75 ~ GOTAS DE SUEÑOS Y FELICIDAD.

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Al rededor del mundo, en cada gran ciudad, en cada pequeño pueblo rondaban viejas voces con sabiduría. No se podía tener todo al mismo tiempo, pero había zorros que habitaban detrás de nuestros oídos. Traía la ropa adecuada, entonces porque el clima parecía no serlo.

—Debemos ir a casa —Zyanya tocó mis hombros— quizás esté ahí.

Obligue a mi cuerpo a levantarse.

—iré sola, ¿si?.

—¿prométeme que estarás bien y llamarás?.

Asentí.

El regreso fue largo, así se sentía cuando buscabas desesperadamente algo.

Al bajar del vehículo y entrar a la casa, estaba vacía, el ambiente se sentía vacío dejando clara su ausencia. El salón era enorme, busqué en cada dirección, pero no había respuesta.

De pronto volví hacer esa niña escondida en un pequeño espacio.

Miles, millones de vidas a través del tiempo, de los límites, de los sacrificios, de los estatus, de los sueños, que tenían un final o que no lo tenían, que eran contadas u olvidadas, ocultas y reveladas, algunas con un fin y un comienzo, otras con un comienzo, pero sin un final, algunas más sin un principio o a medias.

Miles de millones de vidas que caían como gotas de lluvia llenas de felicidad y sueños, pero no todas las gotas lograban obtener su destino, en el camino algunas se mezclaban, caían en diferentes escenarios, se rompían y caían en pedazos. Lo que las recibía definía su proceso, flores, techos, frutas, tierra y algunas tenían la dicha de tocar el mar. Fuera cual fuera su recorrido eran lo mismo, pero al llegar a sus destinos olvidaban que lo eran.

Había fantasías cumplidas, metas realizadas, sonrisas con hambre de comerse al mundo, pero también había fantasías rotas, metas sin cumplir, lágrimas con hambre de sobrevivir.

Observando vidas que anhelaban ser obtenidas, por qué si tan solo... hubiera caído en una flor o en el mar. Quizás tendría un final feliz, sin embargo, no eran para todos, y las vidas quedaban atrapadas en una realidad.

Mis pasos llevaron mi cuerpo al aire libre, en el jardín donde las flores se marchitaban. Me dejé caer en el piso frío. La última tormenta de algo que ya no existía cubrió el cielo de gris.


Las gotas acariciaron mi piel cayendo al mismo tiempo que el líquido de mis ojos.

Los quería aquí, solo los quería aquí, pero yo era una tormenta rota que consumió ahogando las metas y los sueños y que ahora se podría ahogar ella misma, pues la realidad había ganado manteniendo en la cautividad junto con las vidas...

Sin un final feliz.

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...

Si has llegado hasta aquí junto conmigo, quiero agradecerte por formar parte de este fragmento de la historia que ha concluido su mensaje. Gracias por leer y especialmente a los que me dejaron saber que les estaba gustando un pedacito de la falta de cordura de la tormenta de la escritora con estrellitas o comentarios, miel y oro para ustedes.

Este primer libro ha terminado, pero nuestra historia todavía no y pronto abra noticias. (La continuación será publicada en un libro independiente por la misma plataforma) así que si estás dispuesto a seguir, mantén tu atención cerquita de aquí y revisa el perfil constantemente, por qué,


CONTINUARÁ...

PSYCHO | (bilogía mentes)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora