Después de el lanzamiento del libro pasaron dos largas semanas en las que mi vida social se había vuelto una locura. Los libros se habían vuelto tendencia y con ellos los escritores, ya que las compras estaban explotadas y las ventas en los equipos estaban muy parejas. Me la pasaba en la cafetería ayudando a mis padre, y en la editorial dando entrevistas y en la creación de los anuncios publicitarios de la empresa. Mis salidas con Kamille se habían reducido en gran parte porque ambas ahora teníamos cosas que hacer. Ella estaba a cargo de todo el equipo y yo estaba en ojos de algunos medios por ser una de las nuevas escritoras de la editorial.
Precisamente la veía desde mi lugar dar ódenes sobre la posicion de las cámaras y la mía. Hacíamos la sesión de fotos para la página y redes de la editorial, antes con Emma, luego seguía yo y el resto de mis compañeros. Esto no era mi zona de confort, pero sabía que el aceptar ser escritora tenía de condiciones estas cosas. Y las aceptaba, mi sueño estaba siendo real.
-¡Gonzales!- me llamó ella y la miré de inmediato- relaja la posición de tu cuerpo- miró a la camara y luego a mi. Realmente no era fácil relajarme con sus ojos encima de mi. No era su trabajo encargarse de estas cosas, pero era tan perfeccionista y se tomó tan en serio la competencia con Eric que quería estar en cada paso, muchísimo mejor para mí verla siempre- Gonzales- suspiró y caminó hacía mi- no estés tan tensa, maten la postura relajada, cielo- susurró para amabas y sus manos resbalaron por mis caderas y ubicó mis hombros- Mantente así- se fue de nuevo como si nada. Como si no me hubiese llamado con cariño, como si eso y sus toques no me afectaran.
Las cámaras dispararon y tomaron varias fotos, estuve allí por unos minutos más y terminé así que salí de allí hasta la cafetería queriendo quitarme ya los malditos tacones.
-Pero que guapa estas- Victoria se sentó en mi mesa y sonrió- ¿Que tal todo?
-Bien, aunque estoy agotada- hice una mueca.
-Has sido una de las revelaciones para bien, felicitaciones- choqué mis manos con ella. Me quité los tacones bajo su mirada y suspiré.
-Por fin- ambas reímos.
-Hola, lamento interrumpir- Kamille habló detrás de mi, no como Kamille, sino como la detestable señorita Dupont- Gonzales, ¿puede buscar a Eric y decirle que los fotógrafos trabajaran con su grupo más tarde?- asentí sin rechistar. Ahora si cumplía sus órdenes al pie de la letra. Se marchó y volví a ver a Victoria.
-Bueno, ódenes de la jefa. Luego te veo- toqué su hombro y caminé con los tacones en la mano buscando a Eric. Subí al piso donde estaba su oficina pero al llegar su secretaria me dijo que no estaba. Bufé y regresé por donde vine.
-Eric no está aqui- Kamille apartó la vista de mi compañera que, como yo, ahoya posaba para algunas fotos.
-¿Cómo que no está aqui?- giró su cuerpo hacia mi. Asentí y bufó girando los ojos, sonreí.
-Gracias- me miró con dulzura reemplazando su apodo de cariño debido a que estabamos en la editorial. Salió del lugar con sus tacones sonando y cerró la puerta.
-Trata de disimular, Gonzales- Scarlett me tomó por los hombros y sonreí.
-Lo haré, lo haré- me guiñó el ojo y salí igual que Kamille del lugar. La editorial estaba muy cambiada. Las publicaciones le habían dado un gran salto de calidad, estaban en ojos de muchos medios y no era para menos. Pierre, Eric y Kamille se esforzaron mucho por lograrlo, solo esperaban y esperamos todos que fuese suficiente para hacer renacer esta sede y también la de Francia.
-¿Puedes avisarme cuando llegue Eric o decirle lo de los fotógrafos?- me encontré de nuevo con Kamille. Se veía cansada, había trabajado mucho la última semana, casi cargando el peso de la editorial junta sólo ella.
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DE CAFÉ A TI
RomansaUna de las cosas que más increíble me parecía de la vida, o tal vez del destino, era lo difícil y caprichosa que podía volverse. Me robaba sonrisas y me robó el motivo de ellas. Me entregaba tristeza y dolor, cuando estaba en máximo punto de felicid...
