Capítulo 75

4.6K 231 5
                                        

Ya han pasado dos semanas y las cosas viene de maravilla. Brando está llevando una buena rehabilitación, de a poco va haciendo las cosas que antes hacía. Trabaja todo el tiempo, desde la compu, y Carlos se encarga de llevar papeles a la empresa y traerlos para que Brando continúe con el trabajo. Yo no estoy muy de acuerdo con esa decisión, intenté hacer lo posible para que descanse, pero mi Bonito quiere trabajar...

Por otro lado, mis padres volvieron a Buenos Aires, mi hermano se quedó unos días más pero luego tuvo que viajar a una de las empresas de México, hubo un inconveniente con una transacción. Así que ahora está todo como antes, Brando y yo, junto a las chicas, Toby, Carlos y los muchachos. 

Mi vientre cada vez está más grande, de a poco se van notando los cambios. Estuve con varios antojos últimamente, estoy comiendo demasiado, pero bueno no me culpen; tengo dos criaturas en mi vientre, debo alimentarlas. La semana pasada fuimos al médico, Brando insistió en venir, pero en verdad no se podía mover, así que el doctor vino con el equipo a nuestra casa. 

Estábamos en verdad muy nerviosos y el doctor nos dio la hermosa noticia. Vamos a ser padres de un príncipe y una princesa. Brando estaba muy contento y yo no paraba de llorar. Estaba muy emocionada, Brando intentaba calmarme pero me emocioné mucho y más sabiendo que están bien. 

Luego de eso, estuvimos haciendo compras por Internet, comprando todo lo que planeamos. Ropita, chupetes, mamaderas, accesorios, todo lo que se les pueda imaginar que necesita un bebe y más. 

Les contamos la noticia a toda la familia, estaban muy contentos y nos felicitaban. Mis padres ya me están mandando cosas para los niños. Mi mamá está muy emocionada por ser abuela y ni les cuento mi padre; gracias a dios ahora todo está en calma y volvió a ser como antes. 

Los hermanos de Brando están muy contentos por la noticia, ni les digo la pequeña Serena, está muy emocionada, dijo que iba a ser una excelente tía. Ella los quiere tratar como su "tito" la trata a ella, cuando hizo ese comentario Brando se emocionó, y ni les digo yo. Estoy tan feliz que él sea el padre de mis hijos que no se dan una idea.

Respecto a dónde nos vamos a quedar, será aquí. Iremos a Buenos Aires a visitar a mis padres, pero nos quedaremos en España, así que los niños tendrán las dos ciudadanías. La decisión fue tomada por ambos, este país es hermoso y mis hijos estarán felices en esta hermosa casa. Brando tiene pensado construir en Buenos Aires una casa para nosotros, cosa que si algún día vamos para ahí, tengamos nuestro hogar, como lo tenemos aquí. 

En este momento, hay unos muchachos trabajando en el cuarto de los pequeños. Están colocando el aire acondicionado, una instalación de luces y otros accesorios más, para que la habitación sea perfecta. Estoy muy emocionada de ser madre, en verdad no puedo creerlo, hasta que me observo en el espejo y veo mi vientre creciendo de a poco. Brando siempre me da caricias y besos en él. Es muy tierno como le habla a los niños, jamás pensé que iba a ser así de cariñoso. Ojo que conmigo es un amor, pero este lado sí que lo tenía oculto, y me es imposible no emocionarme de vez en cuando. 

En este momento me encuentro en la pileta relajando mi espalda. Tengo muchos dolores últimamente, el doctor me dijo que haga algunos ejercicios en la pileta y eso estoy haciendo en este momento. Brando está hablando por teléfono en su despacho. 

Toby corre por todo el jardín, uno de los muchachos le tira la ramita y Toby va como loco hacia ella. Luego se la deja a Jorge, uno de los chicos. 

-Señorita Olivia, ¿necesita algo? -pregunta Lili.

