La guió por las calles cogida de la mano hasta llegar a una zona un poco alejada y deshabitada. Pararon frente a una gran nave que tenía aspecto de estar abandonada.
Quiso preguntar qué hacían allí. ¿Acaso su plan era dormir en una nave abandonada? Debía estar mal de la cabeza. Pero no dijo nada al ver la seguridad que desprendía Taehyung.
Se alejó unos pasos de ella hasta las puertas del edificio.
- Bienvenida a mi pequeño mundo.
Empujó una de las grandes puertas con una mano y la otra la extendió hacia ella para que se acercase a él. Le cedió su mano y él la cogió gustoso.
Instantes después ambos de encontraban en el interior del recinto.
Astrid no pudo contener su asombro. Aquello era lo más increíble que había visto nunca. O casi. Por fuera podía parecer que estuviera abandonado, pero por dentro era todo lo contrario. Aquello estaba totalmente decorado y amueblado por todos lados, había sofás, sillones, una mesa de billar, un futbolín, carteles luminosos e incluso máquinas de vídeojuegos. Y un montón de más cosas a cual más increíbles. Sus ojos apenas podían mantenerse fijos en algo más de un minuto sin que otra cosa llamase su atención.
- ¿Eso es una barra de bar? -Exclamó totalmente asombrada.
- Si, esa es la zona de copas.
Su mandíbula se desencajaba un poco más a cada cosa nueva que descubría. Taehyung la miraba entretenido, deleitándose con las múltiples reacciones de Astrid. No recordaba cuando fue la última vez que él o sus amigos llevaron ahí a alguien que nunca lo había visto y para el chico era una delicia ver como ella quedaba fascinada por todo aquello.
-Bueno, ¿qué te parece? -Quiso saber él.
- Es... ¿qué es esto, Taehyung?
- Es mi pequeño secreto. Es algo que comparto solo con mis mejores amigos... y ahora también contigo.
Su mirada era intensa, muy intensa. Tanto que ella tuvo que apartar la mirada de él.
- ¿Qué es eso? -Preguntó ella señalando al fondo.
Hacia un poco antes de la mitad de la nave había una división hacia arriba, osea que era por así decirlo una segunda planta, que unía la planta baja con esa por medio de una escalera que se situaba hacia la pared derecha.
- Oh, la planta de arriba. Ahí tenemos los dormitorios.
- ¿Dormitorios? No comprendo nada.
- Ven.
La guió hasta un apartado donde se encontraba lo que parecía una especie de cocina. Le sirvió un vaso de leche con cereales de chocolate, a petición de ella, y él también tomó lo mismo.
- Vale, ¿puedes explicarme de qué va todo esto? -Dijo Astrid mientras tomaba una cucharada de cereales.
- Esto es a lo que nosotros llamamos "El Bunker". Es nuestro espacio privado donde nadie ajeno puede entrar.
Ella se sintió fuera de lugar cuando dijo aquello. ¿Acaso no era ella una persona ajena a todo eso? No tenía ningún sentido que la hubiese llevado ahí.
- Pero entonces yo...
- No -La cortó-. Sé lo que estás pensando. No eres una persona extraña o ajena a esto, ya no.
- ¿Desde cuándo?
- Desde que decidí que eras lo suficientemente importante como para jugarme la confianza de mi hermano por ti.
Su rostro se ensombreció por unos instantes, pero mantuvo la intensidad de su mirada.
- ¿A qué te refieres?
YOU ARE READING
No fucking limits.
DiversosY entonces te haces una pregunta... ¿Para qué vivo? Sin metas, sin sueños, sin vida. Tan solo con la única esperanza de salir de ese agujero infesto en el que se encontraba estancada desde hacía años. Hasta que aparece alguien que te ofrece una vi...
