Miré en las tiendas las cosas que compraba para llevar de recuerdo para mi familia y Paula. Hoy en la noche regresaríamos a California y no quería regresar con las manos vacías. Los días habían sido bastante productivos, París era una ciudad tan preciosa que era fácil para mi escribir por horas sin par. La inspiración se disfrazaba del perfume de Kamille que seguía impregnada en una camiseta que me había robado de su closet y que usaba por las noches, mientras me sentaba a escribir con la torre enfrente. Incluso podría decir que mi libro estaba solo listo para los detalles.
Salí de la tienda después de pagar y me dirigí al hotel antes de pasar por la editorial. No había tenido contacto directo con Kamille desde aquella primera noche. Sabía que no era por nuestras diferencias. Kamille había sido entrevistada y perseguida durante todos los tres días en los que estuvimos aquí. Los periódicos estaban interesados en ella, en Eric y en como enfrentarían su posible jefatura a corto plazo. Cosa que también me preocupaba a mi y en como podría eso llegar a afectar nuestra relación.
En la entrada de la editorial me encontré a Laila que firmaba unos folletos para los seguidores y despedida de la editorial. Me miró mal en cuando llegué y se acercó a mi.
-Pierre dejó tus folletos en aquella mesa- los señaló cruzándose de brazos.
-Gracias.
-Ni siquiera sé porque, todo lo que tienes es gracias al éxito robado a Felipe. Debería darte Vergüenza.
-No sé si estés enterada, pero fue él quien me robó a mi- sonreí con cinismo.
-Y eso no te quita lo mosquita muerta. Eso no quita que era una parecida que no tiene nada más que una carita bonita...
-Una carita bonita acompañada de talento que te tiene en segundo lugar- Kamille me hizo a un lado poniéndome detrás suyo y encarando a Laila- ¿Quieres que te consiga la tabla para que sepas quien es mejor que quien?- Laila se quedó callada- Aléjate de mis escritores porque sino haré que disfrutes del fracaso como lo hace tu amigo Felipe- ella se dio media vuelta y se alejó. Kamille me miró cruzada de brazos.
-No dejes que te hagan sentir menos, Gonzales. No dejes que te rebaje nadie y menos alguien como ella- asentí y ella se fue como vino. Algunos escritores de Eric que estaban en la sala miraron a Kamille hasta que sus tacones dejaron de escucharse.
Dejé de reconocerla. La forma en la que hablaba, ordenaba, organizaba, no era ni la sombra de la Kamille que conocía y ni siquiera de la señorita Dupont. Frente a sus padres, frente a su gente era más firme que antes, e incluso a veces más grosera.
Me senté a firmar los folletos que me tocaban con la imagen de Kamille torturándome. Sabía que era necesario, de alguna forma. Kamille lo hacía porque quería mostrarle a sus padres que los años que invirtieron en ella no fueron en vano, y para que Pierre se diese cuenta que ella era la mejor opción para jefa. Me dolía que tuviese que tener malas conductas para tenerlos felices, pero sabía que no era su culpa. Era culpa de ellos, de su educación y de las conductas de su familia.
-¿Lista para el viaje de regreso?- Emma se acercó guardándose el bolígrafo.
-¿Eso no es de la editorial?
-Si, yo también soy de la editorial y no por eso me quedo- se encogió de hombros y me reí.
-Quiero quedarme en Francia- recostó su cabeza en mi hombro y le di un par de golpecitos en el hombro.
-Podrás regresar- suspiró- ¿Quieres ir a comer algo mientras firmo todo esto?- asintió y caminé con ella y mis folletos hasta la cafetería.
-Lo comida francesa es la gloria- sonreí.
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DE CAFÉ A TI
RomantikUna de las cosas que más increíble me parecía de la vida, o tal vez del destino, era lo difícil y caprichosa que podía volverse. Me robaba sonrisas y me robó el motivo de ellas. Me entregaba tristeza y dolor, cuando estaba en máximo punto de felicid...
