63. ¿No es eso una locura?

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Narra Alex: El domingo a la mañana me había despertado bastante temprano, ya que quería llamar a Octavio, pero quería aprovechar a hacerlo ahora para no molestar a Amber, quien dormía muy pacíficamente

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Narra Alex: El domingo a la mañana me había despertado bastante temprano, ya que quería llamar a Octavio, pero quería aprovechar a hacerlo ahora para no molestar a Amber, quien dormía muy pacíficamente.

Me dirigí a la cocina, me senté en el mesón y después marqué el número de Octavio. El primer año de universidad, hicimos consulta por videollamada, pero en cierto momento todas mis obligaciones de la universidad me sobrepasaron y tuve que cancelar mis citas con el. Desde entonces no he vuelto a terapia, pues quería creer que todo estaba realmente bien, pero admito que lo qué pasó con Rami, las peleas que he tenido con James, lo qué pasó con mi mamá me desestabilizó un poco y además, estoy tratando de mejorar y tratar de recuperar aquella idea se solía tener de que ir a terapia no es de locos, ni es nada malo.

—Buenos días— oí la voz de Octavio al otro lado de la línea.

—Buenas, Octavio ¿recuerdas mi voz?— pregunté, en tono burlón, pues creo que en cierto punto Octavio y yo hasta nos hicimos amigos.

—¿Como olvidaría a mi paciente favorito? ¿Qué haces, Alex?— preguntó el, que se oía bastante animado.
Sabía que era su favorito.

—Estoy tratando de recuperar mi hora de los miércoles ¿aún la tienes libre?— pregunté, con toda mi esperanza.
Aunque claro, tendré que volver a acostumbrarme, pues en estos años solo le he contado mis problemas a Amber y realmente estoy feliz de hacerlo y de que ella me escuche, pero no puedo hacerlo más, ella no es mi centro de rehabilitación, ella es mi compañera y ya me ha ayudado mucho, pero no pienso ahogarla cada vez que tenga un problema, pues pretendo que ella esté lo más tranquila posible durante estos nueve meses y el resto de su vida.

—Tengo libre tu hora, Alex ¿qué ha cambiado desde la ultima vez que hablamos?— preguntó Octavio y yo sonreí irónicamente, pues me sorprende que aún tenga mi hora y además, mucho ha cambiado desde la ultima vez que hable con él, hasta yo mismo.

—Seré papá— dije, mirando a la heladera, donde imaginé una foto familiar sostenida por algún imán de algún color molesto, pero poco me importara cuando mis hijos con Amber digan que son sus favoritos.

—¿Amber está embarazada?— Octavio sonaba impresionado.

—Sí— sonreí, pues no importa cuantas veces me lo digan, siento que siempre será escalofriante y emocionante.

—Te felicito, Alex, se te escucha feliz, me alegro por eso— respondió el que ahora volvió a ser mi psicólogo.

—Muchas gracias, Octavio ¿nos vemos el miércoles, entonces?— pregunté, mirando a un lado y fue cuando la vi, apoyada en el umbral, mirándome con una sonrisa, mientras muy campante, traía puesta una de mis camisas y su cabello alborotado.
Amber por las mañanas, eso es todo.

—Nos vemos el miércoles, Alex, bienvenido de nuevo— dijo Octavio, recordándome que estaba en una llamada. Después de despedirnos, corte la llamada, para después, volver a mirar a Amber, quien tenía una sonrisa radiante y eso me motiva a empezar mejor mi día de almuerzo familiar.

Alex (||)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora