CAPÍTULO XX

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CAPÍTULO ESPECIAL POR LAS 10K LECTURAS! GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS. 🥺

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El plan de una pijamada con Paula fue lo último que hablamos antes de que me fuese con Olivia. En el fondo sentía que le debía algo mas que amistad por todo lo que había hecho, pero sabía que los favores no se pagaban con amor y no podía mentir diciendo que quería algo mas con ella, porque no era cierto.

Me dejo en la cafetería y entre buscando el café que le llevaría a Kamille. Era sábado y debido a los reportes que le di a Eliza de Kamille sabía que ella estaba bien, aunque quería revisar que todo estuviese perfecto. Además, le dije a mi doctora que llevaría a mi jefa a hacerse exámenes para determinar la razón del desmayo. Charlé un rato con mi padre prometiendo cenar con ellos esta noche y me fui a casa de Kamille.

Todavía me ponía nerviosa estar cerca o frente a su casa. El auto seguía ahí y sabía que ella no estaba dispuesta a ceder, peor era realmente difícil apara mi aceptar un regalo así. La ventana seguía dañada, así que me metí por ella antes de tocar, no quería hacer mover a Kamille de manera innecesaria. Aunque fallé en el intento porque la encontré limpiando la cocina y organizando algunas cosas.

La pijama que tenía era holgada y se Movía con lentitud, aunque no debía estar haciendo eso me hizo sonreír la paciencia que usaba para terminar su tarea.

-Se supone que no debe hacer esto- se giró con rapidez, soltando un grito y me miró alarmada. Los mechones rubios estaban desordenados y se salían de la cola mal hecha. El corazón me latió desbocado cuando la vi suspirar y apoyarse en el mesón.

¿Había alguna manera que Kamille no se viese bien?

-Casi me mata de un susto, Gonzales. ¿Esta enterada de que hay un timbre?- me miró mal.

-Si, también una ventana rota, lo que es igual a una entrada- le tendí el café que como siempre, era una ofrenda de paz entre ambas- No debería hacer eso.

-Yo sé lo que debo o no hacer- tomó le café y suspiré. Kamille era una mujer difícil, casi imposible de controlar.

-De verdad, ¿Por qué es así?- Sus ojos viajaron hasta mi y me arrepentí de haber hablado.

-No se asuste. Es mi mirada de "explíqueme lo que dijo"

-Usted no me asusta- sonrió con burla y se giró dándome la espalda. Maldita. Sabía lo que causaba en mi, Claro que era consiente de los nerviosa que me ponía, y eso le importaba cinco.

-¿Me explicará o no?- se sentó en una de las sillas y me miró fijamente.

-¿Puedo sentarme?

-¿Me estas pidiendo permiso para sentarte cuando entraste a mi casa por la ventana que tú rompiste?

-La rompí porque era necesario.

-No le estoy reprochado nada.

-Pues parece- me crucé de brazos.

-Pues no lo hago- la miré en silencio. Esto tenía pinta de otra discusión- ¿Me explicaras o no?

-No importa.

-¿Por qué siempre estás a la defensiva?

-Usted lo está.

-No, así soy- se encogió de hombros y me senté frente a ella. La única manera en la que Kamille y yo estuvieses un minuto sin discutir es que estuviésemos en silencio... O besándonos.

Verónica, ridícula.

Era difícil descifrarla. La forma en la que me miraba, como me hablaba y que decía. Me confundían terriblemente, pero me atraían sin que pudiese evitarlo a estar cerca de ella, y aún peor, a querer descifrarla aunque pareciera imposible.

DE CAFÉ A TIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora