26 ~ NEW YORK

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Después de aterrizar, el auto me llevó directamente al mejor hotel de la ciudad, donde nos hospedaríamos. Cuando llegamos y bajé puede escuchar aún más el frenesí de la multitud. Retire los lentes de sol de mi rostro al tiempo que el personal me recibía con la más extraordinaria bienvenida, la cual agradecí por cortesía al dueño. Sostuve la cartera con las manos cubiertas por los guantes a juego con el traje hueso y seguí caminando, hasta llegar al Penthouse.










—¡SIREN!— una entusiasta voz me recibió por sorpresa, mientras quitaba el pañuelo de mi cuello.









—¡Balderik!— hablé —¿No te asignaron ya tu habitación?— pregunté viéndolo.







—Por supuesto, pero decidí esperarte aquí, en la tuya— explicó dejándose caer en la enorme cama con una copa en sus manos.







Al verlo no pude evitar sonreír, mientras que dejaba mis cosas sobre una de las mesas.









—Te extrañé— dijo devolviendo la sonrisa.









—Tienes una hora para estar listo— informe.








—De acuerdo— se levantó saliendo, dejándome en privacidad sin decir más.








Aspire profundamente acercándome a los grandes cristales donde se podía ver toda la ciudad con la poca luz que el sol brindaba a esa hora. Después de unos minutos volví a mis deberes preparándome y tomando el tiempo justo y necesario para la primera noche en new York. Cuando termine el aseo personal salí del baño y el equipo de style estaba en mi espera: no tardamos mucho en estar listos así que una joven finalizó rociando uno de los perfumes de más de un millón de dólares de la bandeja provocando que las gotas cayeran sobre mi piel, pues aunque mi perfume favorito era chance Chanel, no siempre lo llevaba puesto.









Salí de la habitación de hotel hasta llegar a bajar los escalones de las escaleras, donde al finalizar se podía observar Balderik, éramos de la misma edad, estatura y era apuesto; su atuendo era un clásico traje, pero innovador.










—¡Oh new York!— exclamó cuando me vio.








—¡Oh Siren!, sería lo más adecuado— respondí evidenciando mi ego.









—¡Oh Siren!— tomo mi mano al finalizar de bajar —Tú serías la única razón por la cual podría estar con una mujer y también la única con la que no estaría; eres la bondad y maldad encarnada y yo soy tu más fiel servidor— hizo un ademán bajando levemente la cabeza como todo un poeta.








—Y al único al que le permito estar cerca, no me hagas que me arrepienta— contesté.









Comenzamos a caminar rumbo a las afueras donde nos esperaba el vehículo de lujo seguido de camionetas de escoltas. Al subir lo frío de la temperatura e iniciar del rodar me sumergió en los pensamientos de lo que había escuchado con anterioridad, ¿Cómo podía ser bondadosa y malvada al mismo tiempo?, irónicamente lo era, podía ser la crueldad en persona, pero en el fondo aún seguía siendo esa niña de buenos sentimientos, únicamente que ahora estaba en la cima. Balderik había dicho eso en forma de halago, si tan solo supiera lo que soy, tal vez me temería.











—¿Estará el hombre del club o Drystan?— pregunto Balderik rompiendo el hielo e irrumpiendo mi mente —Sé que no eres un libro abierto y posiblemente no me dirás, pero soy tu amigo y quiero que seas feliz— pude sentir su mirada sobre mí.










PSYCHO | (bilogía mentes)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora