14 ~ CENA

281 40 0
                                        


Durante el transcurso del día tuve que hablar con Balderik para retrasar lo de esta noche y después de que tratara de descubrir el porqué de la cancelación en un intento de chantaje al fin había aceptado otra vez mi silencio. El día se fue rápido entre papeles, la falta de la poca luz natural que se escaseaba por las ventanas a causa del clima y tiempo nos advertía de la llegada de la noche, termine firmando unas últimas autorizaciones antes de salir de la empresa rumbo a casa para prepararme para la cena.



Tal vez estaba yendo hacia mi propia muerte en un intento de sentirme viva, él lo hacía, me hacía sentir mucho más de lo algún día pensé que sentiría, mi ser interior lo sabía, pero se negaba aceptarlo y aún no estaba lista ni decidida a decirlo en voz alta, incluso para mí misma. Rocíe el perfume sobre mi piel viéndome en el espejo, segundos más tarde salí bajando las escaleras.



—Mi pequeña loba— dijo mi padre recibiéndome al final de los escalones junto a mamá con orgullo al verme.




Un sentimiento de dolor se sintió en un impulso repentino al escucharlo llamarme así, mi existencia se paralizó por un instante mientras seguía bajando con una sonrisa que se había quedado plasmada en mis labios.




—Hija te vez hermosa— la voz de mamá me trajo de vuelta reaccionando en el presente.





—Gracias— les di un beso en la mejilla al terminar de bajar.




—Esta noche será todo un éxito como siempre— los dos me miraron con una sonrisa.




—Si, así será— confirme, satisfecha al verlos. Ninguno de los dos sabía a donde iría exactamente, nunca lo sabían, únicamente tenían el conocimiento de que todo lo que hacía eran negocios, he ahí el motivo de mamá con que debía tener más que trabajo y si eso incluía nietos mejor.




Salí de casa subiendo al auto comenzando a recorrer durante varios kilómetros las calles en trayecto a la dirección esperada, al llegar pude observar la casa al estilo noruego, el chófer abrió la puerta dándome la comodidad de bajar, al hacerlo enseguida la puerta de la casa se abrió, aspire profundamente antes de adentrarme; una señorita me recibió amablemente la cual me ayudó a quitar el abrigo largo café claro, mostrándome solo el camino para después desaparecer, comencé a caminar resonando el ruido de los tacones en casa, comúnmente se deberían quitar al entrar, pero después de haber recorrido el mundo entero y conocer infinidad de culturas había cosas que se podían cambiar, la casa era cómoda sin ser ostentosa como solían ser normalmente las de nuestra clase, era bastante cálida.




—¿Te gusta?— la voz de Zander se hizo presente llamando mi atención.




—Es linda, debo aceptar que tienes buen gusto— lo observé discretamente sin ser demasiado evidente, dejando ver un poco de arrogancia.



—Por eso estas aquí— respondió viéndome sutilmente.





Ambos nos vimos por unos segundos, hasta que el ruido de la puerta terminó con el silencio.



—La cena está lista— dijo la misma señorita que me recibió, para después irse.




—El rojo es una excelente elección para una cita— Zander observo mi vestido.




—¿Es una cita?— el tono de mi voz fue firme cuestionando sus palabras.


—¿Quieres que sea una?— devolvió la pregunta sin expresión alguna denotando ego.



PSYCHO | (bilogía mentes)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora