LIX

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❝ Just make it die or
you will turn it all. ❞

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«La primera vez que Jeongin vio a la madre de HyunJin fue aterradora.

Los cuentos decían lo mismo, y los murmullos, al igual que los rumores, nunca mentían. Nadie que conociera a la Reina Malvada podía evitar mencionarla, ni siquiera HyunJin, su propio hijo. Él tampoco intentaba negar lo inevitable, porque, a pesar de todo, lo que se decía era cierto. Jeongin había oído hablar de ella toda su vida, y había imaginado que la imagen de esa mujer cruel y omnipotente quedaría grabada en su mente como un monstruo de fábula, alguien que solo podía existir en los relatos más oscuros. Pero allí estaba, en el mismo espacio en el que descansaban sus cuerpos entrelazados, tan cercanos, tan vulnerables. Era curioso cómo la naturaleza de esos momentos tan íntimos podía desmantelar todo lo que había creído antes.

Se sentían tan sencillos, tan humanos en su vulnerabilidad. Los lunares en la cara de HyunJin, esa leve marca en su pómulo, esas pequeñas imperfecciones que lo hacían más real, más cercano. A Jeongin le sorprendió lo poco que eso se parecía al monstruo del que siempre había oído hablar. Estaba tan cerca, respirando en la misma calma, compartiendo ese espacio reducido como si fuera suyo, como si ellos dos estuvieran creados para estar juntos en esa quietud.

—Siempre pensé que tu madre era lo peor que alguien podría enfrentar —rompió el silencio Jeongin, su tono relajado, pero con una curiosidad genuina que perforaba la monotonía. Quería saber más, más de la persona que había marcado tanto la vida de HyunJin, más de lo que había creado esa oscuridad en él—. Pero también entiendo por qué la gente no puede dejar de hablar de ella.

HyunJin dejó escapar un resoplido suave, como si la simple mención de su madre fuera un recordatorio de algo que ya había querido olvidar. No obstante, sus ojos, siempre profundos y apagados, se elevaron hacia los de Jeongin con una mezcla de cansancio y una suerte de sinceridad que rara vez mostraba. Parecía un hombre que ya no le encontraba sentido a las palabras que había estado diciendo por años, como si, al final, estuviera exhausto de todo lo que se había hablado sobre su madre.

—¿Quieres saber algo gracioso? —preguntó finalmente, con una sonrisa irónica que no alcanzaba a borrar la sombra en su rostro. Sus ojos brillaban con la fragilidad de un secreto, de algo que solo él podía entender—. Para mí, ella no fue lo peor hasta mucho después. Cuando era pequeño… ni siquiera la conocía.

Jeongin frunció el ceño, sorprendido por la confesión. Se quedó en silencio, procesando las palabras mientras observaba a HyunJin, como si intentara ver qué tan reales eran, si de alguna manera, la verdad de todo eso encajaba en el relato que había escuchado en tantos cuentos.

Erase una vez || HyunInHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora