Hoy era domingo temprano, me levante para tomar una ducha y alistarme para tomar el desayuno con la reina Juliette. Mi vestido es simple pero hermoso, es de un celeste agua, que consiste en anchas tiras y caía con dobles rectos verticales, en mi cintura una elástica la ceñía a mi cintura, me coloque unas sandalias marrones sin tacón, tome mis accesorios, maquille mi rostro y por último me até el cabello en una cola alta. Salí de mi habitación para entrar a la cocina y tomar un vaso de agua, me preocupaba el hecho de que no tuve mi vómito matutino, lo cual me hacia pensar si era bueno o malo, tome mis pastillas y sali del departamento. Baje por el ascensor y repetí el mismo procedimiento de ayer, el recepcionista llamo al taxi, me subí en el coche una vez llego y me dejo en el palacio.
-Gracias- le sonrió al amable señor de cuarenta y tres años que fue muy amable conmigo.
-A la orden Kimberly- antes que saliera me entrego su tarjeta, -eso es para cuando necesites un taxi, si estoy disponible te ayudo con gusto.
-Muy amable Thomas.
Me bajo del coche y camino a la entrada, el vigilante hace las típicas preguntas del protocolo de seguridad, luego de unos minutos entro al lugar, tuve que caminar el tramo de la entrada del coche a la puerta principal, me preocupe en ciertos momentos si era bueno para mi condición, pero de igual forma no dije nada.
-Buenos días Alteza- me incline una vez al estar frente a ella.
-Wow, Kimberly, te vez hermosa- me halaga.
Momento, no entiendo?, ¿La reina de Inglaterra esta halagando a un común chica que ni siquiera es nacida aquí? pensé
-Gracias, usted igual alteza- respondo, ella llevaba un chaleco rosa con una camisa palida debajo, y la falda es del mismo color que el chaleco, unos pequeños tacones beige y por último accesorios. Me guía hasta la mesa.
-Gracias, pero frente a mi esposo puede ser formal, mientras no este dime Julie, de esa manera me siento menos vieja- me sonríe.
-De acuerdo, Julie- comento y ella asiente satisfecha.
-Siéntate- me indica una silla junto a la de ella.
-Gracias- me siento.
-Sirvete lo que desees- la mesa estaba repleta de pays y otras comidas típicas, las cuales no supe reconocer, de igual forma tome lo que llamo más mi atención y evite poner de más en el plato, aunque tenía un hambre voraz.
-¿Qué desea saber de mí? -pregunte dandole un sorbo a la taza de té.
-Bueno, la verdad es que deseo saber todo- pele los ojos, -me interesa saber con quien estoy haciendo lazos- comenta refiriendose a la empresa.
-La verdad es que la empresa McKellen no es de mi pertenencia, soy una simple contadora.
-Yo no diría simple, por algo tu jefe te puso a cargo de su compañía en crecimiento aquí- razona.
-Tiene razón- le doy un bocado al pay, -pregunte lo que quiera.
-¿Tienes familia?
Deje de mirar mi plato y puse mi vista en sus ojos, -si, bueno... tenia- respondo.
-Explicate, si no tienes problemas claro.
Suspire, -no hay problemas, tengo unos padres fabulosos y una hermana mayor única -sonrió triste, -pero esto pareció no importarme, hasta que lo perdí todo, hace cinco años cometi un error, lo cual me ha estado torturando cada día de mi vida.
-¿Qué sucedió con tu familia? -pregunta temerosa.
-La verdad es que no lo se, por mi irresponsabilidad no los he visto desde entonces, aunque nunca me dejaron contar mi versión de la historia, solo se fueron del país- respondo.
-¿Qué edad tienes?
-Veintidós- continuo comiendo mi pay.
-Debe ser duro estar sola.
-No estoy sola, tengo una amiga que se volvió mi hermana, su familia, es mi familia, me adoptaron- paso una mano por mi vientre, -y ahora unos niños que alegraran mi vida.
-¿Niños?- pregunta alzando una ceja, en ese instante me di cuenta que había hablado de más, -¿tienes hijos?
-No- tenia pensado mentirles, pero de igual forma en unos meses tendría una enorme barriga, -estoy embarazada.
Se levanta y me abraza, -felicidades querida- ella esta apoyada hacia el frente, del pecho resalta un colgante zafiro, el mismo que tenia en mi bolso, me sentí palidecer. -Tu familia se esta perdido de una chica increíble y en los mejores momentos de tu vida.
-Gracias- ella se sienta nuevamente en su puesto.
-¿El padre ha venido contigo? - niego con la cabeza, -ahh, ¿él lo sabe?- niego de nuevo, -¿Por qué no le has dicho?
-Porque el día que quede embarazada fue el último día que lo vi, pero deseo no hablar de eso- ella asiente.
-Descuida, no tienes que decirme algo que no quieras- toma la taza con delicadeza y toma de el.
-Disculpe mi mala educación, pero estuve observando su collar- le comento avergonzada.
-Ahh si- lo saca del escondite, sentí mis ojos desorbitados, no lo había imaginado -es una joya de la familia, las esposas y las reinas de Inglaterra la portan, inclusive las que no pertenecieran a la familia real pero se casaban con el futuro rey o un príncipe, a ellas también se les entregaba uno.
-Esta muy lindo- comento sin dar crédito a lo que acaba de oír.
-Estoy esperando que mi hijo se lo ponga a su prometida- comenta ansiosa, yo tenía un collar similar, y lo tengo desde aquella noche con él chico.
-Excelente, la felicito- le sonrió.
-Pero Matthew se esta tardando mucho en eso y ya quiero descansar y disfrutar de mis nietos- comenta sonriente.
-¿Cuantos nietos tiene?- le pregunto y una sonrisa aparece en su rostro.
-Tres niños, ambos son de mi hijo mayor- responde emocionada.
Estuve hablando con ella hasta el punto que almorce con ella, Julie es una persona muy agradable y te inspira confianza a primera vista, ya sabia un poco de su vida y de como conoció a William, su esposo.
-Muchas gracias por invitarme, la he pasado excelente- me despido.
-Señorita Connor, que bueno que la veo- dice el rey William, hago una reverencia.
-¿En qué puedo ayudarle?
-El viernes tendremos una fiesta por el cumpleaños de Matthew- me informa, -es un momento excelente para conocerlo, así que le haré llegar la invitación lo antes posible.
-Gracias altezas- hago una reverencia, -por el momento me retiro.
Me despedí de ellos prometiendo mi asistencia a la fiesta del menor de la familia real, me regrese al departamento a organizar lo que sería mi semana y la búsqueda del nuevo vestido, e incluyendo la forma en como le diría a mi jefe mi estado.
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¿Tengo Opción?
Teen FictionError tras error, eso es lo que yo, Kimberly Connor, he cometido a diario. Si me pagaran por mis estupideces, apostaria que seria multimillonaria... ¿No me crees? Pues empieza a leer, te arrenpentiras y me diras rogando '¡Kim tu vida es una mierda!'...