Capitulo 72

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Preparativos

Silvia

Nunca fui de las que soñaba con una boda.
Ni vestidos blancos, ni entradas triunfales, ni fiestas llenas de gente.

Tal vez porque siempre tuve miedo de que nada de eso me perteneciera realmente.

Pero ahora... era distinto.
Ahora si quería.
No una boda perfecta. Sino una boda nuestra.

Desde que Jorge me pidió que me casara con él, algo encendió en mi pecho. Una ilusión suave, no de esas que abruman... sino de las que acarician.

Solo nos quedamos en la nueva casa a dormir y a hacer una otra cosilla.
En cuanto amaneció aún no podía creerlo.
Me veía el anillo y esto me parecía irreal. Al fin voy a hacer la señora de Salinas y nadie podrá separarnos al fin.

Ahora tengo que ver cómo organizar una boda, que los platillos, el pastel, el lugar, los invitados y lo más importante el vestido.

Lo primero que hice fue hablar con mi mamá y con mi suegra María.
A mi mamá la llamaría por videollamada porque pues no está aquí.

Porque si alguien podía poner en orden en este torbellino de emociones y tareas, eran ellas.

—¿Entonces ahora si vamos a tener boda en esta familia?—. Me dijo María levantando una ceja. —Porque ya era hora muchachos al fin—.

Sonreí. Me sentía una niña, si. Pero una que por fin había llegado a casa.

—Si me caso señoras, ahora ocupo ver lo de mi vestido, la fiesta, los invitados, la iglesia, todo...—.

—Tranquila hija, María y yo te vamos a ayudar—.

—Gracias—.

Nos sentamos en la sala a planear la decoración y todo eso de la boda.
Parecíamos tres adolescentes gritando de la emoción cuando algo se nos hacía bonito.

Jorge no estaba, se había ido a trabajar así que teníamos el tiempo medido para planear algo de la boda.
Obvio también él ayudará con los preparativos, no quiero no tomarlo en cuenta para esto.

—Saben, la boda quiero que sea en mi jardín de mi nueva casa—.

—Está perfecto hija, solo falta ver la iglesia, el menú, la decoración y el vestido—. Dijo María.

—Pues hay que ver vestidos antes de que llegue tu esposo, recuerda que él no te puede ver vestida de novia—.

—Mamá solo voy a ver imágenes no me voy a probar vestidos, solo quiero tener alguna idea para ver cuáles me caen bien—.

—Está bien hija, sabes los cortes princesa son muy exagerados, yo opino que uno sencillo pero bonito puedes elegir—.

También a mí los cortes princesa se me hacen demasiado exagerados. Cuando estaba pequeña recuerdo un poco que siempre le decía a mi papá que quería un vestido de ese modo para cuando me casara y que él me entregaría al altar.
Pero ahora que él no ha aparecido lo dudo que me vaya a entregar, tendrá que hacerlo mi hermano Rene.

—Mamá ¿has sabido algo de mi papá?—.

—No, tengo casi dos años que no sé de él, desde que se fue con la patas de araña aquella no lo eh vuelto a ver, una vez lo llamé y me contestó esa tipa, diciéndome que no le volviera a llamar—. Vaya eso no sabía.

—Oh está bien mamá, entonces mi hermano tendrá que entregarme en el altar—. Cuando pienso que mi padre no me va a entregar en el altar, me duele el pecho.

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