POCHÉ
Escucho un disparo a lo lejos, un sonido metálico y seco que resuena en el aire espeso.
Estoy corriendo, mis piernas se mueven casi por instinto, esquivando troncos, ramas y raíces que parecen querer atraparme. El bosque es un laberinto oscuro.
Ahora estoy en lugar salpicado por destellos anaranjados de fuego y el brillo opaco de maquinarias oxidadas. El humo es denso, pesado; cada bocanada de aire quema mis pulmones y siento que el oxígeno se vuelve un lujo inalcanzable. Cada paso es un desafío, pero no me detengo. No puedo detenerme.
Mis ojos arden, lagrimean sin control, pero me obligo a seguir adelante. El suelo está manchado de sangre, y el olor metálico se mezcla con el del humo. Un gemido me hiela la sangre; alguien sufre cerca, y mi corazón se acelera aún más, si es que eso es posible. Camino a ciegas, guiada solo por la urgencia y el miedo, con la esperanza de encontrar una salida, y encontrarla a ella.
******
—Sal de aquí, saca a Daniela de este lugar —susurro, casi sin voz, como si el simple acto de pronunciar su nombre pudiera protegerla.
—Poché. No me dejes —la voz de Daniela me atraviesa, frágil y desesperada.
No tengo tiempo para reaccionar. Una figura surge de la penumbra, una mujer con el rostro tiznado y los ojos desquiciados. Veo el destello de un cuchillo. Intento esquivar, pero el filo se hunde en mi costado. El dolor es un relámpago que me parte en dos, pero no me permito caer.
—¡Corre! —grito, mi voz desgarrada, dirigida a una mujer, para que pueda salvarse.
Corro, tambaleante, sintiendo la sangre caliente empapando mi ropa. El mundo se vuelve un torbellino de sonidos y luces: una explosión retumba a mis espaldas y, de pronto, el suelo desaparece bajo mis pies. Vuelo, o caigo, no lo sé. El impacto es brutal, y el dolor me arranca un grito mudo.
Me arrastro, desorientada, sin rumbo, guiada solo por la necesidad de sobrevivir. Veo una carretera a lo lejos, una promesa de salvación. Me dirijo hacia ella, cada paso es un suplicio. El chillido de neumáticos, el olor a goma quemada. Intento lanzarme fuera del camino, pero mi cuerpo es torpe, y choco contra algo duro y frío. Todo se vuelve negro.
CALLE
—¡Daniela!
El grito de Poché me despierta de golpe, arrancándome de un sueño. Me incorporo en la cama, el corazón desbocado, la mente confusa, tratando de comprender si lo que escuché fue real o solo un eco de mis propios temores. La oscuridad de la habitación me envuelve, pero mi nombre, pronunciado con tanta desesperación por María José, me obliga a reaccionar.
Mis manos buscan a tientas la lámpara, pero la derribo en mi prisa. Maldigo por lo bajo, pero no me detengo. Me levanto del sofá, los músculos protestan por el brusco movimiento. Debería haber aceptado la oferta del señor Hugo y quedarme en la habitación, pero ahora ya es tarde para arrepentimientos.
—¡Calle! —escucho una vez más. Hugo también sale de la habitación un tanto alarmado. —Quédate aquí —le digo.
Y enciendo la luz y corro por el pasillo, guiada por los gritos que se repiten, cada vez más angustiados. No pienso, solo actúo. Abro la puerta del dormitorio de un golpe, el corazón en la garganta. La luz de la luna se cuela por la ventana, dibujando sombras inquietantes en las paredes. Veo a María José en la cama, presa del pánico, debatiéndose como si luchara contra enemigos invisibles. La lámpara yace rota en el suelo, testigo mudo de su desesperación.
YOU ARE READING
La Guardaespaldas [EDITANDO]
FanfictionDaniela tenía una vida normal como cualquier chica de su edad, hasta que los problemas comienza a llegar a su vida, cuando su padre recibe una amenaza de muerte y decide contratar a un guardaespaldas aunque su hija se niegue aceptar protección. Marí...
![La Guardaespaldas [EDITANDO]](https://img.wattpad.com/cover/155536269-64-k620867.jpg)