❝ Dónde Jeongin es el hijo de Blancanieves, y HyunJin, el hijo de la Reina Malvada, lo corrompe. ❞
ㅤ☪︎⠀𖫲 HyunIn - Top HyunJin - Jeongin Bottom. Breve mención de otros ships
ㅤ☪︎⠀𖫲 Angst, NSFW, Temas delicados, Fantasía
ㅤ☪︎⠀𖫲 Historia...
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❝ Could you be the devil, could you be an angel. ❞
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Para cuando HyunJin volvió a la realidad, ya era un poco tarde.
El ambiente festivo a su alrededor era una burla silenciosa de lo que acababa de suceder, el mundo seguía celebrando mientras su mente se hundía en un torbellino de emociones que no podía controlar, invitados ajenos a la situación. El pelirrojo miró su reflejo a través de un espejo —uno de esos adornos lujosos en medio de la fiesta, colocado entre luces brillantes y risas vacías— con un ceño fruncido, la imagen que le devolvió el espejo no era la suya. O al menos, no lo parecía. Los ojos que lo miraban eran oscuros, casi sombríos, como si algo en él hubiera cambiado irremediablemente.
Había firmado. Las palabras resonaban en su mente como un eco implacable, ahora era el Mayor Mal que Jamás Haya Existido —o bueno, en ascenso a ese gran y poco honorario título—. Sin embargo, ¿por qué se sentía recién despertado de un sueño? Si alguien le preguntara, prefería decir que su intento de asesinar a Han Jisung fue solo eso: un mal sueño, una pesadilla que, al abrir los ojos, se desvanecía en la bruma de la irrealidad. Pero no fue un sueño. Fue un impulso. Fue real. La maldad que había sentido era palpable, densa, casi sofocante. Se había adueñado de su voluntad, invadiendo cada rincón de su ser, y lo más aterrador era que apenas comenzaba a tambalear en una cuerda casi inexistente, delgada y frágil.
HyunJin caminaba en silencio, con la mirada fija en el suelo y las manos apretadas en puños, sintiendo cómo las luces de la fiesta parpadeaban a su alrededor, indiferentes a su tormento, saboreando un par de caramelos. El bullicio de las conversaciones y la música se sentía distante, era un murmullo lejano que no podía penetrar en el muro de oscuridad que lo envolvía. A cada paso que daba, sentía el peso de su decisión, una carga invisible que lo hundía más en la sombra de lo que alguna vez fue. Pero entonces, vio algo que le arruinó su ya quebrantado humor.
Soobin. Soobin Hearts. Y su madre, la Reina de Corazones.
Envidia.
No había otra palabra para describir lo que sintió en ese preciso instante, podría decir que la magia recorría su cuerpo con más fuerza de lo normal. Era un veneno que corría por sus venas, frío y corrosivo, extendiéndose rápidamente. Esa sensación de vacío, de frustración, de impotencia, lo envolvió como una niebla densa, cada cosa que hacía Soobin parecía perfecta, y ahí estaba él, tan cómodamente al lado de su madre, sonriendo como si el mundo no pudiera ofrecerle otra cosa más que afecto y seguridad. Era una imagen sencilla, pero para HyunJin, dolorosamente inalcanzable.
—Tener a mi hijo a mi lado es el mejor regalo que una madre podría desear —escuchó decir de la Reina de Corazones, con esa sonrisa cálida, llena de un orgullo maternal que a HyunJin le resultaba distante, casi cruel.