"¿Ya puedo verlo?" preguntó a través del teléfono. Un fuerte suspiro se oyó al otro lado de la línea.
"Todavía está convaleciente, pero no creo que haya problemas con pases por aquí alguno minutos" la respuesta sonó más seria de lo que esperaba.
"Gracias, doctora. Ahora mismo iré" respondió el alfa. Sus ojos verdes buscaron su chaqueta y sus llaves. El camino lo conocía de memoria y mientras rápido llegara sería mejor para él.
Cuando llegó a la gran puerta, esperó a que el encargado le abriera. A pesar de saber por donde ir caminó pacientemente al lado del hombre mayor, eran raras las veces en las que él acudía a ese lugar pero cada vez que lo hacía trataba de dejar la mejor impresión posible, no entendía por qué pero sentía la necesidad de hacerlo.
Cuando llegó lo vio, tendido en su cama con un suero conectado a su brazo izquierdo y los ojos cerrados. Se sentó a su lado y esperó oír su respiración, pasaban los minutos y cada ciertos minutos lo observaba apretar los puños y fruncir el ceño, no sabía si era debido a un sueño o quizás estaba sintiendo dolor.
Cuando abrió los ojos y se cruzó con la mirada verde del alfa frente a él, giró la cabeza con vergüenza.
"No, si giras tu cuerpo te puedes lastimar" escuchó la voz preocupada
"¿Qué haces aquí? su voz escapó de su garganta provocándole una tos fuerte por llevar casi dos días inconsciente.
"Solo quería saber que ya te encontrabas bien" respondió tranquilo. Escuchó la respiración entrecortada que provocaba el llanto y se levantó para enfrentar la mirada de Joseph.
"Quiero irme de aquí" dijo cubriendo sus ojos.
"Pero acabas de despertar, tus padres no lo van a permitir" su voz demostraba su preocupación.
"Estoy bien, sácame de aquí" pidió como un ruego "Vamos al parque o a la playa"
"¿Y qué haré si tienes una recaída?
"No va pasar, estoy bien y estaré mejor" respondió rápidamente "Ya no volveré a enfermar así" prometió
"Eso no lo sabemos, llevas años con esto y está bien, no te juzgamos por eso" el beta miró con odio a su mejor amigo.
"No sabes lo que dices, solo te estoy pidiendo una cosa" dijo molesto "Solo quiero irme de aquí, por unas horas y ya"
"Bien" respondió vencido "Pero primero vas a comer algo, vamos con calma que todavía hay tiempo"
Después de ver a Joseph comer con ansias, lo dejó en la puerta del baño para que el mayor pueda asearse y esperó pacientemente. Le dio unos minutos para cambiarse y se sorprendió al ver la ropa que llevaba.
El beta siempre guardaba algo de su ropa nueva para ocasiones especiales y el conjunto que llevaba en ese momento era completamente nuevo, de la cabeza a los pies.
"¿Día especial?" preguntó divertido
"Demasiado especial" respondió con una sonrisa, "¿Nos vamos?"
Esperando a que los pasillos de la casa se vaciaran, ambos salieron de la casa, no querían cruzarse con nadie. Caminaron a la parada de autobuses mientras Arián le contaba lo ocurrido con Aarom, para el beta no fue novedad oír las dudas románticas del alfa menor pero fingió no saber nada.
El camino no fue tan largo y la música que ambientaba el transporte ayudó mucho a aligerar el camino. Como siempre, el alfa omitía el tema de su extraña enfermedad para no incomodar a Joseph y conversaban de los libros o series que encantaban al alfa.
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Profesor (En Edición)
RomanceEn una sociedad que rechaza a los omegas varones, Mateo logra cumplir su sueño de ser profesional y entra, después de muchos años, a enseñar en una escuela de la ciudad. Asignado como profesor de historia, nada podría arruinar ese perfecto primer d...
