CAFÉ A TIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora