Kamille tenía razón. El cansancio de escribir un libro en tan poco tiempo era brutal. Me sentía agotada mental y físicamente. Mi padre organizaba una cena para mi cumpleaños pero no pude incluirme en el plan debido a que el trabajo del libro no me lo permitió. Debía entregarlo, precisamente el día en que pasaba de tener 26 a ser una mujer de 27 años, aunque durante las dos últimas semanas me había sentido de 50.
-Estoy orgullosa de todo tu trabajo- Paula caminó hasta la cocina y sonreí mientras seguía escribiendo- ¿La francesa sirve de inspiración?
-No es sobre el amor o felicidad- la miré asomar la cabeza- es sobre la tristeza, el dolor, la pérdida.
-¿Tienes hasta pasado mañana?- asentí- ¿Y alcanzarás?
-Si, mañana lo terminaré- asintió- ¿Marco ya te pidió matrimonio?
-Todavía no. ¿Por qué tarda tanto?- se lanzó a mi lado en el sofá con una manzana.
-No lo sé, mi especialidad son las mujeres- se rió.
-Espero que sea pronto- la miré.
-Vendrá el momento y valdrá la espera. Paciencia, compañera- le golpee el hombro y suspiró.
-No quiero que llegue el momento, Verónica- suspiró- La muerte de Adrien me mostró de frente que podemos dejar este mundo en cualquier momento. No quiero esperar los demás días porque no sé si los tendré, ¿entiendes?
-Los tendrás, porque no permito que me dejes sola- le besé la frente y caminé a al cocina.
-¡Tendrás a mi fantasma atormentandote cada momento!- me reí y negué con la cabeza ante su broma. Sin mebargo, en el fondo sabía que de broma no tenía nada. Paula tenía razón. La vida era un simple suspiro y nada era seguro. Claro que ella tenía razón.
***
-No puedo creer que cumplirás 27- mi padre me miró con nostalgia mientras preparaba un café para Kamille- Si hasta hace poco llegaste por primera vez y te cargué en mis brazos. Oh que pequeña eras- me reí y mi padre me dio un beso.
-Dices lo mismo cada cumpleaños, papá.
-Cada vez me parece más increíble- negué con la cabeza- ¿Por qué no invitas a tu jefa, novia o lo que sea?
-Papá- o miré y se encogió de hombros.
-Te hablo en serio, cariño. Traéla a cenar- suspiré.
-¿Y si no puede?
-Invítala, Verónica- giré los ojos.
-Esta bien.
-Que te vaya bien en le antrega y tu libro sea un éxito- sonreí y me despedí para luego marcharme en el auto. Llevar a Kamille a la cena de mi cumplaños. Sabía que la pasaba mal en cenas familiares, así que dudaba que aceptara y tampoco quería ponerla en una situación incómoda pero en el fondo sabía que me encataría pasar ese día con ella.
Los nervios me atacaron en cuanto entré al edificio. Siempre estaba nerviosa cuando vería a Kamille, era una conducta que se había quedado en mi desde el principio, Sin embargo esta vez era mucho más intenso.
-Hola Verónica, lamento lo que pasó con tu libro. De verdad no sé como sucedió- Irene me recibió en la puerta de edición.
-No te preocupes, no fue tu culpa- le tendí la USB donde estaba el nuevo libro y suspiró.
-Lo cuidaré mucho, te lo prometo- sonreí y asentí. Esperé unos segundos a que pasara el archivo y me regresó el aparatito- Muchos éxitos, Verónica- sonreí y caminé al ascensor con el café en mis manos hasta el piso donde estaba la oficina de Kamille.
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DE CAFÉ A TI
RomanceUna de las cosas que más increíble me parecía de la vida, o tal vez del destino, era lo difícil y caprichosa que podía volverse. Me robaba sonrisas y me robó el motivo de ellas. Me entregaba tristeza y dolor, cuando estaba en máximo punto de felicid...