-Estoy perfecta Lili, gracias -le contesto mientras sigo haciendo los ejercicios. Ella vuelve al interior de la casa y mis ojos se van cerrado y me voy relajando de a poco. 

Sigo haciendo los ejercicios en la pileta, cuando siento que me están mirando. Mis ojos comienza abrirse y por el sol se me complica ver, pero esa figura la conozco demasiado bien y sé quién es. El susodicho comienza a acercarse a mí poco a poco y una sonrisa se me escapa.

-Preciosa, ¿cómo van los ejercicios? -pregunta mientras se agacha y queda a mi altura. Coloca sus manos en mis hombros y me da pequeñas caricias. 

-Lo estoy intentando amor, pero te voy a ser sincera, no siento nada -le digo un poco triste, en verdad me está doliendo bastante y no sé como solucionarlo. Según el doctor esto sería de mucha ayuda... no está surgiendo nada... 

Brando no responde, entonces me giro hacia él y me doy cuenta que se está sacando la chomba y quedando en los shorts, que son una malla. Le queda jodidamente bien, sus piernas tonificadas se contraen en cada movimiento que hace. Cuando su torso al fin está desnudo, se puede observar la cicatriz. Mis ojos se llenan de lágrimas, recordando esos días espantosos sin mi Bonito, sin saber si iba o no a despertar. Brando se da cuenta de mi estado, entonces rápidamente se agacha a mi altura y coloca su mano en mi rostro, acunándolo.

-Amor, ya estoy aquí. Todo pasó -dice Brando suavemente.

-Lo sé cariño, pero me es imposible no ver esa cicatriz y recordar todo -mi voz casi ni se escucha, por mis lágrimas acumuladas y mi nudo en la garganta. Se acerca más a mi y besa mis labios dulcemente, no es un beso desesperado, al contrario. Nos separamos y nuestros ojos se fijan. 

Luego de estar un tiempo así, Brando termina de sacarse todo y poco a poco se va metiendo a la pileta; observándome como si fuera su presa, con esa mirada moja-bragas que tanto me encanta. 

-Ven aquí -me dice suavemente, no lo dudo ni un segundo y me acerco poco a poco. 

Una vez que estoy a su alcance, él me toma de los brazos y me acerca más rápido. Nuestros pechos están enfrentados, si antes tenia una buena cantidad de busto, no se imaginan ahora. En verdad me crecieron bastante los pechos. En este último tiempo, tuve que comprarme ropa interior nueva, ya que la otra me apretaba mucho. 

-Cariño, cada día están más grandes -dice Brando mientras mira mis pechos, me ruborizo al instante. 

-Cada día estoy más gorda cariño, eso sucede -le digo un poco molesta.

-Estás preciosa, jodidamente preciosa, caliente. Con los pechos gigantes y ese culito que tanto me gusta, te ves exquisita -dicho esto, sus manos viajan a mis glúteos y les da un apretón- ni hablar de tu preciosa panza, cada día va creciendo -él lo nota más que yo, para mi está igual, un poco más hinchada. Según él se nota demasiado, para mi no tanto- amor, ya sabemos que aquí yo conozco muy bien tu cuerpo, me doy cuenta de todo -dice mientras acerca sus labios a los míos y deja un beso tierno en ellos- Vamos Bonita, hagamos los ejercicios que el doctor te dio para los dolores.

Y así nos quedamos los dos, Brando ayudándome con los ejercicios. En verdad podría ser un buen kinesiólogo, pero solo quiero que me atienda a mi, a ningún otra embarazada. De vez en cuando me daba algún que otro beso y yo le robaba alguno que otro. 

Pasamos una preciosa tarde, los dos disfrutando de nuestra compañía, y como hacemos últimamente, proyectando nuestro futuro con los pequeños. 

Hola! 

Aquí otro capitulo, espero que les haya gustado. Muchas gracias por leer.

Nos estamos leyendo, pronto

Besos Mi 💋















BONITADonde viven las historias. Descúbrelo ahora