Capitulo 66

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Te encontraré

Jorge

Un mes que no se de mi mujer ya, cada una de ellas ha sido el mismo infierno para mi.

Mi madre dice que tengo que echarle ganas a la vida y que pronto la vamos a encontrar, pero a lo qué veo ya perdí las esperanzas.

Las camionetas que vieron en las cámaras de seguridad que según estaban a las afueras de la ciudad, desaparecieron misteriosamente, yo a diario iba para allá para ver si veía algo, pero nada y eso ya me estaba comiendo vivo.

Por mi aspecto se puede notar que no eh dormido nada en días, me hago el fuerte por mi hijo pero ya no puedo más.

Se que en mi pasado hice muchas cosas mal y me arrepiento de ellas, pero no es para que la vida me pague así llevándose a mi mujer junto con mis hijos de esa manera.

Me pregunto estará comiendo bien, yo cada que como un bocado me da asco.

Por mi apariencia se nota que casi no como, dice mi madre que me ve más delgado, mis compañeros del hospital me invitan a salir para distraerme pero yo siempre les niego la salida.

De hecho a trabajar no voy, pedí permiso 3 meses si es que en ese tiempo aparece Silvia, si no voy a pedir mi renuncia si no aparece en ese tiempo.

Exactamente hoy cumple 7 meses de embarazo y yo no estoy con ella.
No sé cuando la vaya a recuperar y si me pierdo el nacimiento de mis hijos no me lo voy a perdonar otra vez.

Tuve que ir al hospital porque solicitaban una firma mía para que entrara un niño a quimioterapia.

Llegué al hospital y me sentía raro ya en este lugar, todos los días entraba con Silvia y ahora solo entro solo, no le deseo esto a nadie la verdad.

Subí a la recepción, la enfermera ya me tenía listo el papeleo que tenía que firmar.

—Busco a Jorge Salinas—. Dijo un tipo a mi lado.

De inmediatamente volteé a verlo y no se me hacía conocido de ningún lado.

—Hola soy Jorge Salinas para servirle—. Dije.

—Hola soy Rodolfo, usted viene a lo de más firma de mi hijo verdad—. Con que él es el papá del niño de la quimio.

—Así es ¿tiene alguna duda?—.

—Lo qué pasa es que también vengo de parte de alguien que usted conoce—. De que está hablando. —Silvia Navarro ¿la conoce?—. Porque está hablando de ella.

—Si si la conozco es mi pareja, ¿como es que viene de parte de ella?—. Como sabe de ella si no hay rastro de ella por ningún lado.

—Ella me mando aquí con mi hijo—. Este tipo está loco.

—Señor eso es mentira, Silvia lleva desaparecido 1 mes—. No quiero perder el control.

Me di la vuelta y caminé hacia mi oficina, sentí como el tipo venía detrás mío.

—Bueno que quiere de una vez—. Abrí la puerta de mi oficina y le hice la seña que pasara.

Si este tipo viene a chantajearme juro que lo mato.

—Yo se donde está Silvia—. Estoy alucinando lo que acaba de decir.

Como que él sabe dónde está Silvia, no puede ser, esto no es verdad.
Sentí como mi corazón se detenía por un macro segundo y sentía como me faltaba la respiración.

Acorrale al tipo hacia la pared y puse mi brazo sobre su pecho.

—Dime que lo que estás diciendo es verdad—. El tipo no sabía que hacer. —¡¡DIME QUE ES VERDAD!!—.

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