66. ¿Qué pasa, princesa?

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Narra Amber: Jadeos, gemidos, cabello mojado y gotas de agua que aún se escurren por nuestros temblorosos cuerpos, que se balancean, al ritmo de mi cadera, mientras estoy encima de Alex, abrazada a sus hombros con él dentro de mi

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Narra Amber: Jadeos, gemidos, cabello mojado y gotas de agua que aún se escurren por nuestros temblorosos cuerpos, que se balancean, al ritmo de mi cadera, mientras estoy encima de Alex, abrazada a sus hombros con él dentro de mi.

Solía creer que era algo tonto mezclar sentimientos con sexo, pero la verdad es que las emociones aumentan, los sentidos se intensifican, todo se vuelve más excitante, más fuerte, más abrumador y a mi me encanta.

—Mírame— Alex me tomó del cuello y yo abrí los ojos, encontrándome con los suyos, con pupilas dilatadas, haciendo que el celeste de sus ojos parezca casi negro.
Empecé a moverme más rápido, más torpe, mientras que empezaba a gemir realmente fuerte, completamente hipnotizada por Alex, quien me está desafiando sin decir nada, lo que me vuelve loca.
—Vamos, sirena, gime mi nombre— Alex jadeó y yo sentí una corriente por mi columna vertebral.

—Alex— gemí, con todo mi anhelo claro en mi tono de voz y él sonrió, antes de besarme, abrazándome fuerte, cubriendo toda mi espalda con sus fuertes brazos y yo arañé su espalda, mientras sentía como mi estómago se iba contrayendo.
Miré a los ojos de Alex y abrí mi boca, mientras sentía mi cuerpo temblar y además, mi vista se empezó a nublar.

—Me encanta cuando me miras así, te ves tan sexy, tan desesperada y salvaje, sirena traviesa— el me dio una nalgada y con eso grité, mientras llegaba al orgasmo, llamando el nombre de quien me lo proporcionó, por tercera vez en esta noche y pronto, él también lo alcanzó, tirando de mi pelo como a mi tanto me gusta.

Ambos caímos en la cama, con nuestras respiraciones agitadas y nuestros cuerpos aún algo temblorosos, mientras que yo apoyaba mi cabeza en el pecho de a Alex, aún arañando sus abdominales mientras trataba de recuperar mi conciencia.

—Amber— dijo Alex, con su respiración agitada, mientras me abrazaba.

—Dime.

—Tu eres mi lugar feliz— dijo antes de besar mi frente y yo sonreí, mientras que aún respiraba agitada, pero aún así, me estiré para besarlo una vez más, antes de abrazarlo, escondiendo mi rostro en su cuello.
Ahora es mi esposo de dedos.
Admito que había estado pensando hace mucho en hacer este casamiento "falso", pues quería darle una sorpresa a Alex y además, ahora podrá decir que soy su esposa, lo que tanto me pidió este tiempo y bueno, no lo reconoció ningún juez, pero si el padre Leo y nosotros.

Estoy tan feliz de que todo haya salido bien y además, Alex me hizo sentir tan afortunada e incluso algo privilegiada cuando se puso tan feliz, feliz por mi, por nosotros, por poder celebrar nuestro amor.

—¿Crees que deberíamos secarnos?— pregunté, pues la fiesta empezó en la ducha y después sobre la mesada del baño, para después volver a la cama y no nos habíamos tomado el tiempo de secarnos, además, por poco olvidamos apagar la ducha.

—Me gusta cuando estás mojada— respondió el, burlón, mientras pasaba sus dedos por mi brazo, causándome pequeños escalofríos y haciéndome sonreír.

Alex (||)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora