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❝ I hold you in
my
heart . ❞

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Siempre fue él.

No importaba que cayeran, que el abismo los tragara sin piedad, que el peso del destino los aplastara en su descenso. No importaba cuánto doliera el cuerpo, ni cuánto se quebrara el alma, no importaba si no había reencarnación por incumplir con su destino, no importaba si otra vida no sucedía por ser indignos de amar más allá de esta. Porque, en ese preciso momento, en esa caída interminable, no había duda en su corazón. Siempre había sido él. HyunJin.

El dolor atravesó su ser con la misma fuerza con la que la caída les arrancaba la esperanza. Jeongin no podía moverse, no podía más que sentir el peso de su cuerpo, el estómago hundido en una angustia que no dejaba espacio para el aliento, sus extremidades dolían. El grito de su garganta se ahogó en el aire que lo rodeaba, la caída era tan lenta y tan exasperante que cada segundo se convertía en una eternidad, kilómetros de vacío que no quería ni pensar. Pero todo el dolor, todo el sufrimiento, no era nada comparado con el pensamiento que aún lo mantenía consciente: él estaba ahí. HyunJin estaba ahí, siempre había estado, y eso, en medio de la tormenta, lo mantenía vivo.

A medida que caían, sus pensamientos se entrelazaban, buscando respuestas que ya no importaban. Lo habían logrado. Habían roto las cadenas que los mantenían apartados, habían atravesado las barreras de magia y tiempo. Juntos, como siempre debieron ser. La certeza de eso lo envolvía, como una manta que absorbía toda la oscuridad de su caída. La única verdad era esa: ellos, siempre ellos, hasta el final, sin importar lo que sucediera.

Y entonces, cuando todo parecía desmoronarse por completo, cuando su cuerpo parecía entregarse por fin a la oscuridad que los rodeaba, HyunJin lo sostuvo. Su brazo se deslizó a su alrededor con una desesperación que lo hizo sentir que su mundo, por unos segundos más, seguiría existiendo. La calidez de su cuerpo, el agarre desesperado, no era solo un intento por aferrarse a la vida, sino un grito, un acto de resistencia ante el abismo que los devoraba. HyunJin lo abrazó con una fuerza casi animal, como si de alguna manera pudieran frenar el inevitable final si sus cuerpos se unían lo suficiente. Nada más importaba. Nada más podía importar. El tiempo, el espacio, el dolor... todo desapareció en el abrazo de HyunJin. Solo estaban ellos, el uno para el otro.

Jeongin, con los ojos cerrados, no pudo evitar hundir su rostro en el pecho de HyunJin, en un perfume que no existía más que el olor sucio de escombros y su propio aroma natural. El sonido de su respiración entrecortada, de los sollozos que salían de su garganta, era lo único que podía escuchar, solo quería llorar. El mundo había desaparecido, pero él podía sentirlo, el podía sentir cómo todo se reparaba mientras caían en picada. Sentía el latido de su corazón, la presión de su abrazo, la suavidad de su piel. Estaba allí, justo donde siempre había querido estar. Justo donde su alma había estado buscando sin descanso.

Erase una vez || HyunInHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora