LAUREN
Sí...
Sí es la hora que todos están pensando.
Las cuatro de la mañana.
Empiezo a creer que Alejandro tiene un reloj interno mucho más preciso que el nuestro.
Nunca falla.
La habitación permanece casi completamente a oscuras.
Solo una pequeña lámpara de luz cálida, encendida sobre el buró, rompe la oscuridad suficiente para no despertar del todo a nadie.
El reloj digital marca exactamente las 4:20 A. M.
Sonrío apenas.
Hace unos minutos terminó de comer.
Ahora descansa entre mis brazos.
No tiene sueño otra vez.
Tiene los ojitos completamente abiertos.
Esos ojos que todavía no terminan de decidir de qué color quieren ser.
Gris.
Verdes.
Un poquito de ambos.
Me observa con una concentración que me hace reír bajito.
Como si estuviera intentando memorizarme.
Como si yo fuera lo único interesante que existe en este momento.
Y, siendo sincera...
Me gusta imaginar que sí.
Levanto apenas la vista.
Camila sigue recostada a mi lado.
Está medio dormida.
Medio despierta.
Con una mano todavía sobre la almohada donde hace un momento apoyaba a Alejandro mientras terminaba de alimentarlo.
Respira despacio.
De vez en cuando frunce un poquito el ceño, como si estuviera peleando entre seguir despierta o dejarse vencer otra vez por el sueño.
No pienso impedir que duerma.
Ha hecho suficiente por hoy.
Y por los últimos nueve meses.
Afuera, el viento sopla con fuerza.
Lo escucho golpear suavemente los árboles del jardín.
Alguna rama roza una ventana.
La casa cruje apenas, como hacen todas las casas cuando la noche se pone especialmente fría.
Faltan pocos días para que termine el mes.
Y, aun así...
Las madrugadas parecen empeñadas en recordarnos que el invierno todavía no quiere despedirse.
Debe hacer muchísimo frío afuera.
De ese que obliga a esconder las manos dentro de los bolsillos.
Del que pinta las mejillas de rojo en apenas unos minutos.
Aquí adentro es completamente distinto.
La calefacción mantiene la habitación tibia.
Pero Alejandro...
Alejandro parece tener su propio calorcito.
Ese calor suave que tienen los recién nacidos.
Lo acerco apenas un poco más a mi pecho.
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NUESTROS PERFECTOS DEFECTOS
FanfictionDicen que en la vida tenemos 3 amores, cada uno es diferente y dejará algún mensaje, El 1° que llega en la adolescencia, el que te enseña a querer, te llena de ilusiones y parece un guión de película. El 2° te enseña el dolor y te aferras a él aún q...
