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Astrid miraba por la ventana con la misma ilusión que un niño veía caer los copos de nieve en navidad desde el calor de la chimenea. No era un hotel en primera línea de playa, pero en esa ciudad los edificios no eran especialmente altos, así que desde la altura de su habitación se podía ver a lo lejos la inmensidad del mar.

Una suave respiración interrumpió sus pensamientos, no tuvo siquiera que moverse, era obvio que se trataba de Taehyung. Apoyó sus manos en la cintura de la chica y depositó un dulce beso en el cuello de la chica, dejando un reguero de besos hasta su hombro. La giró en el sitio quedando frente a ella donde la aguardaba con su expresión dulce en la cara. Esa que tanto le gustaba a la morena. Le dio un pico y acto seguido se separó de él para ir hasta la maleta.

- Deberíamos deshacer las maletas antes de nada.

Taehyung bufó, se acercó a ella y la cogió en brazos para tirarla a la cama sin ningún miramiento.

- Acabamos de llegar, una estúpida maleta puede esperar.

Atacó sus labios sin compasión provocando un, para nada sutil, beso. No era la primera vez que Taehyung visitaba el hotel de su amigo, pero sí que era la primera vez que encontraba tan cómoda la cama de esa habitación. Y es que con Astrid todo cambiaba. Pero había algo que no dejaba de rondar la por la mente del castaño, algo que lo descentraba hasta el punto de tener que cortar ese beso.

- ¿Qué pasa? -Preguntó Astrid.

Tae negó con la cabeza separándose de ella y sentándose a su lado en la cama.

- Tae...

- Necesito saberlo. ¿De qué os conocéis? -Inquirió sin rodeos.

Astrid se rascó la nuca un poco nerviosa.

- Es una larga historia.

- Tengo todo el tiempo del mundo.

Unas voces excesivamente altas se oyeron en el pasillo. Ambos se levantaron automáticamente de la cama al saber exactamente de quién se trataba. Cuando salieron a fuera se encontraron con un colérico Jimin quien sujetaba una maleta en su mano derecha e intentaba llegar hasta el ascensor de no ser porque Namjoon le cortaba el paso. Sofía y Jin estaban a su lado intentando, inútilmente calmarlos.

- ¿Qué narices pasa? -Preguntó Taehyung con el ceño fruncido.

Pero sus palabras no tuvieron el efecto que esperaba, pues ninguno de sus amigos le hizo el menos caso. La única que pareció escucharle fue Sofía.

- No sé exactamente de qué va la cosa. Cuando hemos llegado Jimin ya estaba así y ahora intentamos calmarles.

- ¿Y por qué narices tiene Jimin su maleta?

- ¡Por que es un estúpido! -Soltó Namjoon alto y claro haciendo por fin caso al castaño.

Jimin le echó una mirada furibundo al rubio, pese a que éste la ignoró por completo. Ya se estaba preparando para encararlo de nuevo, pero notó una mano posarse en su pecho y retirarlo varios centímetros hacia atrás. Taehyung se había metido por medio para intentar calmar un poco el ambiente. El pelinaranja le miró a los ojos y supo que no había nada que hacer. Cuando se ponía así sabía que no había nadie que le llevara la contraria, así que gruñó pero se hizo a un lado de mala manera.

- ¿Me puede explicar ahora qué coño pasa?

- Me voy de aquí, vuelvo a casa. -Dijo Jimin.

- ¿Por qué?

De fondo se dejó escuchar la risa sarcástica de Namjoon, a lo que Sofía le propinó un golpe en el brazo para que dejase de buscar pelea.

- Mingyu está aquí -murmuró el pelinaranja bajando la mirada.

No fucking limits.Where stories live. Discover now